Sacrificios en el Antiguo Testamento

En la antigua Ley había cuatro especies de sacrificios: el holocausto o sacrificio de Latría, por el cual se reconocía la soberana Majestad de Dios. El sacrificio de alabanza, o sea Eucaristía por el cual le daban gracias por sus beneficios. El Sacrificio Impetratorio, para implorar su socorro, el Sacrificio expiatorio, en en cual DiosSigue leyendo «Sacrificios en el Antiguo Testamento»

Vanidad

Supongamos que hasta ahora hayas vivido gozando de honras y placeres, ¿de qué te habrá servido todo eso si ahora en este momento tuvieras que morir? «Te reclamarán el alma». «Insensato y necio quien atesora riquezas para sí y no se enriquece en orden a Dios (Lucas 12) Recuerda que todo es vanidad, menos elSigue leyendo «Vanidad»

El Reino de Dios

Ardientemente he deseado comer esta pascua con vosotros, antes de padecer, porque os digo que no la volveré a comer hasta que tenga su cumplimiento en el Reino de Dios. Y tomando el cáliz, dio gracias y dijo: Tomadlo y distribuidlo entre vosotros; pues os digo que a partir de ahora no beberé el frutoSigue leyendo «El Reino de Dios»

Santo Sacrificio de la Misa

«Nunca lengua humana puede enumerar los favores que se correlacionan al Sacrificio de la Misa. El pecador se reconcilia con Dios; el hombre justo se hace aún más recto; los pecados son borrados; los vicios eliminados; la virtud y el mérito crecen, y las estratagemas del demonio son frustradas San Lorenzo Justino

Influencia ordinaria

La tentación: La tentación es la incitación al pecado, y es precisamente allá donde el demonio quiere conducir las almas para que se pierdan. Las tentaciones demoníacas se caracterizan porque llegan de repente, son muy intensas y se van como llegan, es decir, son fugaces. “Como general competente que asedia un fortín, estudia el demonioSigue leyendo «Influencia ordinaria»

La confianza filial

La confianza filial se prueba en la tribulación, ella misma se prueba (cf. Rm 5, 3-5). La principal dificultad se refiere a la oración de petición, al suplicar por uno mismo o por otros. Hay quien deja de orar porque piensa que su oración no es escuchada. A este respecto se plantean dos cuestiones: PorSigue leyendo «La confianza filial»