a) De los bienaventurados lo es perfectísimamente, ya que están unidos a El de una manera definitiva por la confirmación en gracia y la gloria eterna. Dígase lo mismo de las almas del purgatorio, en cuanto a la confirmación en gracia. b) De todos los hombres en gracia lo es también perfectamente, ya que por influjo de Cristo poseen la vida sobrenatural, los carismas y dones de Dios y permanecen unidos a El como miembros vivos y actuales por la gracia y la caridad. c) De los cristianos en pecado lo es de un modo menos perfecto, en cuanto que, por la fe y la esperanza informes, todavía le están unidos de alguna manera actual. d) Los herejes y paganos, tanto los predestinados como los futuros reprobos, no son miembros actuales de Cristo, sino sólo en potencia; pero con esta diferencia: que los predestinados son miembros en potencia que ha de pasar a ser actual, y los futuros reprobos lo son en potencia que nunca pasará a ser actual o lo será tan sólo transitoriamente. e) Los demonios y condenados de ninguna manera son miembros de Cristo, porque están definitivamente separados de El y ni siquiera en potencia íe estarán jamás unidos. Tampoco lo son, y por la misma razón, los niños del limbo.
Ambos guardan la misma lógica de crear en un plano abstracto colectivos de personas en función de determinados caracteres, pretender su enfrentamiento incondicional y promover entre ellos, a la postre, un odio visceral. El citado folleto de los pedagogos soviéticos da cuenta de esto cuando sentencia que el Partido tiene “el derecho total e incondicional (…) a intervenir en la vida sexûâl de la población con objeto a mejorar la raza practicando una selección sexual artificial”. Preobrajenski, importante dirigente del Partido, espetaba algo similar cuando decía que el sēxō es un “problema social, aunque se le considere únicamente desde el mero punto de la salud física de la raza (…). [El sēxō debe estar orientado a una] mejor combinación de las cualidades físicas de las personas que están en relaciones”.[Cabe recordar que el tirano Stalin acabó prohibiendo el casamiento de los rusos con extranjeros
¿Quiénes son esos animales y esos pobres que morarán en tu heredad y que serán alimentados en ella con la dulzura divina que Tú les has preparado, sino estos pobres Misioneros abandonados a la Providencia, que rebosarán de tus delicias divinas; sino los animales misteriosos de Ezequiel, que tendrán la humanidad del hombre por su caridad desinteresada y bienhechora para con el prójimo; la valentía del león por su santa cólera y su celo ardiente y prudente contra los demonios, hijos de Babilonia; la fuerza del buey por sus trabajos apostólicos y su mortificación de la carne; y en fin la agilidad del águila por su contemplación en Dios? Tales serán los Misioneros que Tú quieres enviar a tu Iglesia.
Tendrán ojos de hombre para el prójimo, ojos de león contra tus enemigos, ojos de buey contra sí mismos y ojos de águila para Ti
Ezequiel 1,5-14.
Súplica ardiente para pedir misioneros (S. Luis M. G. de Montfort)
Fuente: Laws on Homosexuality in African Nations (Library of Congress). Aquí encontrarán naciones que:
Penalizan sólo la homosexualidad masculina (sodomía), así como el sexo anal heterosêxual Penalizan la homosexualidad masculina y femenina Penalizan la homosexualidad masculina y femenina, pero castigan más severamente la primera (caso de Mauritania) No penalizan la homosexualidad
Con el crédito, pero también con el subsidio y la dádiva estatal, la adquisición se separa del trabajo, el esfuerzo y el ahorro. El modelo causal esfuerzo-recompensa (que redundaba en ahorro, o bien que tenía a este como condición intermedia) es sustituido, en el mejor de los casos, por su inversión lógica: recompensa-esfuerzo (que redunda en endeudamiento); y en el peor de los casos, por una recompensa sin causa alguna (que redunda en parasitismo). Este es el punto de llegada del hedonismo: el goce incausado (goce como derecho y como deber, al mismo tiempo). La ética posmoderna que masifica el hedonismo y el relativismo moral es hija de la sociedad de consumo. El giro que va de la producción al consumo supone un giro culturalista que empapa a la ética de expresivismo («autorrealización», «personalización», «liberación», «emocionalidad») en detrimento de la vieja primacía de valores económico-productivistas (trabajo, responsabilidad, ahorro, vocación, racionalidad). El hedonismo, pues, no santifica el trabajo, sino el goce; el relativismo moral, a su vez, levanta toda barrera moral que pudiera poner en peligro el goce, cualquier goce (que se traduce en consumo, cualquier consumo).
El hedonismo, no como rebelión contra la moral establecida como se daba en el modernismo, sino precisamente como la nueva moral establecida, y el relativismo, no tanto como escepticismo frente a determinados dogmas, sino como nuevo dogma incuestionable, se convertirán en notas distintivas de la cultura dominante. En palabras de Zygmunt Bauman, «la sociedad posmoderna considera a sus miembros primordialmente en calidad de consumidores, no de productores», propiciando de tal suerte no una ética del trabajo, sino una estética del consumo. Gilles Lipovetsky se adhiere a esta visión, según la cual la estética se sobrepone a la ética: «el sistema de justificación moral ha sido sustituido por una legitimación de tipo estético, dado que valora las sensaciones, los goces del presente, el cuerpo del placer, la ligereza de la vida consumista». De esto precisamente ya se había quejado Bell tiempo atrás, al hallar en nuestra cultura posmoderna el resultado del quiebre estructural con la ética trascendental del capitalismo original; quiebre que dio lugar a ese «bazar psicodélico» en el que la bohemia se vende al por mayor, todo vale lo mismo y la vida se trata, finalmente, de consumir hasta morir.
Ahora bien, si la sociedad de masas era una función, ante todo, de la cantidad, la sociedad de consumo se definirá, sobre todo, en torno a la cualidad. No basta, en tal sentido, con derivar la sociedad de consumo de una sociedad más rica, más dilapidadora, más entregada a la dinámica creciente de los deseos mercantilizados y estatizados. Por supuesto, todo esto es característico de este tipo de sociedad, pero en forma alguna es lo más importante. Lo central se da en el orden cualitativo: la sociedad de consumo, si opera al calor de deseos ilimitados, es porque ha conjugado el orden limitado de lo tecnoeconómico con el orden ilimitado de la cultura. En otras palabras: la variedad casi infinita de los productos masivos que una economía avanzada puede ofrecer es posible únicamente cuando lo inesencial de los objetos pasa al primer plano en el sistema de producción y de consumo. Pero lo inesencial es lo propiamente cultural (distinto de lo técnico-esencial) del objeto.
Por lo tanto, la variedad de consumo que es propia no tanto de la sociedad de masas homogéneas, sino de la sociedad de consumo (que es una sociedad de masificación heterogénea), surge del cruce economía/cultura, que es el cruce de otros pares asociados: limitado/ilimitado, material/ideal, eficiencia/expresividad, valor de cambio/valor de signo, producción/ creación, presentación/representación.
Baudrillard, La sociedad de consumo, p. 85. En otro trabajo, Baudrillard va por el mismo camino: «el crédito es mucho más que una institución económica: es una dimensión fundamental de nuestra sociedad, una ética nueva» (El sistema de los objetos, p. 111). 414.
Byung-Chul Han, Psicopolítica (Barcelona: Herder, 2019), p. 71.
Zygmunt Bauman, Modernidad líquida (México: FCE, 2017), p. 82.
Lipovetsky; Serroy, La estetización del mundo, p. 104.
Bell, Las contradicciones culturales del capitalismo, p. 63.
*Bauman suena como Bell cuando dice: «Ya casi nunca se considera que el trabajo “ennoblezca” o que “haga mejores seres humanos” a sus ejecutores, y rara vez se lo admira o elogia por esa razón. Por el contrario, se lo mide y evalúa por su valor de diversión y entretenimiento, que satisface no tanto la vocación ética, prometeica, de un productor o creador, como las necesidades y deseos estéticos de un consumidor, un buscador de sensaciones y un coleccionista de experiencias» (Modernidad líquida, p. 149).
Nos encontramos con que, de acuerdo con el profeta Hageo, la “gloria venidera” del Segundo Templo sería mayor a la del primero (cfr. Hageo 2: 9).
Pero en términos humanos el Primer Templo tenía mucha más riqueza y esplendor que el segundo, el cual fue finalmente destruido por los romanos. Aun así, algunos apelan a la renovación que hizo Herodes el Grande en torno al 19 a.C. para decir que la gloria del Segundo Templo fue mayor que la del primero.
Pero no hay paridad, pues en el Segundo Templo no estaban ni el Arca de la Alianza, ni los Urim y el Thumim, ni la serpiente de bronce, ni la vara de Aarón.
¿Cuál podría ser su mayor gloria, entonces? Que en él entró Jesús, el Mesías esperado por los judíos y luz para todas las naciones. Justo en el versículo anterior dice el Señor: “Mía es la plata, y mío es el oro” (Hageo 2: 8), como dando a entender que si quisiera podría llenar este Segundo Templo de plata y oro sin ningún problema, pero le tiene reservada una gloria aún más grande, cual es la presencia del Mesías. Y Jesús entró en ese Templo. Y si Él no es el Mesías ya nadie puede serlo porque el Templo fue destruido en el año 70 d.C.
Dante A. Urbina ¿CUÁL ES LA RELIGIÓN VERDADERA?: Demostración racional de en cuál Dios se ha revelado
En la pintura, una vez más, nos vemos obligados a citar las grandes obras que aun permanecen y que nos siguen asombrando, de las cuales no siempre han quedado los nombres de sus autores, pero toda iglesia europea (cristiandad) de aquella época es testigo de lo que decimos. Sin embargo hay algunos nombres que permiten mostrar el “barbarismo” medieval
Jan van Eyck [ˈjɑn vɑn ˈɛik] (o Johannes de Eyck, Maaseik, c.1390-Brujas, 9 de julio de 1441) fue un pintor flamenco que trabajó en Brujas. Está considerado como uno de los mejores pintores del norte de Europa del siglo xv y el más célebre de los Primitivos flamencos. Robert Campin, que trabajó en Tournai y los hermanos Van Eyck en Flandes, fueron las figuras de transición desde el gótico internacional a la llamada escuela flamenca. El estilo flamenco que se dio en los Países Bajos en el siglo xv se ha considerado tradicionalmente como la última fase de la pintura gótica. Otra corriente lo enmarca en lo que se ha dado en llamar prerrenacimiento. A este estilo pictórico del gótico tardío en el siglo xv, que anuncia el Renacimiento nórdico de Europa, también se le llama Ars nova
Annunciation, 1434–1436; National Gallery of Art, Washington
Evangelio según san Mateo, 6: 7- 8 «Y cuando oréis, no habléis mucho como los gentiles. Pues piensan que por mucho hablar serán oídos. No queráis, pues, asemejaros a ellos: porque vuestro Padre sabe lo que habéis menester antes que lo pidáis». (vv. 7- 8)
No oras para enseñar, sino que te arrodillas para que te hagas amigo de Dios por la continuación de tu súplica, para que te humilles en su presencia y para que te acuerdes de tu pecado
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 19,4
San Juan 10:11-16 Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa, porque es asalariado y no le importan nada las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor.