Ahhh, pero no es un problema de gęnėrø



Los hombres cometen más crímenes, pero también por el mismo delito y controlando otras variables terminan en la cárcel el doble de veces que una mujer y reciben condenas un 63% más largas. Luego por supuesto tendríamos que estudiar por qué cometen más crímenes.

Fuente: «Prof. Starr’s research shows large unexplained gęndėr disparities in federal criminal cases» (University of Michigan)

Fuente del porcentaje: Instituto Nacional de Estadística

En el obscuro Medievo



En la pintura, una vez más, nos vemos obligados a citar las grandes obras que aun permanecen y que nos siguen asombrando, de las cuales no siempre han quedado los nombres de sus autores, pero toda iglesia europea (cristiandad) de aquella época es testigo de lo que decimos. Sin embargo hay algunos nombres que permiten mostrar el “barbarismo” medieval

Rogier van der Weyden, también conocido como Rogier de la Pasture (Tournai, hacia 1399/1400-Bruselas, 18 de junio de 1464), fue un pintor primitivo flamenco, nombrado en 1435 pintor de la ciudad de Bruselas. Aunque gozó de considerable prestigio en vida y fue uno de los más influyentes artistas de su tiempo, no se conocen pinturas firmadas ni existe documentación precisa sobre contratos o recibos de pago que permitan asignarle con entera certeza ninguna obra. Las atribuciones se han hecho tomando como punto de partida tres tablas (Tríptico de Miraflores, Descendimiento del Museo del Prado y Calvario del Monasterio de El Escorial) relacionadas de antiguo con Van der Weyden y de las que se puede seguir el rastro hasta los siglos XV o XVI.

The Descent from the Cross (c. 1435), oil on oak panel, 220 × 262 cm. Museo del Prado, Madrid

La oración y las obras



Evangelio según san Mateo, 6: 7- 8 «Y cuando oréis, no habléis mucho como los gentiles. Pues piensan que por mucho hablar serán oídos. No queráis, pues, asemejaros a ellos: porque vuestro Padre sabe lo que habéis menester antes que lo pidáis». (vv. 7- 8)

Pero debe muchas veces buscarse si es más conveniente orar con las acciones o con las palabras. Es así que la oración siempre es necesaria, aun cuando Dios ya conoce lo que necesitamos, porque el mismo fin de la oración tranquiliza y purifica nuestra alma, nos hace más capaces de recibir los divinos beneficios que muchas veces se nos conceden de una manera espiritual. No nos oye el Señor por las muchas oraciones, aun cuando siempre está preparado a dispensarnos sus luces, pero nosotros no siempre estamos preparados para recibirlas, cuando nos inclinamos a otras cosas. En la oración se verifica la conversión del alma hacia Dios y la purificación del ojo interior. Puesto que se excluyen de él las cosas temporales que se deseaban, a fin de que la fuerza de un corazón puro pueda soportar una luz pura y permanecer en ella con el mismo gozo que se disfruta en la eterna vida

San Agustín, de sermone Domini, 2,3

Oración

Alabanza sea dada a ti, oh Padre, y a tu Hijo Unigénito juntamente con el Espíritu Consolador, por los siglos de los siglos. Amén

Evangelio

San Mateo 25:1-13
«Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. Mas a media noche se oyó un grito: `¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!’ Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: `Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan.’ Pero las prudentes replicaron: `No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis.’ Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: `¡Señor, señor, ábrenos!’ Pero él respondió: `En verdad os digo que no os conozco.’ Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.

Palabra del Señor

La destrucción de la naturaleza inicia por estos dos ideologos «Atravesar las dos columnas…»



La explotación económico industrial de la tierra, tal y como hoy la entendemos, que ha provocado la crisis ecológica, es fruto más de Francis Bacon y Descartes, que de la tradición biblica.

Descartes, concibe un mundo mecánico lleno de materia inanimada y sujeto a pautas predecibles y matemáticamente determinadas, que cualquier mente analítica podra discernir y dominar mediante un ininterrumpido análisis y una observación objetiva , el hombre debe buscar el conocimiento de la naturaleza para llegar a ser dueño y señor de ella.

Bacon (La Nueva Atlántida, 1624) enseñaba que la ciencia moderna, cuando investiga la naturaleza obtiene poder sobre ella y — decía- este poder es el máximo atributo de la
ciencia nueva; centra su confianza en la capacidad humana de novon naturam stve novas naturas generare, promoviendo la invención, la ciencia práctica y la búsqueda de resultados, éstos, para Bacon, carecen de significación moral en sí mismos.

De modo que, la afirmación del naturalismo -más allá de sus variadas expresiones
es constante y profunda: primero, despojar a la naturaleza de toda significación simbólica, privarla de toda posibilidad de referencia que la funde en el orden de la existencia -creación-; segundo: despojarla de su inteligibilidad y su gozo contemplativo. La ciencia
de la naturaleza será entonces, un objeto posible de dominar a nuestro arbitrio, independiente de todo sentido de la trascendencia amoral, aética-, esto es lo que llevó al mundo actual a una confianza ciega -acrítica- en el poder de las tecnociencias: para ellas
todo estará permitido.

Juan Claudio Sanahuja. El dēsarr0ll∅ sūstęntable. La nueva ética internacional

Familia soviética y el aborto cómo «método anticonceptivo»URSS el 1er país en legalizarlo



Ahora bien, en el período stalinista se tuvo que dar un giro de trescientos sesenta grados creando el conocido mito de la “familia soviética” —el cual buscó propagar una imagen distorsiva de la realidad familiar soviética, en la cual aquélla estaba imbuida de valores morales superiores a la occidental — por razones claras: Rusia había perdido una parte considerable de su población a causa de la Primera Guerra Mundial, la guerra civil y las hambrunas de 1921, las hambrunas de 1928-1932, purgas varias y matanzas en masa perpetradas por el Estado.

A esto hay que sumarle las pérdidas de la Segunda Guerra Mundial, y las hambrunas subsiguientes. Para peor, la política de «sēxûålidad libre” que, además de minar la institución familiar había legalizado el ab∅rtø en 1920, había producido un descenso impresionante de la tasa natalidad: en 1913 dicha tasa era de 45,5%, mientras que en 1950 había bajado a 26,7%.

El caso de las consecuencias sociales que trajo la legalización del ab∅rtø en la URSS es digno de ser subrayado. En efecto, éste se convirtió en “el primero de todos los medios contraconceptivos” según los datos manejados por los doctores Stern. Los números documentados son determinantes: de 1922 a 1926 se cuadruplicó el número de ab∅rtøs en la URSS, y para 1934 “se registra en Moscú un nacimiento cada tres ab∅rtøz, y en el campo, el mismo año, tres ab∅rtøs por cada dos nacimientos”. Para 1963, en Moscú, Leningrado y otras ciudades centrales el 80% de las mujeres embarazadas se sometían a ab∅rtøz, lo cual demuestra que fue utilizado como método anticonceptivo. Los citados doctores contaron que “al cabo de un cierto número de ab∅rtøs, [a las mujeres] les basta con una fórmula muy extendida: beberse un vaso de vodka, tomar un baño muy caliente y ponerse a dar saltos hasta expulsar el feto. Tuve que cuidar de una mujer que había sufrido veintidós ab∅rtøs. En estas mujeres, los reiterados abortos debilitan los músculos del útero que corren el riesgo de perder el feto con solo andar”

Stern, Mijail

Sobre los misioneros



Estos imitadores de los Apóstoles predicarán con gran fuerza y poder; tan grande y resplandeciente, que conmoverán las almas y los corazones en los lugares en donde prediquen. A ellos darás tu palabra, tu misma boca y sabiduría, a las que ninguno de sus enemigos podrá resistir.

Entre estos predilectos, Tú en calidad de rey de las virtudes de Jesucristo, el Predilecto, tendrás tus complacencias, puesto que ellos en todas las Misiones no tendrán más finalidad que darte toda la gloria de los despojos que arrebatarán a sus enemigos

Lc 21,15

Súplica ardiente para pedir misioneros (S. Luis M. G. de Montfort)

Ahhh, pero no es un problema de género



Fuente: «Giro del gobierno: Uruguay sólo recibirá a mujeres y niños sirios» (El Observador)

Cito esta parte: «El presidente agregó que el gobierno no tiene “denuncias concretas ni nada por el estilo”, pero “lo que existe es una información global de formas culturales que tienen en otras partes del mundo –entre ellas en Siria– en las relaciones del hombre con la mujer”

Sociedad de consumo y su manipulación



La perspectiva de Baudrillard va en un sentido similar. La sociedad de consumo, según este, es aquella que se diferencia a partir de los objetos a consumir, que funcionan como un sistema de signos. Lo importante en la sociedad de consumo no es tanto la utilidad de los objetos (limitada por definición) cuanto las representaciones de las que estos se rodean (ilimitadas por definición). Hay un juego constante, pues, al nivel del significado de los objetos-signo, que es lo que en realidad se consume.

Así, por ejemplo, un automóvil en la sociedad de consumo ya no significa predominantemente tecnología de desplazamiento (su utilidad objetiva), sino todo aquello que se lo pueda hacer significar: éxito, seducción, juventud, madurez, masculinidad, feminidad, popularidad, refinamiento, velocidad, seguridad, etcétera.

La sociedad de consumo es la que consume, ante todo, esto último; es donde la connotación domina por sobre la denotación. Dice Baudrillard: «La “verdad” del objeto contemporáneo ya no es servir para algo, sino significar; es ser manipulado ya no como instrumento, sino como signo». Por lo tanto, el consumo viene a ser el «proceso de absorción de signos y de absorción por obra de los signos». Una sociedad de consumo, en definitiva, no sería entonces otra cosa que una sociedad que consume, en mis propios términos, la dimensión cultural del objeto

Baudrillard, La sociedad de consumo, p. 139