Mes: junio 2020

Oración

Dadme esta gran alegría: Manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir; dejaos guiar por la humildad y considerad siempre superiores a los demás

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Espero en el Señor, espero en su palabra. 
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mt 8, 23-27.

Se puso en pie, increpó a los vientos y al mar y vino una gran calma.


Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron.
En esto se produjo una tempestad tan fuerte, que la barca desaparecía entre las olas; él dormía. Se acercaron y lo despertaron gritándole:
    «¡Señor, sálvanos, que perecemos!».
Él les dice:
    «¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?».
Se puso en pie, increpó a los vientos y al mar y vino una gran calma. Los hombres se decían asombrados:
    «¿Quién es este, que hasta el viento y el mar lo obedecen?».

Sobre el Modernismo


De esta distribución y ordenación — por edades — de los documentos necesariamente se sigue que ya no pueden atribuirse los Libros Sagrados a los autores a quienes realmente se atribuyen. Por esa causa, los modernistas no vacilan a cada paso en asegurar que esos mismos libros, y en especial el Pentateuco y los tres primeros evangelios, de una breve narración que en sus principios eran, fueron poco a poco creciendo con nuevas adiciones e interpolaciones, hechas a modo de interpretación, ya teológica, ya alegórica, o simplemente intercaladas tan sólo para unir entre sí las diversas partes.
Y para decirlo con más brevedad y claridad: es necesario admitir la evolución vital de los Libros Sagrados, que nace del desenvolvimiento de la fe y es siempre paralela a ella.
Añaden, además, que las huellas de esa evolución son tan manifiestas, que casi se puede escribir su historia. Y aun la escriben en realidad con tal desenfado, que pudiera creerse que ellos mismos han visto a cada uno de los escritores que en las diversas edades trabajaron en la amplificación de los Libros Sagrados.
Y, para confirmarlo, se valen de la crítica que denominan textual, y se empeñan en persuadir que este o aquel otro hecho o dicho no está en su lugar, y traen otras razones por el estilo. Parece en verdad que se han formado como ciertos modelos de narración o discursos, y por ellos concluyen con toda certeza sobre lo que se encuentra como en su lugar propio y qué es lo que está en lugar indebido.
Por este camino, quiénes puedan ser aptos para fallar, aprécielo el que quiera. Sin embargo, quien los oiga hablar de sus trabajos sobre los Libros Sagrados, en los que es dado descubrir tantas incongruencias, creería que casi ningún hombre antes de ellos los ha hojeado, y que ni una muchedumbre casi infinita de doctores, muy superiores a ellos en ingenio, erudición y santidad de vida, los ha escudriñado en todos sus sentidos. En verdad que estos sapientísimos doctores tan lejos estuvieron de censurar en nada las Sagradas Escrituras, que cuanto más íntimamente las estudiaban mayores gracias daban a Dios porque así se dignó hablar a los hombres. Pero ¡ay, que nuestros doctores no estudiaron los Libros Sagrados con los auxilios con que los estudian los modernistas! Esto es, no tuvieron por maestra y guía a una filosofía que reconoce su origen en la negación de Dios ni se erigieron a sí mismos como norma de criterio
CARTA ENCÍCLICA PASCENDI DEL SUMO PONTÍFICE PÍO X SOBRE LAS DOCTRINAS DE LOS MODERNISTAS

El respeto de la vida humana

El testimonio de la historia sagrada 2259 La Escritura, en el relato de la muerte de Abel a manos de su hermano Caín (cf Gn 4, 8-12), revela, desde los comienzos de la historia humana, la presencia en el hombre de la ira y la codicia, consecuencias del pecado original. El hombre se convirtió en el enemigo de sus semejantes. Dios manifiesta la maldad de este fratricidio: “¿Qué has hecho? Se oye la sangre de tu hermano clamar a mí desde el suelo. Pues bien: maldito seas, lejos de este suelo que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano” (Gn 4, 10-11)

La alianza de Dios y de la humanidad está tejida de llamamientos a reconocer la vida humana como don divino y de la existencia de una violencia fratricida en el corazón del hombre: «Y yo os prometo reclamar vuestra propia sangre [] Quien vertiere sangre de hombre, por otro hombre será su sangre vertida, porque a imagen de Dios hizo él al hombre» (Gn 9, 5-6). El Antiguo Testamento consideró siempre la sangre como un signo sagrado de la vida (cf Lv 17, 14). La validez de esta enseñanza es para todos los tiempos

Oración

Señor, tú que nos llenas de alegría en la celebración de la fiesta de san Pedro y san Pablo, haz que tu Iglesia se mantenga siempre fiel a las enseñanzas de aquellos que fueron fundamento de nuestra fe cristiana. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

Aleluya, aleluya,aleluya.
Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.
Aleluya, aleluya,aleluya.

EVANGELIO
Jn 21, 15-19.

Apacienta mis corderos, pastorea mis ovejas.


Lectura del santo evangelio según san Juan. 

HABIÉNDOSE aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, le dijo a Simón Pedro:
«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?».
Él le contestó:
«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Jesús le dice:
«Apacienta mis corderos».
Por segunda vez le pregunta:
«Simón, hijo de Juan, ¿me amas?».
Él le contesta:
«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Él le dice:
«Pastorea mis ovejas».
Por tercera vez le pregunta:
«Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?».
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez: «¿Me quieres?» y le contestó:
«Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero».
Jesús le dice:
«Apacienta mis ovejas.
En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras». Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió:
«Sígueme».

Palabra del Señor. 

Jactándose de ser sabios, han resultado necios


En este punto entra de nuevo en escena el filósofo, y manda al historiador que ordene sus estudios conforme a lo que prescriben los preceptos y leyes de la evolución. El historiador vuelve a escudriñar los documentos, a investigar sutilmente las circunstancias y condiciones de la Iglesia en cada época, su fuerza conservadora, sus necesidades internas y externas que la impulsaron al progreso, los impedimentos que sobrevinieron; en una palabra: todo cuanto contribuya a precisar de qué manera se cumplieron las leyes de la evolución. Finalmente, y como consecuencia de este trabajo, puede ya trazar a grandes rasgos la historia de la evolución. Viene en ayuda el crítico, y ya adopta los restantes documentos. Ya corre la pluma, ya sale la historia concluida.
Ahora preguntamos: ¿a quién se ha de atribuir esta historia? ¿Al historiador o al crítico? A ninguno de ellos, ciertamente, sino al filósofo. Allí todo es obra de apriorismo, y de un apriorismo que rebosa en herejías. Causan verdaderamente lástima estos hombres, de los que el Apóstol diría: «Desvaneciéronse en sus pensamientos…, pues, jactándose de ser sabios, han resultado necios»(18); pero ya llegan a molestar, cuando ellos acusan a la Iglesia por mezclar y barajar los documentos en forma tal que hablen en su favor. Achacan, a saber, a la Iglesia aquello mismo de que abiertamente les acusa su propia conciencia.
CARTA ENCÍCLICA PASCENDI DEL SUMO PONTÍFICE PÍO X SOBRE LAS DOCTRINAS DE LOS MODERNISTAS

La homofobia no existe

En la actualidad los defensores de la vida y la familia que se oponen a la ideología de género suelen ser tildados de “homofóbicos”. Sin embargo, ¿existe verdaderamente esta “fobia” a quienes se autodenominan LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales)?

El lobby LGTBI y militantes del feminismo radical suelen utilizar el término “homofobia” contra toda persona que se oponga a la ideología de género, la cual afirma que la diferencia entre hombre y mujer es una construcción social y no una realidad biológica.

Así lo explicó a ACI Prensa, Nicolás Márquez, coautor junto a Agustín Laje del bestseller de Amazon “El Libro Negro de la Nueva Izquierda”, que afirma que la ideología de género es una nueva careta del movimiento político de izquierda.

“El problema es que a todos aquellos que nos oponemos a esta ideología autoritaria (ideología de género) se nos acusa de ser homofóbicos. Es el insulto impuesto más exitoso porque ha sido instalado en la opinión pública y en el lenguaje”, indicó Márquez.

El abogado y analista político argentino sostiene que oponerse a la ideología de género “no implica, en lo absoluto, que en el marco de la libertad e intimidad, estas personas puedan hacer lo que deseen”.

“Se nos acusa de tener una fobia, y la fobia es una enfermedad. No obstante, no existe la homofobia dentro del terreno médico o psiquiátrico. Las fobias están clasificadas en los manuales DSM de psiquiatría y en ninguno existe el concepto de homofobia”, afirmó Márquez.

Como sostiene el autor, en el manual diagnóstico y estadístico de las enfermedades mentales (DiagnosticandStatistical Manual of Mental Disorders, DSM) de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría no se encuentra clasificada la “homofobia” como un trastorno o enfermedad.  

Origen de la palabra “homofobia”

Según la Real Academia Española la homofobia significa “aversión a la homosexualidad o las personas homosexuales”.

Sin embargo, Márquez recuerda que la homofobia es únicamente “un invento ideológico, político, de carácter peyorativo que tiene una función insultante para atacar a todos aquellos que se oponen a la ideología de género”.

El término “homofobia” fue introducido por George Weinberg, un psicólogo estadounidense que acuñó el término en 1965 y luego lo inmortalizó en su libro de 1972 “SocietyandtheHealthy Homosexual” (La sociedad y el homosexual saludable).

El cofundador de Gay Activists Alliance (Alianza de Activistas Homosexuales), Arthur Evans, admitió en un artículo titulado TheLogicofHomophobia (La Lógica de la Homofobia) que la palabra fue inventada por Weinberg porque era un “amigo” de la comunidad que “asistía regularmente”.

“La invención de la palabra ‘homofobia’ es un ejemplo de cómo una teoría puede echar raíces en la práctica. La palabra no provenía de un académico que observara el movimiento a distancia, como un biólogo entrecerrando los ojos al microscopio en un tobogán”, dijo Evans en su artículo.

Márquez sostiene que la utilización de la palabra homofobia tiene una particularidad: “No solamente se acusa de padecer una enfermedad, sino que tiene la función de patologizar el pensamiento disidente. Es decir, que todo aquel que piensa distinto a la ideología de género padece una enfermedad”.

“La homofobia no tiene ningún tipo de rigor científico, sino una simple función estigmatizante y política”, concluyó el analista político.

Intentos de silenciar a la Iglesia

La etiqueta de “homofobia” también ha sido usada frecuentemente para silenciar la enseñanza de la Iglesia sobre la homosexualidad y amenazar con juicios a obispos.

En 2016, el Consejo para la Diversidad Sexual del Estado de México (CODISEM) acusó de homofobia a la Iglesia Católica y al Obispo de Toluca, Mons. Francisco Javier Chavolla Ramos, luego de que el Prelado denunciara ataques contra “el núcleo de la familia”, a manos de “ideologías que van en contra de la familia, generando una confusión tremenda”.

Similares acusaciones enfrentó el Obispo de Aguascalientes, Mons. José María de la Torre, en 2014, por expresar su oposición al mal llamado “matrimonio” homosexual.

En España, prelados como el Cardenal Antonio Cañizares, Arzobispo de Valencia; y Mons. Xavier Novell, Obispo de Solsona, han sufrido los ataques del lobby gay por defender la familia.

En junio de 2017, un grupo de izquierda retrató a ambos obispos en un dibujo pornográfico gay, acusándolos de dar “discursos LGBTI-fóbicos y misóginos”.

A pesar de los ataques, el Obispo de Toluca alentó a los fieles a “no tener miedo de ninguna forma”. “El mundo quiere aplastarnos, pero tenemos nosotros la victoria en Cristo, Él nos ha defendido”, aseguró

No matarás

(Ex 20, 13) «Habéis oído que se dijo a los antepasados: “No matarás”; y aquel que mate será reo ante el tribunal. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal» (Mt 5, 21-22)

“La vida humana ha de ser tenida como sagrada, porque desde su inicio es fruto de la acción creadora de Dios y permanece siempre en una especial relación con el Creador, su único fin. Sólo Dios es Señor de la vida desde su comienzo hasta su término; nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser humano inocente” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae, intr 5).

Oración

Primicias son del sol de su Palabra las luces fulgurantes de este día; despierte el corazón, que es Dios quien llama, y su presencia es la que ilumina