Aleluya, aleluya, aleluya. Jesús proclamaba el evangelio del reino, y curaba toda dolencia del pueblo. Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO Mc 6, 53-56.
Los que lo tocaban se curaban.
Lectura del santo Evangelio según San Marcos.
EN aquel tiempo, terminada la travesía, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y atracaron, Apenas desembarcados, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas. En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban.
En el Museo del Holocausto, pensé que esta ropita estaba hecha con tanto amor por su pequeño, como lo que hacen ustedes mamás, con tanta dedicación y cariño. Ucrania 1942
Está, pues, claro que Jesucristo y Melquisedec han sido pontífices, y que con este título los dos han ofrecido a Dios dones y sacrificios. Melquisedec no inmoló animal alguno a Dios, como lo hacían Abrahán y los creyentes de entonces; sino que por inspiración del Espíritu Santo, y contra el uso de aquel tiempo, ofreció pan y vino con ceremonias y oraciones especiales, los elevó hacia el cielo y los ofreció al Todopoderoso como holocausto agradable, Así mereció ser la figura de Cristo, y su sacrificio fué la imagen del sacrificio de la Nueva Ley. Por esta razón, si Jesucristo ha sido consagrado sacerdote por Dios Padre no según el orden de Aarón que inmolaba animales, sino según el orden de Melquisedec, que ofrecía el pan y el vino, es fácil sacar en consecuencia, que durante su vida mortal ha ejercido su ministerio sacerdotal, y ofrecido un sacrificio de pan y de vino. Se nos preguntaría: Cuando ha hecho Nuestro Señor el oficio de sacerdote según el orden de Melquisedec? A lo que responderemos: en el Evangelio no se dice nada que se refiera a una ofrenda de esta naturaleza, fuera de la última Cena. Evangelio según San Mateo 26:26 Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: «Tomad, comed, éste es mi cuerpo.»26:27 Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: «Bebed de ella todos,26:28 porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados En estas palabras no se dice que Jesucristo haya ofrecido el pan y el vino, pero el contexto es tan claro, que no tenía necesidad de hacer mención formal. Además, si Jesucristo no ofreció entonces el pan y el vino, no lo hizo en ninguna ocasión, y en ese caso, no hubiera sido sacerdote según el orden de Melquisedec. Y por consiguiente, yo me pregunto qué es lo que significa en el lenguaje de San Pablo: Hebreos 7:12 Porque, cambiado el sacerdocio, necesariamente se cambian las leyes.7:13 Pues aquel de quien se dicen estas cosas, pertenece a una tribu, de la cual nadie sirvió al altar.7:14 Y es bien manifiesto que nuestro Señor procede de Judá, una tribu que no menciona Moisés al hablar del sacerdocio.7:15 Todo esto es mucho más evidente aún si surge otro sacerdote a la manera de Melquisedec,7:16 que lo sea, no por ley de sucesión carnal, sino por la fuerza de una vida indestructible.7:17 De hecho, está atestiguado: Tú eres sacerdote para la eternidad, a la manera de Melquisedec.7:18 De este modo queda abrogado el precepto precedente, por razón de su ineficacia e inutilidad,7:19 ya que la Ley no llevó nada a la perfección, como introducción a una esperanza mejor, por la cual nos acercamos a Dios.7:20 Y, por cuanto no fue sin juramento -pues los otros fueron hechos sacerdotes sin juramento,7:21 mientras éste lo fue bajo juramento por Aquel que le dijo: Juró el Señor y no volverá atrás: Tú eres sacerdote para la eternidad-7:22 por eso, de una mejor alianza resultó fiador Jesús.7:23 Además, aquellos sacerdotes fueron muchos, porque la muerte les impedía perdurar.7:24 Pero éste posee un sacerdocio exclusivo porque permanece para la eternidad.
Es fácil entender por qué los católicos reaccionan con incredulidad cuando algunos dicen que la Misa es abiblica. Su experiencia de la Misa, la realidad que ellos ven, contradice abiertamente esa acusación En cada Misa se leen, al menos, tres lecturas completas de la Biblia, escogidas de entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. La Iglesia prescribe lecturas específicas para cada día según un ciclo de tres años. En el transcurso de este ciclo de tres años los católicos que asisten a Misa diariamente oirán casi todo el contenido de gran parte de los libros bíblicos. Los católicos que asisten a Misa los domingos y los días de fiesta (Navidad, Ascensión del Señor, etcétera) tendrán la oportunidad de escuchar varias veces todos los pasajes claves de la Biblia Edward P Siri «a walk through the mass»
este que no es sino el aspecto negativo de la doctrina de los modernistas; el positivo está constituido por la llamada inmanencia vital. El tránsito del uno al otro es como sigue: natural o sobrenatural, la religión, como todo hecho, exige una explicación. Pues bien: una vez repudiada la teología natural y cerrado, en consecuencia, todo acceso a la revelación al desechar los motivos de credibilidad; más aún, abolida por completo toda revelación externa, resulta claro que no puede buscarse fuera del hombre la explicación apetecida, y debe hallarse en lo interior del hombre; pero como la religión es una forma de la vida, la explicación ha de hallarse exclusivamente en la vida misma del hombre. Por tal procedimiento se llega a establecer el principio de la inmanencia religiosa. En efecto, todo fenómeno vital —y ya queda dicho que tal es la religión— reconoce por primer estimulante cierto impulso o indigencia, y por primera manifestación, ese movimiento del corazón que llamamos sentimiento. Por esta razón, siendo Dios el objeto de la religión, síguese de lo expuesto que la fe, principio y fundamento de toda religión, reside en un sentimiento íntimo engendrado por la indigencia de lo divino. Por otra parte, como esa indigencia de lo divino no se siente sino en conjuntos determinados y favorables, no puede pertenecer de suyo a la esfera de la conciencia; al principio yace sepultada bajo la conciencia, o, para emplear un vocablo tomado de la filosofía moderna, en la subconsciencia, donde también su raíz permanece escondida e inaccesible. ¿Quiere ahora saberse en qué forma esa indigencia de lo divino, cuando el hombre llegue a sentirla, logra por fin convertirse en religión? Responden los modernistas: la ciencia y la historia están encerradas entre dos límites: uno exterior, el mundo visible; otro interior, la conciencia. Llegadas a uno de éstos, imposible es que pasen adelante la ciencia y la historia; más allá está lo incognoscible. Frente ya a este incognoscible, tanto al que está fuera del hombre, más allá de la naturaleza visible, como al que está en el hombre mismo, en las profundidades de la subconsciencia, la indigencia de lo divino, sin juicio alguno previo (lo cual es puro fideísmo) suscita en el alma, naturalmente inclinada a la religión, cierto sentimiento especial, que tiene por distintivo el envolver en sí mismo la propia realidad de Dios, bajo el doble concepto de objeto y de causa íntima del sentimiento, y el unir en cierta manera al hombre con Dios. A este sentimiento llaman fe los modernistas: tal es para ellos el principio de la religión. CARTA ENCÍCLICA PASCENDI DEL SUMO PONTÍFICE PÍO X SOBRE LAS DOCTRINAS DE LOS MODERNISTAS
«Después de la caída, en muchos países, de las ideologías que condicionaban la política a una concepción totalitaria del mundo –la primera entre ellas el marxismo–, existe hoy un riesgo no menos grave debido a la negación de los derechos fundamentales de la persona humana y a la absorción en la política de la misma inquietud religiosa que habita en el corazón de todo ser humano: es el riesgo de la alianza entre democracia y relativismo ético, que quita a la convivencia civil cualquier punto seguro de referencia moral, despojándola más radicalmente del reconocimiento de la verdad».
confiada a la Iglesia, es enseñada a los fieles como camino de vida y de verdad. Los fieles, por tanto, tienen el derecho (cf CIC can 213) de ser instruidos en los preceptos divinos salvíficos que purifican el juicio y, con la gracia, sanan la razón humana herida. Tienen el deber de observar las constituciones y los decretos promulgados por la autoridad legítima de la Iglesia. Aunque sean disciplinares, estas determinaciones requieren la docilidad en la caridad.
Vela, Señor con amor continuo sobre tu familia; protégela y defiéndela siempre, ya que sólo en ti ha puesto su esperanza. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
Aleluya, aleluya, aleluya. Yo soy la luz del mundo —dice el Señor—; el que me sigue tendrá la luz de la vida. Aleluya, aleluya, aleluya. EVANGELIO Mt 5, 13-16.
Vosotros sois la luz del mundo.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».