Concédeme independizarme de los vanos criterios del mundo y aceptar de buena gana el no ser apreciado debidamente por la gente, y el vivir en oscuridad en esta vida. Concédeme poner mi confianza y mi esperanza en ti mucho más que en los demás bienes que atraen mis deseos y esperanzas. Que tú seas siempre la verdadera paz de mi corazón
Aquí estoy Señor, para hacer tu voluntad (Salmo 39)
De acuerdo con este dogma la razón se constituye como un instrumento válido para conocer la realidad. Es más, su validez es absoluta e indemostrable: no podemos salir de ella. Somos seres racionales y no tenemos más opción que actuar de acuerdo con nuestra naturaleza. Por tanto, negar la validez de la razón sería tanto como negar nuestra propia humanidad y destruir todo nuestro pensamiento. Así, es precisamente en atención a lo anterior que Aristóteles dice de quienes niegan la razón que “tales seres no pueden ni articular un sonido, ni discurrir, porque dicen al mismo tiempo una cosa y no la dicen. Si no tienen concepto de nada, si piensan y no piensan a la vez, ¿en qué se diferencian de las plantas? Es, pues, evidente que nadie piensa de esa manera, ni aun los mismos que sostienen esta doctrina” (3). Por ello mismo es que, al menos si se la toma al pie de la letra, no tiene sentido la pretensión que tiene Immanuel Kant en su Crítica a la Razón Pura (1781) de llevar a la razón a un tribunal, el tribunal de la crítica, para decidir previamente su validez y alcances antes de utilizarla para conocer otras cosas. Y es que en la silla del juez de ese tribunal no puede estar sentada otra que la misma razón que ocupará también la silla del acusado. Luego una de dos: o el juez es competente, y el acusado es de entrada inocente, con lo cual el juicio no tiene sentido; o el acusado es realmente sospechoso, y entonces, también lo es la competencia del juez, lo cual hace también imposible el juicio. Razón tenía entonces Schopenhauer cuando decía que: “No hay propiamente un conocimiento del conocer, porque para esto sería preciso que el sujeto pudiera separarse del conocimiento y conocerle, lo que es imposible” (4). En otras palabras, la mente que pretenda probar su propia incompetencia tendrá que presumir, mientras hace eso, que es competente para llevar a cabo dicha tarea. Absurdo a todas luces. Luego, la validez de la razón debe ser aceptada como un dogma
¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer Dante A. Urbina
Aleluya, aleluya. Estad preparados, porque no sabéis a qué hora va a venir el Hijo del hombre. Aleluya
EVANGELIO Lc 13, 22-30.
Vendrán de Oriente y Occidente y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios.
✠ Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando. Uno le preguntó: –Señor, ¿serán pocos los que se salven? Jesús les dijo: –Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo: «Señor, ábrenos» y él os replicará: «No sé quiénes sois». Entonces comenzaréis a decir: «Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas». Pero él os replicará: «No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados». Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de Oriente y Occidente, del Norte y del Sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos.
Concédeme amabilísimo Jesús que tu gracia y tu amistad vivan conmigo, trabajen conmigo y me acompañen hasta el fin. Concédeme desear, querer y obrar siempre lo que a ti más te agrada, lo que mejor te parece a ti. Que mi voluntad esté siempre de acuerdo con tu santa voluntad. Que no pueda querer o no querer sino lo que tú quieras o no quieras. Imitación de Cristo (Tomás de Kempis) 1418 #comportarse #amabilísimo #Jesús #gracia #amistad #vivanconmigo #trabajo #hastaelfin #voluntad #santoabandono#imitacióndecristo #tomásdekempis
En la línea de Pablo VI, insistiendo sobre la especificidad del mensaje del Evangelio, especificidad que deriva de su origen divino, Juan Pablo II, en el discurso de Puebla, ha recordado cuáles son los tres pilares sobre los que debe apoyarse toda teología de la liberación auténtica: la verdad sobre Jesucristo, la verdad sobre la Iglesia, la verdad sobre el hombre SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE INSTRUCCIÓN SOBRE ALGUNOS ASPECTOS DE LA «TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN»
De acuerdo con este dogma existe una realidad objetiva independientemente de nuestra subjetividad o, para decirlo de otro modo, “existe una realidad externa a nuestra mente”. Y en efecto: la realidad existe. Esta verdad se nos auto- impone. No podemos probarla ni refutarla. Querer probarla sería tanto como intentar besar nuestros propios labios y querer refutarla sería tanto como tratar de huir de nuestros propios pies. Siempre estaremos en el marco de lo real sin poder salir jamás de ello para probar o refutar su existencia. Se trata, pues, de un dogma. Entre los sistemas de pensamiento que han intentado (inútilmente, claro está) negar este dogma tenemos el idealismo subjetivista, postulado por el pastor protestante George Berkeley. De acuerdo con Berkeley, como puede verse en su Tratado Sobre los Principios del Conocimiento Humano (1710) o en Los Tres Diálogos entre Hylas y Philonus (1713), dado que solo conocemos la existencia de la realidad material externa por medio de nuestras sensaciones, no siendo éstas más que ideas subjetivas de nuestro espíritu, se deduce de ello que la materia no tiene ninguna realidad objetiva en sí. No necesitamos realizar una larga argumentación para refutar esta absurda filosofía. Basta y sobra con el sentido común para rechazarla. Imaginemos, por ejemplo, un autobús que pasa en el instante en que atravesamos la calle en compañía de un discípulo de Berkeley con el que discutimos si las cosas tienen una realidad objetiva o subjetiva y si es cierto que son nuestras ideas las que crean las cosas. No cabe duda de que, si no queremos ser aplastados, debemos hacernos a un lado. Porque en la práctica hasta el más acérrimo subjetivista ontológico se ve obligado a reconocer la existencia objetiva del autobús. Para reforzar este último punto convendría también citar aquí la famosa anécdota del Dr. Johnson el cual, en una ponencia, cansado de las obstinadas objeciones que le ponían aquellos que negaban la existencia de la realidad externa y decían que nuestras sensaciones no eran más que engaños de nuestra mente, dijo “¡ Así los refuto…!” y pateó con fuerza la mesa que se encontraba frente a él, dejando muy adolorido su pobre pie. Todo un mártir del sentido común y la buena filosofía…
¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer Dante A. Urbina
Evangelio según san Mateo, 2: 13- 15 Después que ellos se fueron, he aquí un Angel del Señor apareció en sueños a José, y le dijo: «Levántate y toma al niño y a su madre y huye a Egipto, y estáte allí hasta que yo te lo diga. Porque ha de acontecer que Herodes busque al niño para matarle». Levantándose José, tomó al niño y a su madre de noche, y se retiró a Egipto. Y permaneció allí hasta la muerte de Herodes: para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta, que dice: De Egipto llamé a mi Hijo. (vv. 13- 15)
A Egipto, lleno de ídolos, pues perseguido por los judíos, deja en Judea su ignominia para ir a buscar homenajes entre los gentiles