Verbo encarnado

La fe cristiana no es una «religión del Libro». El cristianismo es la religión de la «Palabra» de Dios, «no de un verbo escrito y mudo, sino del Verbo encarnado y vivo» (San Bernardo de Claraval). Para que las Escrituras no queden en letra muerta, es preciso que Cristo, Palabra eterna del Dios vivo, por el Espíritu Santo, nos abra el espíritu a la inteligencia de las mismas (cf. Lc 24, 45).

Relativismo

Encíclica «Fides et Ratio» nº 5:

«Ello ha derivado en varias formas de agnosticismo y de relativismo, que han llevado la investigación filosófica a perderse en las arenas movedizas de un escepticismo general. Recientemente han adquirido cierto relieve diversas doctrinas que tienden a infravalorar incluso las verdades que el hombre estaba seguro de haber alcanzado. La legítima pluralidad de posiciones ha dado paso a un pluralismo indiferenciado, basado en el convencimiento de que todas las posiciones son igualmente válidas».

Leyes

Los ministerios deben ejercerse en un espíritu de servicio fraternal y de entrega a la Iglesia en nombre del Señor (cf Rm 12, 811). Al mismo tiempo, la conciencia de cada cual en su juicio moral sobre sus actos personales, debe evitar encerrarse en una consideración individual. Con mayor empeño debe abrirse a la consideración del bien de todos según se expresa en la ley moral, natural y revelada, y consiguientemente en la ley de la Iglesia y en la enseñanza autorizada del Magisterio sobre las cuestiones morales. No se ha de oponer la conciencia personal y la razón a la ley moral o al Magisterio de la Iglesia.

Oración

Viva el Señor, bendito sea mi Dios y Salvador!

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Inclina mi corazón, oh, Dios, a tus preceptos;
y dame la gracia de tu ley. 
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mc 7, 1-13.

Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.

Lectura del santo Evangelio según san Marcos. 

EN aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir,
sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas).
Y los fariseos y los escribas le preguntaron:
    «¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?».
Él les contestó:
    «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito:
        Este pueblo me honra con los labios,
        pero su corazón está lejos de mí.
        El culto que me dan está vacío,
        porque la doctrina que enseñan
        son preceptos humanos”.
    Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».
Y añadió:
    «Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y “el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte”. Pero vosotros decís: “Si uno le dice al padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son ‘corbán’, es decir, ofrenda sagrada”, ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre; invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os transmitís; y hacéis otras muchas cosas semejantes».

Palabra del Señor.

Oración

Somos herederos de Dios y coherederos de Cristo, Si es que padecemos juntamente con Cristo, para ser glorificados juntamente con él.

Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tu palabra, Señor, es la verdad; santifícanos en la verdad.
Aleluya.

EVANGELIO
Mc 7, 14-23

Lo que mancha al hombre es lo que sale de dentro.

Lectura del santo Evangelio según san Marcos

En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo:
–Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. El que tenga oídos para oir que oiga. Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la comparación. El les dijo:
–¿Tan torpes sois también vosotros? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón sino en el vientre y se echa en la letrina. (Con esto declaraba puros todos los alimentos). Y siguió:
–Lo que sale de dentro, eso sí mancha al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro.

Palabra del Señor.

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Inclina mi corazón, oh, Dios, a tus preceptos;
y dame la gracia de tu ley. 
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mc 7, 1-13.

Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.


Lectura del santo Evangelio según san Marcos. 

EN aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir,
sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas).
Y los fariseos y los escribas le preguntaron:
    «¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?».
Él les contestó:
    «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito:
        Este pueblo me honra con los labios,
        pero su corazón está lejos de mí.
        El culto que me dan está vacío,
        porque la doctrina que enseñan
        son preceptos humanos”.
    Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».
Y añadió:
    «Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y “el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte”. Pero vosotros decís: “Si uno le dice al padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son ‘corbán’, es decir, ofrenda sagrada”, ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre; invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os transmitís; y hacéis otras muchas cosas semejantes».

Palabra del Señor.

Santo Sacrificio de la Misa


La Iglesia en el Concilio de Trento ha dado la interpretación verdadera y el nuevo sacrificio es el verdadero sacrificio, puro y sin mancha, que ninguna indignidad ni malicia del sacrificador puede manchar, aquel que el Señor anunció por boca del Profeta Malaquías, como debiendo ser ofrecido en su nombre.
Malaquías 1:6 El hijo honra a su padre, el siervo a su señor. Pues si yo soy padre, ¿dónde está mi honra? Y si señor, ¿dónde mi temor?, os dice Yahvé Sebaot a vosotros, sacerdotes que menospreciáis mi Nombre. -Decís: ¿En qué hemos menospreciado tu Nombre?1:7 Presentando en mi altar pan impuro. -Y encima preguntáis: ¿En qué te hemos manchado? -Pensando que la mesa de Yahvé es despreciable.1:8 Y cuando presentáis para el sacrificio una res ciega, ¿no está mal? Y cuando presentáis una coja o enferma, ¿no está mal? Anda, ofrécesela a tu gobernador: ¿se te pondrá contento o te acogerá con agrado?, dice Yahvé Sebaot.1:9 Ahora, pues, aplacad a Dios para que tenga compasión de nosotros. Venís con eso en vuestras manos, ¿acaso os acogerá agradecido?, dice Yahvé Sebaot.1:10 ¡Ojalá alguien de vosotros cerrará las puertas para que no encendáis mi altar en vano! No me gustáis nada, dice Yahvé Sebaot, ni me agrada la oblación que traéis.1:11 Desde levante hasta poniente grande es mi Nombre entre las naciones, y en todo lugar ofrecen a mi Nombre sacrificios de incienso y oblaciones puras, pues grande es mi Nombre entre las naciones, dice Yahvé Sebaot.
Este texto ha sido considerado por todos los Padres de la Iglesia como una profecía del Santo Sacrificio de la Misa. En efecto, esta predicción no se cumplió en el Antiguo Testamento, pero sí en el Nuevo; como consta también en el Nuevo, que fué realizada la promesa hecha por Dios Padre a Nuestro Señor
Salmo 22.7 …Tú eres mi hijo, hoy te he engendrado.2:8 Si me lo pides, te daré en herencia las naciones…
Sabemos todos que este oráculo se cumplió cuando los apóstoles convirtieron a los pueblos paganos
La profecía de Malaquías no puede aplicarse expresamente al sacrificio que Nuestro Señor consumó en la Cruz, como lo pretenden sin razón los herejes, porque este sacrificio no ha sido ofrecido en todas partes, según la afirmación del profeta, sino en un solo lugar. Sobre el monte Calvario. No puede aplicarse tan poco a nuestras oraciones ni a nuestras buenas obras porque ni las unas ni las otras son un sacrificio puro, sino una ofrenda impura; así lo reconocen los mismos herejes y lo proclama Isaías:
Isaías 64:5 Somos como impuros todos nosotros, como paño inmundo todas nuestras obras justas.
Así pues, la profecía debe entenderse exclusivamente respecto a la Santa Misa, que es único sacrificio del Nuevo Testamento; sacrificio enteramente puro, que Jesucristo ofrece a Dios su Padre en todo tiempo y lugar por mano de los sacerdotes. Nuestro Señor es el único Pontífice perfecto y soberano; los sacerdotes no somos más que sus ministros, éstos no hacen sino prestarle sus manos y su boca. Jesucristo, en efecto, siendo invisible, y debiendo ser visible el sacrificio para que los hombres puedan asociarse a él, era preciso de toda necesidad recurrir al ministerio de los sacerdotes. Además este sacrificio se celebrará hasta el fin del mundo, y no cesará, sino hasta la llegada del Anticristo. Los herejes nos hacen la objeción de que la palabra Misa no se encuentra en la Sagrada Escritura. Sea, pero tampoco se encuentra la palabra Trinidad. Acaso estamos dispensados por eso de creer en este augusto misterio? La Escritura tampoco ordena expresamente el reposo dominical ni el bautismo de los niños, y sin embargo, son éstas rigurosas obligaciones. Si la palabra Misa no figura en la Biblia, no obstante la leeremos en las obras de los Papas, tales como San Clemente, tercer sucesor de San Pedro, San Evaristo y San Alejandro, quienes vivieron en el siglo primero, San Agustín, San Ambrosio, San Juan Crisóstomo y muchos otros emplean la palabra Misa cuando hablan del Sacrificio del Nuevo Testamento. San Ambrosio escribe en una de sus cartas: Cumplía con mi ministerio, comenzaba a celebrar la Santa Misa, y durante el Sacrificio pedía a Dios se dignase venir en nuestro Socorro»
Los primeros Cristianos llaman la Misa «Fracción del pan, cena del Señor (Hechos 2,42; 1 Corintios 11,20)San Ambrosio epístola 33

La Misa y la Sagrada Escritura


La primera lectura de la Misa normal está tomada del Antiguo Testamento o de uno de lo libros del Nuevo Testamento que no sean los evangelios; esto es, de los Hechos de los apóstoles, de las epístolas o del libro del Apocalipsis. Después de la primera lectura, la comunidad recita o canta uno de los salmos. Luego, el sacerdote o el diácono lee un pasaje de los evangelios. Algunos días de fiesta, tales como el Domingo de Ramos o la Vigilia Pascual, la comunidad lee también pasajes más amplios de distintos libros de la Biblia.
Como persona que ha pasado sus primeros treinta años de vida acudiendo a iglesias protestantes -y ejercido como ministro presbiteriano-, puedo testificar que la Iglesia Católica proclama, de un modo más consistente, mayor cantidad de pasajes de la Escritura que cualquier otro grupo cristiano que conozca. Por especificar las lecturas de cada domingo -y ciertamente de cada día de la semana- La iglesia católica exige a sus sacerdotes que ofrezcan a la comunidad el relato bíblico íntegro. Por el contrario, yo en mi época, de predicador protestante nunca predique , por ejemplo, sobre el libro del profeta Sofonías. No es que tuviera nada contra Sofonías, simplemente en mi antigua denominación se comentaba una sola lectura de la Biblia en cada servicio. Y encontraba siempre pasajes bíblicos más interesantes que los textos de Sofonías. Sin embargo, también Sofonías forma parte de la palabra inspirada. Como protestante podría estar de acuerdo con esta aseveración, pero nunca encontré el momento oportuno para predicar a Sofonías. La Iglesia Católica, sin embargo, garantiza que una muestra representativa de toda la Biblia llegue a la gente, y siempre en la época oportuna. Scott Hahn La fé es razonable