San Lucas 19:1-10 Entró en Jericó y cruzaba la ciudad. Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos, y rico. Trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la gente, porque era de pequeña estatura. Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí. Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista, le dijo: «Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa.» Se apresuró a bajar y le recibió con alegría. Al verlo, todos murmuraban diciendo: «Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador.» Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: «Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré cuatro veces más.» Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es hijo de Abrahán, pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.»
Las ideas bíblicas del dominio del hombre sobre el mundo no autorizan en ningún momento la explotación indiscriminada de los recursos naturales.
Podría decirse que, por el contrario, la crisis ecológica proviene de la incapacidad del ser humano de reconocer las limitaciones que le impone su condición de administrador, no del dueño de la Creación «. Conviene recordar que la pretensión de un sometimiento ilimitado de la naturaleza es propia de las ideologias políticas de la modernidad
Y que la fe cristiana considera que el hombre ha sido puesto por Dios al frente de la tierra, Eso significa que es responsable, que es más administrador que propietario discrecional
El Misterio de la Creación, EUNSA, Pamplona 1994, pp. 311-326.
Innerarity, D., Dialéctica de la Modernidad, Rialp, Madrid 1990, p. 34
Juan Pablo XI, Discurso al Caerpo Diplomático, Madagascar, 29-04- 1989.
Por su abandono a la Providencia y su devoción a María, tendrás las alas plateadas de la paloma, es decir la pureza de la doctrina y de las costumbres. Y su espalda, dorada, es decir una perfecta caridad con el prójimo para soportar sus defectos, y un gran amor a Jesucristo para llevar su cruz
Súplica ardiente para pedir misioneros (S. Luis M. G. de Montfort)
En la pintura, una vez más, nos vemos obligados a citar las grandes obras que aun permanecen y que nos siguen asombrando, de las cuales no siempre han quedado los nombres de sus autores, pero toda iglesia europea (cristiandad) de aquella época es testigo de lo que decimos. Sin embargo hay algunos nombres que permiten mostrar el “barbarismo” medieval
Konrad Witz (c.1400 – 1410, Rottweil (Württemberg, Alemania) – c. invierno de 1445 / primavera de 1446 en Basilea, Suiza) fue un pintor alemán / suizo medieval. Una de sus más famosas obras y al mismo tiempo de las más últimas son la Anunciación, puede verse en la exposición permanente del Germanisches Nationalmuseum, Núremberg. Junto con Hans Hirtz se cuenta entre los últimos representantes del Rin Superior en el Gótico tardío
Evangelio según san Mateo, 6: 9- 9 «Vosotros, pues, así habéis de orar: Padre nuestro que estás en los cielos. Santificado sea tu nombre». (v. 9)
Entre los consejos saludables y divinos, con que Dios procura la felicidad de los que creen, les propuso una forma de orar, y les compuso oraciones en breves palabras, con el objeto de que haya confianza en alcanzar lo que quiere que se le pida con brevedad. Y por ello dice: «Padre nuestro que estás en los cielos»
Colores, formas, texturas, diseños, tamaños, estilos, imágenes, sonidos: variables a combinar incesantemente para producir diferencias que empiezan a valorarse aún más que la propia funcionalidad del objeto de consumo y que ya no son parte de la cosa, sino agregados aleatorios, nimiedades intercambiables, que no reflejan ni una belleza estética externa al producto ni una belleza interna que procure manifestar con elegancia la funcionalidad (verbigracia: espantosos automóviles con aletas o motocicletas con luces de neón). El valor de signo sobrepasa en muchos casos el valor de uso: la cultura posmoderna «estimula el consumo de bienes entendidos más como “valores de signo” que como valores de uso»,dice Scott Lash, a lo que yo agrego que, por eso mismo, se articula bien con una sociedad de consumo tal como aquí ha sido definida
Lash, Sociología del posmodernismo, pp. 64-65. 426.
La objeción más socorrida sea aquella de “Si Jesús es el Mesías, ¿por qué todavía hay hambre, sufrimiento, guerras y maldad en el mundo?, ¿no se supone, de acuerdo con las mismas profecías (por ejemplo, Isaías 2: 2- 4), que el Mesías debería acabar con todo eso?”. Efectivamente, pero en ningún momento se dice que el Mesías haría todo a la vez. Vemos, por un lado, numerosos pasajes que hablan de un Mesías triunfante y glorioso que acaba definitivamente con el mal y el sufrimiento en el mundo; y, por otro lado, pasajes en los que se nos muestra a un Mesías sufriente y despreciado. ¿Cómo conciliar esto? Muy simple: reconociendo que el Mesías llevará a cabo su misión por fases. Es precisamente por ello que la teología cristiana plantea que Jesús, ya habiendo venido una vez al mundo para morir por nuestros pecados, volverá al final de los tiempos a instaurar “cielo nuevo y tierra nueva” (Apocalipsis 21: 1). ¿Especulación gratuita? No. Aparte del hecho de que el propio texto referido de Isaías 2: 2- 4 habla de una paz universal al final de los tiempos, tenemos que en la misma tradición judía hay quienes creen en un Mesías triunfante que vendrá a reinar llamado Mesías ben David, y en un Mesías sufriente que vendrá a luchar llamado Mesías ben Yosef
Así, por ejemplo, encontramos que en el artículo “Mesías” de la Enciclopedia Judía se incluye una sección para “Mesías ben Yosef” donde, con base en fuentes judías, se dice que “el destino que ha de cumplir es caer en batalla (como aludiendo a una tradición bien conocida)” siendo que “su cuerpo, de acuerdo a algunos, permanecerá en las calles de Jerusalén sin ser sepultado; y de acuerdo a otros, será ocultado por los ángeles con los cuerpos de los Patriarcas, hasta que el Mesías ben David venga y lo resucite”. Que haya tales interpretaciones judías respecto del Mesías (o “los Mesías”) resulta sumamente revelador por cuanto hay algunos interesantes paralelismos con Jesús.
En efecto, Jesús vino para morir, murió y resucitó. Además, tomando en cuenta que la palabra ben significa “hijo”, resulta interesante que Jesús haya sido hijo legal de José (“ ben Yosef”) y del linaje de David (“ ben David”). Ahora bien, que no se confundan las cosas: no se está diciendo aquí que Jesús se corresponda en todo con el Mesías ben Yosef o el Mesías ben David. Simplemente señalamos que hay algunos paralelismos (ni siquiera se habla de “correspondencias”) al respecto que muestran que, precisamente porque en la tradición judía se encuentra la posibilidad de “dos Mesías”, no resulta entonces “descabellada” o “gratuita”, sino más bien perfectamente plausible, la visión cristiana de que un mismo Mesías (Jesús) cumple las profecías en dos fases: una sufriente (Primera Venida) y otra gloriosa (Segunda Venida). En esa misma línea, tenemos que en una fuente judía (y anticristiana) como el Talmud Babilónico encontramos una tradición que contrasta dos posibles venidas del Mesías: “Si la gente de Israel es justa, el Mesías vendrá en las nubes del Cielo. Si no lo es, vendrá como un hombre pobre montando un asno” (20). Este texto da a entender que el Mesías vendrá de una forma o de la otra, ¿pero no se abre entonces también la posibilidad de que pueda venir de ambas formas, solo que en distintos tiempos? Y precisamente Jesús cumpliría ese estándar: primero viene humildemente como un hombre pobre montando un asno (cfr. Juan 12: 14) a luchar contra el pecado en sí mismo hasta morir en la Cruz y luego volverá de entre las nubes del Cielo (cfr. Mateo 24: 30) a establecer definitivamente su triunfo eliminando el pecado del mundo.
En el período intermedio los sufrimientos aumentarían como el mismo Jesucristo profetizó (cfr. Mateo 24: 3- 28). Si un judío no quiere creer esto, simplemente tiene que dejar de esperar al Mesías, pues, tal como predijo el propio Jesús, el Segundo Templo fue destruido en el año 70 d.C. y como mínimo el “Mesías sufriente” debía haber venido antes de eso (cfr. Daniel 9: 26- 27)
Michael Brown, Answering Jewish Objections to lese de aswerng Jewish to Jesus, Baker Books, Grand Rapids, 2000,vol. 2, obj. 3.22
Messiah», en: Joseph Jacobs and Moses Buttenwieser, In: Jewish Encyclopedia, Ed Fund and Wagnalls Co., New York, 1904, vol PP.511-512
San Marcos 11:22-24 Jesús les respondió: «Tened fe en Dios. Yo os aseguro que quien diga a este monte: `Quítate y arrójate al mar’ y no vacile en su corazón sino que crea que va a suceder lo que dice, lo obtendrá Por eso os digo: todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habéis recibido y lo obtendréis.