San Lucas 7:36-50 Un fariseo le rogó que comiera con él, y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa. Había en la ciudad una mujer pecadora pública. Al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume y, poniéndose detrás, a los pies de él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume. Al verlo el fariseo que le había invitado, se decía para sí: «Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora.» Jesús le respondió: «Simón, tengo algo que decirte.» Él dijo: «Di, maestro.» «Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. ¿Quién de ellos le amará más?» Respondió Simón: «Supongo que aquel a quien perdonó más.» Él le dijo: «Has juzgado bien.» Y, volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies.Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas y los ha secado con sus cabellos. No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. No ungiste mi cabeza con aceite.Ella ha ungido mis pies con perfume Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra.» Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan perdonados.» Los comensales empezaron a decirse para sí: «¿Quién es éste, que hasta perdona los pecados?» Pero él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado. Vete en paz.»
En música, aun hoy podemos deleitarnos con los himnos en canto llano y gregoriano–que hoy apasionan a varios músicos modernos– que siguen siendo un testimonio perenne de la música compuesta para mayor gloria de Dios. Pero no solo se cantaba a Dios o sobre Dios; en aquella época la música se daba tanto en el ámbito profano como en el religioso siendo incluso un vehículo para la transmisión de la cultura (solo el Cantar del Mío Cid es testimonio de ello). La música era como el río en el cual navegaban los conocimientos populares. Era en ella donde los trovadores narraban los sucesos acaecidos con gracia y armonía. Se creaban notas, melodías y hasta instrumentos propios (hoy todavía se usa el arpa, las flautas, el laúd, el órgano, la viola de rueda y de gamba, la cornamusa, etc.); ni qué decir de los eximios compositores medievales a los que hoy podemos oír gracias a sus partituras
Guillaume de Machaut (también Machault) (Machault?, Reims, c. 1300 – Reims, abril de 1377) fue un clérigo, poeta y compositor medieval francés. Su proyección fue enorme y es históricamente el máximo representante del movimiento conocido como Ars nova, siendo considerado el más célebre compositor del siglo XIV. Contribuyó al desarrollo del motete y de la canción secular. Compuso la Messe de Nostre Dame en cuatro partes, que es la primera misa polifónica conocida escrita por un solo compositor. Su forma de componer, tanto en su producción religiosa como profana, influyó en numerosos compositores posteriores
La comediante y presentadora de radio Emma Knyckare, fundadora del «Statement Festival». En 1975, el Parlamento de Estocolmo decidió que Suecia debía abrirse a la inmigración multicultural. Ese mismo año se denunciaron 421 vįølaciºnes. En 2014, según el Consejo Nacional Sueco para la Prevención del Crimen, hubo 6620 casos de vįølaciºn. Esta tendencia no cambió en los años siguientes. De acuerdo al comité de expertos conservador neoyorquino Gatestone Institute, «40 años después de que el parlamento sueco votara por unanimidad transformar la antes homogénea Suecia en un país multicultural, los delitos violentos aumentaron un 300% y las violaciones un 1472%».
Casi ningún crítico del fēminįsmo afirmaría que la igualdad para las mujeres prevalece en los países de Oriente Próximo, el cual es el origen de los inmigrantes generosamente invitados por la política europea. Al contrario: justificadamente, los ideólogos de género son acusados por sus críticos de ignorar estos problemas reales y de calumniar a cualquiera que los nombre como råcįstas. Cuando varias mujeres fueron víctimas de vįølaciºnes en el Festival de Bråvalla de 2017 en Suecia, «el organizador sacó sus conclusiones y canceló por completo el evento para 2018»
Hasta entonces era el mayor y más popular festival de música de Suecia. Sin embargo, el problema de las agresiones sęxûâles en los festivales suecos no era una novedad en aquella época. Según Der Spiegel, la fiesta sueca del verano de 2016 recordaba incluso a la Nochevieja de Colonia de principios de año. Y tampoco se detuvo en el acøsō sēxūąl. Un padre observó cómo un hombre agarraba la entrepierna de su hija..
Varias visitantes femeninas denunciaron vįølaciºnes en el citado festival de Bråvalla de 2016. Tras el festival de Bråvalla de 2017, la presentadora de radio Emma Knyckare aprovechó dichos incidentes para planificar un festival sin hombres. Ebria, escribió en Twitter entre otras cosas: «El hombre es responsable de casi el cien por ciento de la vīölencīà sexûâl. ¿Y si dejamos a los hombres cis (nota: hombres heterosexuales) fuera del festival hasta que aprendan a comportarse?». La generalización ciega encontró rápidamente más de 300 000 seguidoras y patrocinadores, por lo que el festival de mujeres (que incluye todo lo que se identifica como «mujer») llamado «Statement» tuvo lugar realmente en agosto de 2018. Al hacerlo, probablemente pensaron que podrían demostrar que un mundo sin hombres sería más pacífico, pero sin nombrar el verdadero problema: A principios de 2015, «la policía sueca» ya «tuvo que admitir que había restado importancia a varias agresiones sęxûâles cometidas por presuntos jóvenes extranjeros en los festivales de música». A pesar de la infracción de las estrictas leyes antidî scrimin atorias, en las que Suecia puede considerarse pionera, el comisionado de disc rim inación sueco declaró culpable a la organizadora Knyckare, pero no se le impuso ninguna sanción. Lo que habría pasado si el organizador hubiera anunciado un concierto sin «mûjęres» o incluso sin «gªïs», «müsūlmanes» o «jûdìõs» es fácil de imaginar
«Bis alle Männer lernen, sich zu beneh-men!»: Musi kfestival nur fur Frauen in Sch- weden geplant, rollingstone.de, recuperado el 23/5/2019
«Erneut Dutzende sexu e lle Übergriffe wahrend Mu sikfestivals», Spiegel Online, 4/7/2016, recuperado el 23/5/2019
«Martins do tter ofre dades pa Putte i Par- ken sveri gesrad io.se, 4/7/201 6, recuperado el 23/5/2019
«Erstmals in Schweden: Ein mann erfr eiesFes tival», euronews, en línea, 30/8/2018 recuperado el 23/5/2019
San Mateo 5:13-19 «Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. «Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. «No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Os lo aseguro: mientras duren el cielo y la tierra, no dejará de estar vigente ni una i ni una tilde de la ley sin que todo se cumpla. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.
Es absolutamente equivocado decir que el Nuevo Testamento pasa la prueba de la evidencia interna. ¡El Nuevo Testamento está lleno de contradicciones! Luego, no se prueba la conclusión de la primera vía.
Respuesta: Para responder a esta objeción primero hay que entender bien las reglas y criterios a los que deben ceñirse los historiadores para aplicar correctamente la prueba de la evidencia interna. Una de estas reglas es que frente a una aparente inconsistencia o contradicción, el analista debe seguir aquel postulado de Aristóteles de acuerdo con el cual “el beneficio de la duda ha de ser dado al documento, y no debe arrogárselo el crítico para sí mismo”. En otras palabras, haciendo una analogía jurídica, el documento se considera “inocente” hasta que no se pruebe lo contrario. Por tanto, como bien ha señalado el académico John W. Montgomery, “uno debe dar atención a las afirmaciones del documento bajo análisis, y no suponer fraude o error excepto si el autor se descalifica por contradicciones o por inexactitudes factuales conocidas”. Y no solo eso. Aún en el caso en que el historiador se encuentre con lo que le parece una contradicción debe hacerse tres preguntas antes de proclamarla como tal:
1) ¿hemos comprendido bien este pasaje?, 2) ¿poseemos el conocimiento suficiente acerca de esta cuestión?, y 3) ¿podemos arrojar alguna luz adicional sobre esto a través de la investigación documental y arqueológica? Solo después de ello puede darse un juicio intelectualmente honesto sobre el tema.
Pues bien, dado ese contexto, ¿es el Nuevo Testamento un libro “plagado de contradicciones” como pretende la objeción? Al parecer no. Cuando le aplicamos al análisis del Nuevo Testamento los criterios mencionados varias de las “insalvables contradicciones” de las que nos hablan los críticos se muestran como puramente aparentes. Como muestra de ello responderemos brevemente a algunas de las “contradicciones” que más comúnmente se plantean
¿En qué lugar ocurrió la Ascensión?
En Betania (Lucas 24: 50). En el Monte de los Olivos (Hechos 1: 9- 12)
El Evangelio de Lucas y Hechos de los Apóstoles fueron escritos por un mismo autor, Lucas, lo cual hace difícil que se contradiga. El Monte de los Olivos tiene dos pendientes. Una es la de occidente, que da hacia Jerusalén; y la otra es la de oriente, donde hay una pequeña aldea llamada Betania. Por tanto, no hay contradicción.
Evangelio según san Mateo, 5: 23- 24 «Por tanto, si fueses a ofrecer tu ofrenda al altar y allí te acordares que tu hermano tiene alguna cosa contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y ve primeramente a reconciliarte con tu hermano, y entonces ven a ofrecer tu ofrenda». (vv. 23- 24)
Entonces él tiene algo contra nosotros, si le hemos ofendido en algo; pero nosotros tenemos algo en contra de él, si él nos ha ofendido, en cuyo caso no es necesario procurar su reconciliación. No pedirás el perdón a aquel que te hace alguna ofensa, sino que lo que haces es perdonarlo. Como deseas que Dios te perdone, perdona tú también a tu hermano
Resulta sintomático que la propia palabra «cultura» haya sido una innovación del siglo XVIII. Como ya se ha visto, esta palabra encuentra su raíz en la relación laboriosa del hombre con la tierra, que en la modernidad se concibe más bien como dominación técnica. El hombre, al cultivar la tierra, transforma su entorno y garantiza su supervivencia. Cultivar supone una acción deliberada, consciente, estudiada, planificada y, a no dudar, vital. De ahí que «cultura» fuese una metáfora tan clara de lo que quería decirse: cuando se hablaba del hombre «cultivado» se entendía a aquel que había sido moldeado por las ideas correctas y el buen gusto.
Además, el hombre es cultivado de una forma muy similar a como cultivamos la tierra: con trabajo arduo y fuerza. Recuérdese que, para Kant, «las bellas artes y las ciencias» preparan «al hombre para un dominio en el que sólo la razón debe tener el poder»: la cultura plantea una lucha contra la naturaleza en la que el hombre, por fin, puede realizarse moralmente.
Para Fichte, otro de los gigantes del idealismo alemán, la cultura supondrá «la total independencia de todo lo que no es nosotros mismos, nuestro puro Yo». En efecto, a diferencia de los animales, «la plasticidad como tal es el carácter del hombre».
Por ello las mayores esperanzas de la Ilustración fueron puestas en los sistemas educativos llamados a lograr cosechas humanas excepcionales. Para Kant, el hombre «no es nada más que aquello que la educación hace de él». Fichte propondrá un proyecto de «educación nacional» en Alemania, indicando que el objetivo de la educación era «a lo sumo formar algo en el hombre; en lo sucesivo se trata de formar al hombre mismo». En Francia, para Helvetius y para d’Holbach, «la educación lo puede todo», pues «se hace con el hombre todo lo que se quiera».
El lugar del Creador pasa así de Dios al pedagogo, Frankenstein de los nuevos tiempos. Bauman ha descrito el cambio de la premodernidad a la modernidad, en lo que a la visión del hombre y su cultura concierne, con una bella metáfora. En las sociedades premodernas, dice el sociólogo polaco, se tienen «culturas silvestres» que crecen por sí mismas, tan solo vigiladas por «guardabosques» que no imprimen en ella una dirección predeterminada, sino que, a lo sumo, acompañan y protegen su desarrollo. En cambio, lo que emergen en la modernidad son «culturas de jardín», detalladamente moldeadas por «jardineros» que intervienen en el paisaje humano para realizarlo a imagen y semejanza de un modelo previo que está en sus mentes.
Kant, Der Streit der Fakultäten [1789], 1. Abschnitt, Anhang: Von einer reinen Mystik in der Religion, W, t. VI, p. 341. Citado en Brague, El reino del hombre, p. 140.
Fichte, Berichtigung, I, 1, p. 69. Citado en Brague, El reino del hombre, p. 141. Citado en Brague, El reino del hombre, p. 142.
Kant, Über Pädagogik, W, t. IV, p. 693-762. Citado en Brague, El reino del hombre, p. 211.
Fichte, Reden an die deutsche Nation, 2, AW, t. V, p. 387, 393. Citado en Brague, El reino del hombre, p. 211.
Helvétius, De l’homme [1772], X, 1, Oeuvres complétes, París, Lepetit, 1818, t. II, p. 566; d’Holbach, Systéme social [1773], primera parte, cap. 1, París, Fayard, 1994, p. 28. Citado en Brague, El reino del hombre, p. 221.
Cf. Zygmunt Bauman, Legisladores e intérpretes, pp. 77-80
El argumento del mal “Solo existe un argumento verdaderamente fuerte contra la creencia Dios: el de la existencia del mal”, decía el filósofo y teólogo norteamericano Alvin Platinga. En efecto, todos nosotros en algún momento de nuestras vidas frente a la innegable evidencia de la injusticia y el sufrimiento que observamos -y experimentamos- en el mundo, nos hemos preguntado cómo es posible que exista un Dios Amoroso y Bueno que permita todo eso.
Enunciación La formulación más fuerte y persuasiva de la inexistencia de Dios a partir de la evidencia del mal se estructura lógicamente más o menos como sigue:
1. Un Dios omnisciente sabe que el mal sucederá. 2. Un Dios bondadoso no desearía que el mal exista. 3. Un Dios omnipotente podría evitar dicho mal. 4. El mal existe. 5. Luego, una de las tres primeras premisas tiene que ser falsa. 6. Pero no puede haber un Dios que no sea Omnisciente, Bondadoso y Omnipotente. 7. Luego, Dios no existe.
Quien conozca de historia de la filosofía ya se habrá dado cuenta de que lo precedente se trata de una formalización de la famosa paradoja de Epicuro: “¿ Es que Dios quiere prevenir el mal, pero no es capaz? Entonces no es omnipotente. ¿Es capaz, pero no desea hacerlo? Entonces es malévolo. ¿Es capaz y desea hacerlo? ¿De dónde surge entonces el mal? ¿Es que no es capaz ni desea hacerlo? ¿Entonces por qué llamarlo Dios?”
Para resolver del todo el llamado problema del mal que nos presenta el argumento debemos abordarlo desde tres perspectivas, a saber: la ontológica, la moral y la existencial
Refutación
El problema del mal moral Pasemos ahora a examinar el “problema del mal moral”. Como su mismo nombre indica este nos plantea la cuestión de cómo es posible que exista un Dios amoroso y bueno que permite que existan personas moralmente malas que causan daño y sufrimiento a otros. Aquí resulta una estrategia interesante la de trasladar el problema hacia el ateo. Si al ateo le parecen mal ciertas cosas del mundo (asesinatos, robos, violaciones, etc.) podemos preguntarle cómo es que, desde su cosmovisión, fundamenta que esas cosas están realmente mal. Así, el ateo queda enfrentado a un terrible problema: el fundamentar la existencia de valores (o antivalores) morales objetivos en la ausencia de Dios. La cuestión es en verdad difícil pues, como decía Dostoievsky, “si Dios no existe, todo está permitido” (5). Ahora bien, dado este contexto, el ateo solo tiene cuatro formas básicas de fundamentar los valores morales:
1) subjetivamente, en base a las normas morales que determinan para sí mismos los sujetos; 2) sociológicamente, en base a las normas establecidas en las diferentes sociedades para su coexistencia y supervivencia; 3) evolutivamente, como un producto de la evolución biológica; y 4) utilitaristamente, en base de su conveniencia para conseguir el placer o evitar el dolor.
¿Nos da alguna de estas cuatro opciones una fundamentación objetiva de los valores morales y, en consecuencia, del mal moral? Creemos que no. Para demostrarlo analizaremos cada una de las opciones:
Fundamentación evolutiva: Menos todavía puede el proceso de evolución biológica constituirse como el fundamento objetivo de los valores morales. Lo amoral no puede producir lo moral. Hay un desfase ontológico insalvable.
Si se nos dice que la moral existe porque permite la evolución de la especie, podemos simple y llanamente responder que dicha moral no es de ningún modo objetiva sino solamente conveniente pues ¿qué valor objetivo puede tener la “moral” establecida por unos primates súper- desarrollados para su supervivencia? O, lo que es más, ¿qué valor objetivo puede tener la supervivencia de dichos primates? Es más, habrían casos en que ciertas normas morales no serían convenientes para la evolución de un determinado individuo de la especie y, por tanto, tendría que romperlas. No hay mejor ejemplo de ello que las personas que escalan puestos en la sociedad pasando por encima de otros. ¿Sería eso objetivamente malo?
Si quiere ser fiel a sus premisas naturalistas, el ateo tendría que decirnos que más bien se trata de algo moralmente bueno porque va en consonancia con el progreso humano en el marco de la “selección natural” darwiniana. Pero la implacable voz de la conciencia nos dice que eso no es así… 4) Fundamentación utilitarista: Tampoco los criterios utilitaristas pueden