Todos los ministros ordenados de la Iglesia latina, exceptuados los diáconos permanentes, son ordinariamente elegidos entre hombres creyentes que viven como célibes y que tienen la voluntad de guardar el celibato «por el Reino de los cielos» (Mt 19,12). Llamados a consagrarse totalmente al Señor y a sus «cosas» (cf 1 Co 7,32), se entreganSigue leyendo «Celibato»
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Ambición, poder y ciudadanía
Higinio Marín Nadie se extrañará de apreciar ambición en los políticos. De hecho, lo extraño sería que no la tuvieran, hasta el punto de que nos preguntaríamos si se puede ser político sin ambición. En su forma más común, la ambición es el deseo de conseguir el poder y conservarlo, y no es probable queSigue leyendo «Ambición, poder y ciudadanía»
José
Glorioso Patriarca San José, eficaz consuelo de los afligidos y seguro refugio de los moribundos; dignaos aceptar el obsequio de este Ejercicio que voy a rezar en memoria de vuestros siete dolores y gozos. Y así como en vuestra feliz muerte, Jesucristo y su madre María os asistieron y consolaron tan amorosamente, así también Vos,Sigue leyendo «José»
Sanad a los enfermos
«¡Sanad a los enfermos!» (Mt 10,8). La Iglesia ha recibido esta tarea del Señor e intenta realizarla tanto mediante los cuidados que proporciona a los enfermos, como por la oración de intercesión con la que los acompaña. Cree en la presencia vivificante de Cristo, médico de las almas y de los cuerpos. Esta presencia actúaSigue leyendo «Sanad a los enfermos»
Confesión
La confesión individual e integra de los pecados graves seguida de la absolución es el único medio ordinario para la reconciliación con Dios y con la Iglesia. Mediante las indulgencias, los fieles pueden alcanzar para sí mismos y también para las almas del Purgatorio la remisión de las penas temporales, consecuencia de los pecados
Confesión
La confesión individual e integra de los pecados graves seguida de la absolución es el único medio ordinario para la reconciliación con Dios y con la Iglesia. Mediante las indulgencias, los fieles pueden alcanzar para sí mismos y también para las almas del Purgatorio la remisión de las penas temporales, consecuencia de los pecados
Confesión
El que quiere obtener la reconciliación con Dios y con la Iglesia debe confesar al sacerdote todos los pecados graves que no ha confesado aún y de los que se acuerda tras examinar cuidadosamente su conciencia. Sin ser necesaria, de suyo, la confesión de las faltas veniales está recomendada vivamente por la Iglesia. El confesorSigue leyendo «Confesión»
Indulgencia
La doctrina y la práctica de las indulgencias en la Iglesia están estrechamente ligadas a los efectos del sacramento de la Penitencia
Trabajo
Eclesiástico 6:19 Allégate a ella como ara y siembra el labrador, y espera buenos frutos; 6:20 porque el trabajo te fatigará un poco, pero pronto comerás de sus frutos. 6:21 Es muy duro para los indisciplinados, y el insensato no permanecerá en él. 6:22 Pesará sobre él como pesada piedra de prueba, y no tardaráSigue leyendo «Trabajo»
Penitencia
La penitencia que el confesor impone debe tener en cuenta la situación personal del penitente y buscar su bien espiritual. Debe corresponder todo lo posible a la gravedad y a la naturaleza de los pecados cometidos. Puede consistir en la oración, en ofrendas, en obras de misericordia, servicios al prójimo, privaciones voluntarias, sacrificios, y sobreSigue leyendo «Penitencia»