Limosna, el ayuno y la oración

Evangelio según san Mateo, 6: 2- 4 «Y así cuando haces limosna, no hagas tocar la trompeta delante de ti, como los hipócritas hacen en la Sinagoga y en las calles para ser honrados por los hombres. En verdad os digo, recibieron su galardón. Mas tú, cuando hagas limosna, no sepa tu izquierda lo queSigue leyendo «Limosna, el ayuno y la oración»

La Sociedad de Masas y el Poder de Los Modernos Medios de Comunicación

Estos medios actúan en la socialización por lo menos de dos maneras. En primer lugar, diseñando y ofreciendo modelos de acción a imitar o a rechazar, con sus respectivos mecanismos de refuerzo (modas, gratificaciones, inclusión) o de sanciones (ridiculización, marginación, ostracismo). En síntesis, el llamado «proceso de modelaje» funciona así: el sujeto recibe durante tiempoSigue leyendo «La Sociedad de Masas y el Poder de Los Modernos Medios de Comunicación»

Zeitgesit (espíritu de la época)

Jesús efectivamente existió. Pero no fue un personaje tan especial como se pretende sino que, a decir verdad, fue mitologizado por sus seguidores quienes copiaron historias de la tradición pagana tales como las de Horus, Osiris, Krishna, Mitra, Tammuz, Adonis y Apolonio de Tiana. Respuesta: La idea de que la creencia en Jesús fue unaSigue leyendo «Zeitgesit (espíritu de la época)»

Batalla cotidiana y permanente

La democracia como ideal abre por sí misma una batalla por la delimitación de los contenidos concretos de esa ficción de la que la entera política moderna depende: el pueblo. Se trata de una batalla tanto política como cultural. Política, porque aquellos que pretenden hacerse de las instituciones políticas del Estado necesitan legitimarse a partirSigue leyendo «Batalla cotidiana y permanente»

LA DIFERENCIACIÓN MODERNA Y CULTURA

La batalla cultural no es un fenómeno ahistórico. Tal como aquí se ha conceptualizado al menos, no se podrían hallar batallas culturales en todos los tiempos y en todos los lugares. Al contrario, la batalla cultural tiene un contexto sociohistórico de emergencia bien preciso que posibilita, por un lado, concebir la cultura como un campoSigue leyendo «LA DIFERENCIACIÓN MODERNA Y CULTURA»

Si no hay Dios, la sociedad es imposible.

Una sociedad no puede subsistir si no existen la autoridad que impone las leyes, la obediencia que las cumple, y las virtudes sociales. Ahora bien, faltando la creencia en Dios, los gobernantes de los pueblos no tienen espíritu de justicia, se convierten en tiranos, y en el poder no buscan más que el modo deSigue leyendo «Si no hay Dios, la sociedad es imposible.»

Si no hay Dios, la sociedad es imposible.

Una sociedad no puede subsistir si no existen la autoridad que impone las leyes, la obediencia que las cumple, y las virtudes sociales. Ahora bien, faltando la creencia en Dios, los gobernantes de los pueblos no tienen espíritu de justicia, se convierten en tiranos, y en el poder no buscan más que el modo deSigue leyendo «Si no hay Dios, la sociedad es imposible.»

Si no hay Dios, la sociedad es imposible.

Una sociedad no puede subsistir si no existen la autoridad que impone las leyes, la obediencia que las cumple, y las virtudes sociales. Ahora bien, faltando la creencia en Dios, los gobernantes de los pueblos no tienen espíritu de justicia, se convierten en tiranos, y en el poder no buscan más que el modo deSigue leyendo «Si no hay Dios, la sociedad es imposible.»

Si no hay Dios, la sociedad es imposible.

Una sociedad no puede subsistir si no existen la autoridad que impone las leyes, la obediencia que las cumple, y las virtudes sociales. Ahora bien, faltando la creencia en Dios, los gobernantes de los pueblos no tienen espíritu de justicia, se convierten en tiranos, y en el poder no buscan más que el modo deSigue leyendo «Si no hay Dios, la sociedad es imposible.»

Si no hay Dios, la sociedad es imposible.

Una sociedad no puede subsistir si no existen la autoridad que impone las leyes, la obediencia que las cumple, y las virtudes sociales. Ahora bien, faltando la creencia en Dios, los gobernantes de los pueblos no tienen espíritu de justicia, se convierten en tiranos, y en el poder no buscan más que el modo deSigue leyendo «Si no hay Dios, la sociedad es imposible.»