Ser o no ser Santo



latín sanctus; griego ἁγίος hagíos, hebreo qadoš ‘elegido por Dios’ o bien ‘diferenciado’, ‘distinguido’

En la tradición cristiana se trata de personas destacadas por sus virtudes y son como modelos capaces de mostrar a los demás un camino ejemplar de perfección. Como, de acuerdo con la Biblia, Dios es amor, la principal virtud de los santos es, consecuentemente, su capacidad para amar a Dios y a los demás seres humanos. La religión cristiana considera además que toda la humanidad está llamada a ser santa y a seguir a los santos, que representan el ejemplo de creencia y seguimiento de Dios, cuya vida puede resumirse en un solo concepto: el amor al ser supremo

Evangelio según san Mateo, 5: 38- 42 «Habéis oído que fue dicho: Ojo por ojo y diente por diente. Mas yo os digo que no resistáis al mal: antes, si alguno te hiriere en la mejilla derecha, preséntale también la otra; y a aquel que quiera ponerte pleito y tomarte la túnica, déjale también la capa; y al que te precisare a ir cargado mil pasos, ve con él dos mil más: da al que te pidiere; y al que quiera pedirte prestado, no le vuelvas la espalda». (vv. 38- 42)

En este sentido debe entenderse lo que está escrito: «Ve con él otros dos mil pasos más», como queriendo nuestro Señor con ellos completar el número tres, con cuyo número se significa la perfección; para que siempre tenga presente, el que así obra, que cumple perfectamente lo justo. Por lo que explicó este precepto con tres ejemplos, y en este tercero, que es simple, añadió dos, para que se completase el tercero. O quiso expresar con eso que en sus preceptos se sube de lo tolerable a lo más difícil. Así es que primero manda presentar la otra mejilla, cuando fuese herida la derecha, a fin de que estés preparado a tolerar menos de lo que ya has sufrido. Después, al que quiere quitar la túnica, manda que se le entregue también la capa, o el vestido, según otra versión, lo cual parece ser lo mismo o no mucho más. En tercer lugar, dice que a los mil pasos deben añadirse otros dos mil, lo cual completa el doble. Pero como es poco no hacer daño a otro, si no se agrega algún beneficio, añade: «Da al que te pidiere»

San Agustín, de sermone Domini, 1, 19

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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