Las principales religiones del mundo



Islam

Origen histórico
El Islam se inicia en Medio Oriente alrededor del siglo VII, con la predicación de Mahoma en su ciudad natal, La Meca. Sus primeros seguidores fueron libertos y gente humilde, lo cual dio al movimiento un carácter antiaristocrático. Por ello, los ricos comerciantes de La Meca reaccionaron en contra y Mahoma, perseguido, tuvo que huir (hégira) a Yatrib (Medina) en el año 622, hecho que dio inicio a la era islámica. Poco después reclutó un ejército y conquistó La Meca en el 630. Conceptualización de la divinidad El Islam es una religión estrictamente monoteísta. Solo se cree en Alá (“ Dios” en árabe), el Dios Único y Trascendente que no tiene igual. De hecho, se tienen 99 nombres para designar sus cualidades (el Sabio, el Creador, el Protector, el Benefactor, etc.). Esta diversidad de nombres es una manera de expresar que Alá no cabe en un simple nombre, palabra o pensamiento.

Principal referente
Si bien los musulmanes reconocen a varios de los patriarcas y profetas del Antiguo Testamento (Moisés, Abraham, Jacob, etc.), y hasta a Jesucristo (aunque solo como profeta, no como Hijo de Dios), para ellos el principal de todos es Mahoma. Llamado “el sello de los profetas”, se lo considera como el genuino fundador del Islam pues fue a él a quien eligió Alá para difundir la nueva fe y revelarle el Corán.

Textos sagrados
El libro sagrado de los musulmanes es el ya mencionado Corán (“ recitación”). De acuerdo con ellos no se trata de un libro meramente “inspirado” sino de la palabra de Alá textualmente dictada a Mahoma por medio de ángel Gabriel. Ergo, el Corán es perfecto en su forma y contenido, no pudiendo tener fallas ni imperfecciones. En cuanto a su estructura, se divide en 114 capítulos o “suras”.

Doctrina básica
La doctrina básica del Islam se resume perfectamente en su profesión de fe, la cual reza: “No hay más Dios que Alá y Mahoma es su profeta”. Eso es lo que debe creer todo musulmán. Y, claro está, todo aquello que estipule el Corán, “palabra perfecta” de Alá. Sentido ético El sentido ético del Islam es la “sumisión a Dios”. De hecho, eso es lo que significa la palabra “Islam”. Se propugnan también valores tales como la bondad, la justicia, la pureza y la misericordia (es obligación de todo musulmán “dar limosna al necesitado”). A su vez, todo musulmán tiene el deber de hacer la “guerra santa” (yihad en árabe) contra el infiel para defender y expandir el Islam. Quien lleve una vida conforme a todo lo anterior será “amado por Alá” y entrará al “jardín cerrado” del paraíso.

Ritos y/ o prácticas importantes
El Islam tiene varios ritos. Los tres más importantes son la oración, el ayuno y la peregrinación. Según el Corán, los musulmanes deben rezar cinco veces al día posicionándose en dirección a La Meca. En cuanto al ayuno, este debe realizarse durante el mes de Ramadán, noveno del calendario islámico. De otro lado, en lo que se refiere a la peregrinación, tenemos que esta debe realizarse a La Meca por lo menos una vez en la vida. Durante la hayy (“ peregrinación”) los musulmanes deben realizar los siguientes actos:

1) purificarse,
2) dar vueltas alrededor de la Kaaba (piedra sagrada que, según la tradición, fue entregada por Alá a Adán, el primer hombre);
3) practicar el sa’i (correr o caminar rápidamente entre las colinas Safa y Narwah);
4) detenerse en la llanura de Arafat para pedir misericordia;
5) arrojar piedras contra las columnas que simbolizan al demonio;
6) ayunar o sacrificar un animal; y
7) volver a dar vueltas alrededor de la Kaaba.

En el obscuro Medievo



Pero ¡qué sabios estos brutos! Sobre los medievales nunquam satis (“ nunca se ha dicho lo suficiente”), dirían los latinos. Sería difícil resumir lo que aquellos hombres hicieron y legaron para la posteridad. Quien haya viajado por Europa habrá visto “lo que queda de lo que fue”. En uno de mis viajes, quise visitar la enorme abadía de Cluny, en Francia; según había leído, de allí habían salido los monjes benedictinos que se volcaron a la re- evangelización de Europa luego de la segunda invasión de los bárbaros.

En las crónicas medievales, se decía que por momentos la gran abadía había albergado a más de mil monjes a la vez. Tomando por un camino rural, me dirigí hasta llegar al esperado letrero: “Bienvenues à Cluny”–decía. Durante el viaje, había estado leyendo la deliciosa novela de Raymond titulada “Tres monjes rebeldes”, donde se narra la aparición de la orden cisterciense. Allí, en uno de sus capítulos, se narraba lo que había sido la enorme abadía francesa en sus días de esplendor y apogeo.

Cuando llegamos no pudimos creer lo que veíamos: de la gran abadía solo quedaba un campanario. ¿Qué había sucedido? Habíamos llegado demasiado tarde… la Revolución Francesa, la “cultísima” revolución de la libertad, la igualdad y la fraternidad, había mandado demolerla, pagando a los campesinos de la zona por cada piedra que quitasen de la antigua fortaleza- monasterio medieval. Todo su arte: esculturas, pinturas, códices y manuscritos, había sido hecho trizas en nombre de la “civilización”.

La cultura de aquella época ha seguido dando de comer a Europa, al punto tal que hasta el día de hoy gran parte del occidente europeo sigue viviendo “de lo que quedó” de aquellos tiempos “bárbaros”.

Que no te la cuenten 1: La falsificación de la historia. Javier P. Olivera Ravasi

Martirio



Evangelio según san Mateo, 5: 11- 12 «Bienaventurados sois cuando os maldijeren y os persiguieren y dijeren todo mal contra vosotros, mintiendo por mi causa. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón muy grande es en los cielos, pues así también persiguieron a los profetas, que fueron antes que vosotros». (vv. 11- 12)

Dirigía Jesús principalmente las anteriores sentencias. Empieza a hablar impulsando a los presentes, prediciéndoles las persecuciones que habían de sufrir por su nombre y diciendo: «Bienaventurados sois cuando os maldijeren los hombres y os persiguieren y dijeren todo mal contra vosotros»

Rábano

Multiverso 1/5



Pero además de la teoría M hay otras propuestas de multiverso y esta u otra teoría puede ser eventualmente confirmada en el futuro, de modo que sería el conjunto de universos lo que explicaría, por la vía del azar, el orden que observamos en el nuestro. Luego, no se prueba la conclusión de la quinta vía.

Respuesta:
Lo primero que hay que señalar aquí es que resulta bastante complicado hablar propiamente de una “confirmación” contundente y clara de alguna hipótesis multiverso por cuanto, como acertadamente señala el físico James Hartle, “nosotros construimos nuestras teorías como parte del universo, no fuera de él, y este hecho debe limitar inevitablemente las teorías que construimos”. Por tanto, cualquier “confirmación” de multiverso solo podrá ser, al menos en principio, parcial o indirecta y, por ende, siempre discutible. Es más, el que ciertos datos u observaciones puedan eventualmente interpretarse como implicando la existencia de otros universos es precisamente eso: cuestión de interpretación (y, por ende, falible). En efecto, son varios los casos de propuestas multiverso en que exactamente las mismas observaciones a que apelan pueden interpretarse en términos de un solo universo, así que esto último debería ser preferido en principio como explicación científica dada la navaja de Ockham. Ahora bien, dicho esto, tenemos que ni siquiera en el caso de que haya una confirmación de la hipótesis multiverso quedaría refutado nuestro argumento teleológico.

Y eso no por una sino por cinco razones:

Primero, porque apelar a los multiversos para explicar cualquier evento con complejidad específica implicaría simple y llanamente la destrucción de todo el pensamiento y acción racional. Para dilucidar correctamente esto debemos comenzar por entender qué significa “complejidad específica”. Un ejemplo del mismo autor de este concepto, el filósofo y matemático William Dembski, puede ser muy instructivo al respecto: “Una sola letra de un alfabeto es específica sin ser compleja. Una larga frase de letras escogidas de forma aleatoria es compleja pero no específica. Un soneto de Shakespeare es complejo y específico”.
Entonces, la complejidad específica se refiere a aquella que tiene información organizada de modo significativo. Pues bien, imaginemos que explicamos cualquier evento del universo (como el ajuste fino) apelando a la hipótesis multiverso. En ese caso si estuviéramos jugando póker con un amigo y este nos venciera 100 veces consecutivas sacando siempre a la primera una “escalera real” (la mejor combinación de ese juego), nosotros no podríamos decirle de modo coherente que hace trampa porque él bien podría respondernos: “No, amigo, lo que sucede es que en este multiverso en que vivimos se dan todos los eventos posibles y evidentemente va a haber uno en el que yo voy a sacar una ‘escalera real’ 100 veces seguidas”. Pero en el fondo sabemos que hay algo incoherente ahí. Es cierto que en cada mano debe haber una combinación de 5 cartas cualesquiera ¡pero la combinación de “escalera real” tiene evidentemente complejidad específica! Y lo mismo vale para el ajuste fino pues la vida consciente e interactiva también exhibe ese tipo de complejidad: no es un acontecimiento común e insignificante el que hayan seres que comúnmente se pregunten sobre el significado.

James Hartle, «Excess Baggage» in: John H Schawarz ed. J Elementary Particles and the Uni-
verse, Cambridge University Press, Cambridge, 1991

William Dembski, Intelligent Design: The Bridge Between Science and Theology, InterVarsity Press, Downers Grove, 1999,p. 47

Cómo la transversalización de GēNėRö fracasó frente a la realidad

LA REFUTACIÓN DE LA TRANSVERSALIZACIÓN DE GēNėRö: ILUSIONES EN LUGAR DE CIENCIA



Bruce Reimer fue castrado a los 22 meses y sometido a una operación de reasignación de GēNėRö. A pesar de que sus padres lo criaron como una mujer, desarrolló patrones de comportamiento masculino. A los 13 años, se hizo restaurar su miembro masculino en la medida de lo posible y a partir de entonces vivió como un chico. En 2004, se pegó un tiro con una ęzcopęta. El experimento de criar a un varón biológico como una mujer fracasó.

Una de las primeras víctimas de esta ideø logía fue Bruce Reimer. El joven canadiense nació en Winnipeg en 1965. Durante la circuncisión con un instrumento eléctrico, su nepe se quemó tanto que se ennegreció y se cayó por completo. Los padres, desesperados, acabaron llamando la atención del psicólogo clínico y uno de los más importantes artífices de la transversalización de GēNėRö, John Money.

Money se había dado a conocer en EE. UU. por sus apariciones públicas y la ruptura de tabúes. Defendía el sęxº grupal, la bis exua lidad y, en el caso de los niños, los juegos sęxûâles («fûckįng games»). Acuñó los términos «identidad de GēNėRö» y «rol de GēNėRö». En el pequeño Bruce vio una oportunidad única para fundamentar científicamente sus afirmaciones de que los comportamientos específicos del GēNėRö no son naturales e inmutables, sino que están determinados cultural y socialmente, es decir, que son adquiridos. Según Money, el GēNėRö biológico no tiene nada que ver con el GēNėRö social, como también lo había formulado Judith Butler.

Las afirmaciones de Money se han consolidado a lo largo de los años en creencias feministas que ya no se permite cuestionar. Y esto no es por, sino a pesar del fallido experimento humano de Money. Money tenía la ambición de probar sus abstrusas teorías con los gemelos idénticos Reimer. Bruce como conejillo de indias involuntario, su hermano Brian como grupo de control. Bruce fue operado para convertirlo en Brenda, se le extirparon los testículos y se le formaron los labios vulbares a partir de la piel del escroto. Brenda fue atiborrada de hormonas femeninas para que al niño castrado le crecieran los pechos; los padres fueron instruidos para criar a su hijo consistentemente como una niña y no decirle a él ni a su hermano gemelo nada de esto.

En 1975, Money presentó el experimento de Reimer en su libro «Sęxûāl signatures: On being a man or a woman» como prueba exitosa de sus teorías. Ese mismo año, Alice Schwarzer también elogió el trabajo de Money en su libro «Der kleine Unterschied» (» La pequeña diferencia»), y eso en un momento en el que Money tenía claro desde hacía tiempo que su experimento había fracasado. Bruce/ Brenda, a pesar de los muchos terapeutas, psicólogos y médicos implicados, nunca había asimilado el papel de chica que debía desempeñar. En la escuela tenía muchos problemas de comportamiento y sus compañeros le pusieron el apodo de cavernícola. Más tarde describió su infancia como una tortura insoportable. Cuando Money se hizo celebrar por su experimento por los medios de comunicación estadounidenses y las feministas de todo el mundo, Bruce/ Brenda ya estaba atormentado por pensamientos sûīcidā z. Y esto a la edad de once años. Todo esto fue ignorado o reinterpretado por Money. Él se refería a «Brenda» en público, contra su propia convicción, como una chica perfectamente normal y feliz.

Como la situación se volvía cada vez más insoportable para Bruce/ Brenda y su familia, los padres, por consejo de un psiquiatra local, decidieron suspender el experimento de Money y sincerarse con los gemelos. Bruce/ Brenda, que entonces tenía 14 años, se sintió aliviado, como escribió más tarde: «De repente todo tenía sentido y entendí por qué me sentía así. No era un bicho raro. No estaba loco». Volvió a tomar el nombre de David, le quitaron los pechos y le restauraron el peine y los testí cu los lo mejor que pudieron en aquel momento. Más tarde, junto con el periodista John Colapinto, describió su calvario en el libro «As Nature Made Him: The Boy Who Was Raised as a Girl» (Como la naturaleza lo hizo: El niño que fue criado como una niña). Sin embargo, nunca había podido superar del todo este brutal experimento humano.

En 2004 David Reimer se s uici dó; ya dos años antes su hermano gemelo se había quitado la vida. Colapinto comentó sobre el sūįcidîø de David Reimer: «Justo antes de morir, habló con su mujer sobre su insuficiencia sęxûāl, su incapacidad para ser un verdadero marido». Solamente después de esto, el experimento de Money, citado tan gustosamente por los defensores de la transversalización de GēNėRö y las feministas, fue retirado silenciosamente de la literatura relevante.

Entretanto, los ideólogos de GēNėRö se han distanciado del experimento de Money, intentando restarle importancia a su enorme trascendencia para la teoría de GēNėRö, pero aferrándose inamoviblemente a sus afirmaciones y teorías centrales. Franziska Schössler, por ejemplo, escribió en su libro de 2008 «Einführung in die Gēnd ėr Studies» (Introducción a los estudios de GēNėRö): «Son sobre todo las acciones culturales las que hacen que un hombre sea un hombre»

zeit.de, Schlecht, schlechter, Geschlecht, 06/06/2013

Karl Heinz Brisch Psychologie heute, mayo de 2014

Las raíces ocultas de la agenda de gènęrø: El plan maestro para una sociedad asêxû@da. Alejandro Kaiser

Estatización de la política




La sociedad moderna es una sociedad dominada por el Estado. Tal es el rasgo político más sobresaliente de la modernidad. Así, el Estado, que logra estabilizar, expandir e intensificar su dominio, regula la vida en sociedad como una instancia de poder ubicada por encima de ella misma, y de la cual dependen en gran medida las relaciones sociales. La inmensa mayoría de los súbditos llega a dar por descontada la existencia del Estado como una organización que siempre habría existido y por fuera de la cual ninguna existencia sería posible. El Estado constituye, en la modernidad, una maquinaria impersonal, que funciona bajo su propia lógica y que, tal como ocurre con la economía, ya no está incrustada en lo cultural, sino que ha logrado su autonomía funcional. Así, cuando la política se emancipa de lo cultural, aquella puede usar los instrumentos del Estado y tomar la cultura como arcilla para darle forma según su más arbitraria imaginación o los más sórdidos intereses del poder, haciendo de la batalla cultural un fenómeno materialmente factible

AGUSTIN LAJE, LA BATALLA CULTURAL REFLEXIONES CRÍTICAS PARA UNA NUEVA DERECHA

Oración

La misericordia, la paz y la caridad abunden más y más en vosotros

Evangelio

San Juan 21:15-19
Después de haber comido, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?» Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis corderos.» Vuelve a decirle por segunda vez: «Simón de Juan, ¿me amas?» Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas.» Le dice por tercera vez: «Simón de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: «¿Me quieres?» y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas. «En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas adonde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras.» Con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios. Dicho esto, añadió: «Sígueme.»

Palabra del Señor

Oración

La gracia del Espíritu Santo ilumine nuestros sentidos y corazones. Amén

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Que todos sean uno —dice el Señor—,
como tú, Padre, en mí, y yo en ti,
para que el mundo crea que tú me has enviado.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Jn 17, 20-26.

Que sean completamente uno.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, oró Jesús diciendo:
«No solo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.
Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí.
Padre, este es mi deseo: que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo.
Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos, y yo en ellos».

Palabra del Señor