Aleluya, aleluya. Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. Aleluya.
EVANGELIO Lc 13, 18-21.
Crece el grano, y se hace un arbusto.
✠ Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
En aquel tiempo, Jesús decía: –¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y los pájaros anidan en sus ramas. Y añadió: –¿A qué compararé el Reino de Dios? Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.
Evangelio según san Mateo, 2: 13- 15 Después que ellos se fueron, he aquí un Angel del Señor apareció en sueños a José, y le dijo: «Levántate y toma al niño y a su madre y huye a Egipto, y estáte allí hasta que yo te lo diga. Porque ha de acontecer que Herodes busque al niño para matarle». Levantándose José, tomó al niño y a su madre de noche, y se retiró a Egipto. Y permaneció allí hasta la muerte de Herodes: para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta, que dice: De Egipto llamé a mi Hijo. (vv. 13- 15)
El infortunado tirano temía ser depuesto de su trono. Pero no era así; Cristo no había venido para arrebatar la gloria de los otros, sino para dar la suya. «Levantándose, tomó al niño y a su madre de noche, y se retiró a Egipto»
Solo existen dos clases de personas que puedan llamarse razonables: aquellas que sirven a Dios de todo corazón, porque le conocen, y aquellas que buscan a Dios de todo corazón porque no le conocen”, decía el filósofo y matemático francés Blaise Pascal
Omnipotente y eterno, que con maravillosa provindencia dispones todo, te suplicamos humildemente: haz que la santa tierra de Palestina -en la que tu único Hijo con indecible amor llevó a cumplimiento los santos misterios de nuestra Redención-, preservada de toda adversidad, por intercesión de la bienaventurada Virgen María, Reina de Palestina, se consagre con total entrega al testimonio de tu divina majestad. Por nuestro Señor Jesucristo.
San Lucas 13:10-17 Estaba un sábado enseñando en una sinagoga. Había allí una mujer a la que un espíritu tenía enferma hacía dieciocho años; estaba encorvada y no podía en modo alguno enderezarse. Al verla, Jesús la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad.» Y le impuso las manos. Y al instante se enderezó y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiese hecho una curación en sábado, decía a la gente: «Hay seis días en que se puede trabajar; venid, pues, esos días a curaros, y no en día de sábado.» Replicóle el Señor: «¡Hipócritas! ¿No desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar? Y a ésta, que es hija de Abrahán, a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no estaba bien desatarla de esta ligadura en día de sábado?» Y cuando decía estas cosas, sus adversarios quedaban abochornados, mientras que toda la gente se alegraba con las maravillas que hacía
Os suplicamos Señor que apartéis de nosotros nuestras iniquidades, a fin de que podamos llegar a vuestro santuario con gran pureza de corazón y de espíritu
Hijo, cuando ores debes decir así: «Señor, si es tu voluntad concédeme esto. Si esto ha de ser para honra tuya que suceda. Señor si ves que este me conviene y me es provechoso, conćedemelo. Pero si ves que me hace daño y que no me ayudará para la salvación de mi alma, quítame del corazón este deseo
Porque no todo deseo es infundido por el Espíritu Santo, aunque a nosotros nos parezcan buenos y muy razonables. Es difícil juzgar con certeza si lo que nos mueve a desear o hacer es un espíritu bueno, o un espíritu malo o un simple capricho de nuestra voluntad. Ha sucedido que muchos se han equivocado y se han alejado del buen camino y sin embargo al principio parecía que los guiaba un buen espíritu
1. No se puede olvidar el ingente trabajo desinteresado desarrollado por cristianos, pastores, sacerdotes, religiosos o laicos que, impulsados por el amor a sus hermanos que viven en condiciones inhumanas, se esfuerzan en llevar ayuda y alivio a las innumerables angustias que son fruto de la miseria. Entre ellos, algunos se preocupan de encontrar medios eficaces que permitan poner fin lo más rápidamente posible a una situación intolerable. 2. El celo y la compasión que deben estar presentes en el corazón de todos los pastores corren el riesgo de ser desviados y proyectados hacia empresas tan ruinosas para el hombre y su dignidad como la miseria que se combate, si no se presta suficiente atención a ciertas tentaciones. 3. El angustioso sentimiento de la urgencia de los problemas no debe hacer perder de vista lo esencial, ni hacer olvidar la respuesta de Jesús al Tentador (Mt 4, 4): « No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios » (Dt 8, 3). Así, ante la urgencia de compartir el pan, algunos se ven tentados a poner entre paréntesis y a dejar para el mañana la evangelización: en primer lugar el pan, la Palabra para más tarde. Es un error mortal el separar ambas cosas hasta oponerlas entre sí. Por otra parte, el sentido cristiano sugiere espontáneamente lo mucho que hay que hacer en uno y otro sentido SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE INSTRUCCIÓN SOBRE ALGUNOS ASPECTOS DE LA «TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN»