Mirad que ya se cumplió el tiempo, y ha enviado Dios a su Hijo a la tierra, nacido de una Virgen, nacido bajo la ley, Para rescatar a los que estaban bajo la ley. Amén
Evangelio

Aleluya, aleluya.
Venid a mí todos los que estáis fatigados y agobiados por la carga, y yo os aliviaré, dice el Señor.
Aleluya.
EVANGELIO
Mt 9, 9-13.
No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
En aquel tiempo, vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:
–Sígueme.
El se levantó y lo siguió. Y estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos:
–¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?
Jesús lo oyó y dijo:
–No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa «misericordia quiero y no sacrificios»: que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.
Palabra del Señor
La iglesia es Católica

Mucha gente entiende hoy la palabra católica como un término denominación al (distintivo de una denominación, presbiteriano, Bautista, etc)… Pero, de hecho significa lo contrario a denominacional. Católico quiere decir universal. Y universalidad es una cualidad de la iglesia querida por Jesucristo, cuando dijo: Se me ha dado toda potestad en el cielo y al tierra. ID pues, y hacer discípulos a todos los pueblos, bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Mateo 28, 18-20). Tal catolicidad vino como cumplimiento de muchas profecias del Antiguo testamento: A el se le dio el dominio, honor y reino. Y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su dominio es un dominio eterno que no pasará; y su Reino no será destruido (Daniel 7,14)
Entonces la iglesia no se llama católica, esto es una cualidad de la iglesia que Cristo fundó
Ignacio de Antioquía
Bienaventuranzas

Porque Dios nos ha puesto en el mundo para conocerle, servirle y amarle, y así ir al cielo. La bienaventuranza nos hace participar de la naturaleza divina (2 P 1, 4) y de la Vida eterna (cf Jn 17, 3). Con ella, el hombre entra en la gloria de Cristo (cf Rm 8, 18) y en el gozo de la vida Trinitaria
Oración
Una cosa pido al Señor, eso buscaré: Habitar en la casa del Señor por los días de mi vida
Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo, y nos ha encomendado a nosotros el mensaje de la reconciliación.
Aleluya.
EVANGELIO
Mt 9, 1-8.
La gente alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
En aquel tiempo, subió Jesús a una barca, cruzó a la otra orilla y fue a su ciudad. Le presentaron un paralítico, acostado en una camilla. Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: –¡Animo, hijo!, tus pecados están perdonados. Algunos de los letrados se dijeron: –Este blasfema. Jesús, sabiendo lo que pensaban, les dijo: –¿Por qué pensáis mal? ¿Qué es más fácil decir: «tus pecados están perdonados», o decir «levántate y anda»? Pues para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados –dijo dirigiéndose al paralítico–: –Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa. Se puso en pie, y se fue a su casa. Al ver esto, la gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad.
Palabra del Señor
Alabarlo a El eternamente

El Nuevo Testamento utiliza varias expresiones para caracterizar la bienaventuranza a la que Dios llama al hombre: la llegada del Reino de Dios (cf Mt 4, 17); la visión de Dios: “Dichosos los limpios de corazón porque ellos verán a Dios” (Mt 5,8; cf 1 Jn 3, 2; 1 Co 13, 12); la entrada en el gozo del Señor (cf Mt 25, 21 23); la entrada en el descanso de Dios (Hb 4, 7-11): «Allí descansaremos y veremos; veremos y nos amaremos; amaremos y alabaremos. He aquí lo que acontecerá al fin sin fin ¿Y qué otro fin tenemos, sino llegar al Reino que no tendrá fin? (San Agustín, De civitate Dei, 22, 30)
Oración
Dios todopoderoso, concédenos celebrar con alegría la fiesta de tu apóstol santo Tomás; que él nos ayude con su protección para que tengamos en nosotros vida abundante por la fe en Jesucristo, tu Hijo, a quien tu apóstol reconoció como a su Señor y su Dios. Por Jesucristo, nuestro Señor
Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Porque me has visto, Tomás, has creído —dice el Señor—;
bienaventurados los que crean sin haber visto.
Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO
Jn 20, 24-29.
¡Señor mío y Dios mío!
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
TOMÁS, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
«Hemos visto al Señor».
Pero él les contestó:
«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
«Paz a vosotros».
Luego dijo a Tomás:
«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».
Contestó Tomás:
«¡Señor mío y Dios mío!».
Jesús le dijo:
«¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».
Palabra del Señor
La vida Célibe o el Matrimonio
La llamado a la vida célibe no implica ver al matrimonio como algo inadecuado o sucio, antes lo contrario, el celibato es santo precisamente por el valor de aquello que sacrifica. Nadie sacrificaría basura sobre el altar. El Matrimonio y el Sexo son ciertamente dos dones de nuestro Buen Dios, pero los cristianos e incluso los sacerdotes y profetas pre cristianos, quisieron renunciar a algo para la Gloria de Dios La señal del celibato destaca como fenómeno en las Escrituras. Fue muy frecuente en la Iglesia Primitiva, en la Iglesia medieval y en la iglesia de las épocas posteriores. Hoy solo hay una iglesia cristiana en la cual este signo de santidad siga siendo tan prominente: la Iglesia Católica Romana. Celibato y santidad no se identifican, pero el primero constituye una señal importante de la segunda; y es una señal bíblica. Todos los otros signos -rectitud, milagros y fidelidad – la acompañan
