Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
No endurezcáis vuestro corazón;
escuchad las voz del Señor,
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mt 22, 1-14.

A todos los que encontréis convidadlos a la boda.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

En aquel tiempo, volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo, diciendo: «El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados encargándoles que les dijeran: “Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Venid a la boda”. Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: “La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda”. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?”. El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los sirvientes: “Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes”. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos».

Palabra del Señor

Hasta que

Evangelio según san Mateo, 1: 24- 25 Y despertando José del sueño, hizo como el Angel del Señor le había mandado y recibió a su mujer. Y no la conoció hasta que parió a su hijo primogénito y llamó su nombre Jesús. (v. 24- 25)

hace vanos esfuerzos para demostrarnos que el verbo conocer debe referirse a la cópula más bien que a un conocimiento cualquiera, como si alguien lo negara o las necedades que se entretiene en refutar las hubiera podido descubrir cualquier persona entendida. Pretende después enseñarnos que los adverbios donec y usque significan tiempo determinado, cumplido el cual se realiza aquello que hasta entonces no se realizaba, como sucede en este pasaje: «Y no la conoció hasta que parió a su Hijo». Aquí se ve, dice Helvidio 1, que la conoció después del parto, y que ese conocimiento lo retardaba solamente el nacimiento del hijo. Y para probarnos tal afirmación, acumula multitud de ejemplos de las Escrituras. La respuesta es fácil: en las Escrituras la frase: «Y no la conoció», lo mismo que los adverbios donec y usque, tienen doble sentido, según el contexto. En el lugar citado, las palabras: «Y no la conoció», se refieren, como el mismo Helvidio observó, a la unión conyugal, sin que nadie dude que pueden referirse muchas veces a un simple conocimiento del objeto, como en el capítulo 2 de San Lucas: «Y se quedó el Niño Jesús en Jerusalén, sin que sus padres lo advirtiesen» ( Lc 2,43 ). Asimismo el adverbio donec o usque significan con frecuencia tiempo determinado, como Helvidio hace notar, pero muchas veces también tiempo indefinido, de cuya significación hay numerosos ejemplos: «Hasta vuestra vejez, yo mismo» ( Is 46,4 ). ¿Puede inferirse de aquí que después que hayan envejecido dejará Dios de ser el que era? El Salvador dice en el Evangelio: «Yo estoy con vosotros todos los días hasta la consumación del siglo» ( Mt 28,20 ). Luego, ¿después que el mundo se acabe no estará más con sus discípulos? El Apóstol dice: «Es necesario que El reine hasta que ponga a todos sus enemigos debajo de sus pies» ( 1Cor 15,25 ). ¿Es que acaso después que estén bajo sus pies dejará de reinar? Comprenda, pues, Helvidio, que siempre se procura fijar el sentido de lo que pudiera ofrecer duda, si no se hubiese escrito, pero lo demás se deja siempre a nuestra inteligencia, y según este criterio el evangelista indica claramente la circunstancia sobre la que podía sospecharse -que su esposo no la conoció antes del parto 2- para que entendiésemos que mucho menos podría ser conocida después de dar a luz.

San Jerónimo, contra Helvidium Helvidio

Catena Aurea. Santo Tomás de Aquino

Oración

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo

Evangelio

San Mateo 20:1-16
«En efecto, el Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. Habiéndose ajustado con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Salió luego hacia la hora tercia y al ver a otros que estaban en la plaza parados, les dijo: `Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo.’ Y ellos fueron. Volvió a salir a la hora sexta y a la nona e hizo lo mismo. Todavía salió a eso de la hora undécima y, al encontar a otros que estaban allí, les dice: `¿Por qué estáis aquí todo el día parados?’ Dícenle: `Es que nadie nos ha contratado.’ Díceles: `Id también vosotros a la viña.’ Al atardecer, dice el dueño de la viña a su administrador: `Llama a los obreros y págales el jornal, empezando por los últimos hasta los primeros.’ Vinieron, pues, los de la hora undécima y cobraron un denario cada uno. Al venir los primeros pensaron que cobrarían más, pero ellos también cobraron un denario cada uno Y al cobrarlo, murmuraban contra el propietario, diciendo: `Estos últimos no han trabajado más que una hora, y les pagas como a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el calor.’ Pero él contestó a uno de ellos: `Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste conmigo en un denario? Pues toma lo tuyo y vete. Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a ti ¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?’. Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos.»

Palabra del Señor

Consagración

Bendecid, Señor, este pan. Convertidle en el Cuerpo adorable de vuestro Cristo. Bendecir el santo cáliz y haced que por medio del Espíritu Santo el vino que contiene se convierta en la Sangre preciosa de Cristo

Liturgia de San Clemente (papa y mártir)

Explicación de la Santa Misa (R Padre Martin de Cochem) año 1630 – 1712

Humildad

Quien desea conservar los consuelos, las gracias y los favores de Dios, agradézcale cuando los recibe, ofrézcale con paciencia lo que sufre cuando lo priva de ellos; suplíquele que se los vuelva a conceder y sea humilde, prudente y precavido no sea que por su culpa los pueda perder.

El que está en pié, que tenga cuidado, no sea que se caiga (1 Corintios 10,12)

Imitación de Cristo (Tomás de Kempis) 1418

Y no la conoció

Evangelio según san Mateo, 1: 24- 25 Y despertando José del sueño, hizo como el Angel del Señor le había mandado y recibió a su mujer. Y no la conoció hasta que parió a su hijo primogénito y llamó su nombre Jesús. (v. 24- 25)

La recibió después de celebrados los desposorios para llamarla su mujer, mas no para cohabitar con Ella, pues sigue: «Y no la conoció»

Remigio

Catena Aurea. Santo Tomás de Aquino

Oración

Tú, Señor, cimentaste la tierra, y el cielo es obra de tus manos

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre
para enriquecernos con su pobreza.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mt 19, 23-30.

Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de los Cielos.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: –Creedme: difícilmente entrará un rico en el Reino de los Cielos. Lo repito: Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de los Cielos. Al oírlo, los discípulos dijeron espantados: –Entonces, ¿quién puede salvarse? Jesús se les quedó mirando y les dijo: –Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede todo. Entonces le dijo Pedro:
–Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos va a tocar? Jesús les dijo: cuando llegue la renovación, y el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos, para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. Muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros.

Palabra del Señor

Consagración

Os suplicamos, Señor, que enviéis vuestro Espíritu, para que con su gloriosa presencia se digne santificar nuestros dones, transubstanciar el pan en vuestro Cuerpo, y convertir el vino de este cáliz en vuestra Sangre Preciosa

Explicación de la Santa Misa (R Padre Martin de Cochem) año 1630 – 1712