El hombre y la naturaleza

«(El hombre), es colocado en el jardín para cultivarlo y custodiarlo, por encima de todos los demás seres puestos por Dios bajo su dominio (Génesis, 1, 15 y ss). Pero al mismo tiempo el hombre debe someterse a la voluntad de Dios, que pone limites en el uso y dominio de las cosas (Génesis, 2,Sigue leyendo «El hombre y la naturaleza»

Objeción común: Jesús no cumple los estándares mesiánicos estipulados en el Talmud.

Pero no es una objeción fuerte porque el verdadero parámetro de referencia a este respectoson las Escrituras Sagradas de los judios (lo que los cristianos conocen como el «Antiguo Testamento») y no tanto el Talmud Además, es engañoso decir que «Jesús no cumple los estándares mesiánicos del Talmud» no solo porque gran parte del mismoSigue leyendo «Objeción común: Jesús no cumple los estándares mesiánicos estipulados en el Talmud.»

En el obscuro Medievo

En la pintura, una vez más, nos vemos obligados a citar las grandes obras que aun permanecen y que nos siguen asombrando, de las cuales no siempre han quedado los nombres de sus autores, pero toda iglesia europea (cristiandad) de aquella época es testigo de lo que decimos. Sin embargo hay algunos nombres que permitenSigue leyendo «En el obscuro Medievo»

Evangelio

San Mateo 16:13-19Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno de los profetas.» Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» SimónSigue leyendo «Evangelio»

Caridad fraterna

Evangelio según san Mateo, 6: 9- 9 «Vosotros, pues, así habéis de orar: Padre nuestro que estás en los cielos. Santificado sea tu nombre». (v. 9) La necesidad nos obliga a rogar por nosotros mismos y la caridad fraterna a rogar por los demás. Es más aceptable la oración delante de Dios, no cuando esSigue leyendo «Caridad fraterna»

Evangelio

San Mateo 25:1-13«Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaronSigue leyendo «Evangelio»

Nuestro

Evangelio según san Mateo, 6: 9- 9 «Vosotros, pues, así habéis de orar: Padre nuestro que estás en los cielos. Santificado sea tu nombre». (v. 9) No decimos: «Padre mío», sino: «Padre nuestro», porque el Maestro de la paz y de la unión no quiso que se hiciesen súplicas de una manera aislada, como cuandoSigue leyendo «Nuestro»