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LA ORACIÓN DEL SEÑOR: “PADRE NUESTRO”



«Estando él [Jesús] en cierto lugar orando, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: “Maestro, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos”» (Lc 11, 1). En respuesta a esta petición, el Señor confía a sus discípulos y a su Iglesia la oración cristiana fundamental. San Lucas da de ella un texto breve (con cinco peticiones [cf Lc 11, 2-4]), San Mateo una versión más desarrollada (con siete peticiones [cf Mt 6, 9-13]). La tradición litúrgica de la Iglesia ha conservado el texto de San Mateo:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal

Muy pronto, la práctica litúrgica concluyó la oración del Señor con una doxología. En la Didaché (8, 2) se afirma: “Tuyo es el poder y la gloria por siempre”. Las Constituciones apostólicas (7, 24, 1) añaden en el comienzo: “el reino”: y ésta la fórmula actual para la oración ecuménica. La tradición bizantina añade después un gloria al “Padre, Hijo y Espíritu Santo”. El misal romano desarrolla la última petición (cf. Rito de la Comunión, [Embolismo] Misal Romano) en la perspectiva explícita de “mientras esperamos (Tt 2, 13) la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo”; después se hace la aclamación de la asamblea, volviendo a tomar la doxología de las Constituciones apostólicas.

No todo está en la Biblia



Jn 20,30: “Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro

Servidores de la oración



Los ministros ordenados son también responsables de la formación en la oración de sus hermanos y hermanas en Cristo. Servidores del buen Pastor, han sido ordenados para guiar al pueblo de Dios a las fuentes vivas de la oración: la palabra de Dios, la liturgia, la vida teologal, el hoy de Dios en las situaciones concretas (cf PO 4-6).

La formación cristiana



los Cristianos tenemos el deber de formarnos y conocer a fondo nuestra fe, pues como nos lo dijo nuestro primer Papa, el apóstol San Pedro: estad “siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza” (1 Pe 3,15)

Testimonio de fe inalterada


La naturaleza sacrificial de la Misa afirmada solemnemente por el Concilio Tridentino, en armonía con la tradición universal de la Iglesia, ha sido expresada nuevamente por el Concilio Vaticano II, al pronunciar estas significativas palabras acerca de la Misa: «Nuestro Salvador, en la Última Cena, instituyó el sacrificio eucarístico de su Cuerpo y de su Sangre, con el cual iba a perpetuar por los siglos, hasta su retorno, el sacrificio de la cruz y a confiar así a su Esposa, la Iglesia, el memorial de su muerte y resurrección»
INSTRUCCIÓN GENERAL DEL MISAL ROMANO

Santa Cena

Cuando iba a celebrar con sus discípulos la Cena pascual, en la cual instituyó el sacrificio de su Cuerpo y de su Sangre, Cristo el Señor, mandó preparar una sala grande, ya dispuesta (Lc 22, 12). La Iglesia ha considerado siempre que a ella le corresponde el mandato de establecer las normas relativas a la disposición de las personas, de los lugares, de los ritos y de los textos para la celebración de la Eucaristía. Tanto las normas actuales, que han sido promulgadas con base en la autoridad del Concilio Ecuménico Vaticano II, como el nuevo Misal que la Iglesia de rito Romano en adelante empleará para la celebración de la Misa, constituyen un argumento más acerca de la solicitud de la Iglesia, de su fe y de su amor inalterable para con el sublime misterio eucarístico, y testifican su tradición continua e ininterrumpida, aunque se hagan algunas innovaciones.

INSTRUCCIÓN GENERAL
DEL MISAL ROMANO

Sacrificio


El lenguaje sacrificial aparece también en los escritos de los discípulos de los apóstoles. El antiquísimo libro denominado la Didaché he utilización repetidamente el vocablo “sacrificio” para referirse a la Eucaristía: “Y en el día señalado del Señor os reunireis y partireis es el pan en acción de gracias, primero confesado vuestros pecados, para que vuestro sacrificio pueda ser puro.
San Ignacio de Antioquia, que escribió pocos años después de la muerte de los apóstoles, habitualmente se refería a la Iglesia como el “lugar de los sacrificios”
Didaché 14, 1Efesios 5, 2 A los de Tralles 7, 2 A los de Filadelfia 4
La de es razonable (Scott Hahn)

Santo Sacrificio

Los primeros cristianos vivieron en una sociedad donde el sacrificio era algo comun a toda religion. Aquellos que provenían del judaismo estaban familiarizados con los sacrificios del templo de Jesuralem. Si procedían del paganismo, conocían tambien los sacrificios a las deidades paganas. Pero todos aquellos sacrificios cedieron ante el rito que denominaban normalmente “el sacrificio”.
Hebreos cita el Salmo 50, 23, que anima a la Iglesia a un continuo “sacrificio de alabanza” (Hebreos 13, 15)
Pablo utiliza con frecuencia el lenguaje del culto sacrificial; palabras tales como leitourgia (Filipenses 2,17)
Eucaristia (Acción de gracias) 2 Corintios 9,11
Thusia (Sacrificio) Filipenses 4,18
Hierourgein (servicio Sacerdotal) Romanos 15,16
Prosphoron (ofrenda) Romanos 15,16

Pedro habla de la Iglesia en su conjunto como un sacerdocio destinado a “ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios por medio de Jesucristo (1 Pedro 2,5)

El Libro del Apocalipsis y la Santa Misa


En el libro del Apocalipsis describe esta asamblea como la cena de las bodas del cordero (Apocalipsis 19,9). La cena tiene lugar en el altar del cielo (Apocalipsis 8,3), donde los cálices son derramados (Apocalipsis 14,10). En el Apocalipsis, al igual que en la primera Carta de San Pablo a los Corintios, vemos que los cálices eucarísticos son copas de bendición para los fieles, pero copas de perdición para los pecadores (1 Corintios 11, 28-30) Cuando los católicos van a Misa, beben el Caliz de bendicion… una comunión de la sangre de Cristo (1 Corintios 10,16) Van al cielo, como Juan cuando fue en el Espíritu en el Día del Señor, y como los cristianos de Corinto cuando se reunían en asamblea litúrgica (1 Corintios 11, 18), Los primeros cristianos fueron a la asamblea de los primogénitos… incorporados a los cielos, y continuamos haciendolo…

Joseph Ratzinger A New Song for the Lord

The Spirit of the liturgy

Sobre los rectores de Seminarios

Preceptos estos nuestros y de nuestro predecesor, que conviene tener muy en cuenta siempre que se trate de elegir los rectoresy maestros de los seminarios o de las universídades católicas.Cualesquiera que de algún modo estuvieren imbuidos de modernismo, sin miramiento de ninguna clase sean apartados del oficio, así de regir como de enseñar, y si ya lo ejercitan, sean destituidos; asimismo, los que descubierta o encubiertamente favorecen al modernismo, ya alabando a los modernistas, y excusando su culpa, ya censurando la escolástica, o a los Padres, o al Magisterio eclesiástico, o rehusando la obediencia a la potestad eclesiástica en cualquiera que residiere, y no menos los amigos de novedades en la historia, la arqueología o las estudios bíblicos, así como los que descuidam la ciencia sagrada o parecen anteponerle las profanas. En esta materia, venerables hermanos, principalmente en la elección de maestros, nunca será demasiada la vigilancia y la constancia; pues los discípulos se forman las más de las veces según el ejemplo de sus profesores; por lo cual, penetrados de la obligación de vuestro oficio, obrad en ello con prudencia y fortaleza.Con semejante severidad y vigilancia han de ser examinados y elegidos los que piden las órdenes sagradas; ¡lejos, muy lejos de las sagradas órdenes el amor de las novedades! Dios aborrece los ánimos saberbios y contumaces.Ninguno en lo sucesivo reciba el doctorado en teología o derecho canónico si antes no hubiere seguido los cursos establecidos de filosofía escolástica; y si lo recibiese, sea inválido.Lo que sobre la asistencia a las universidades ordenó la Sagrada Congregación de Obispos y Regulares en 1896 a los clérigos de Italia, así seculares como regulares, decretamos que se extienda a todas las naciones(28).Los clérigos y sacerdotes que se matricularen en cualquier universidad o instituto católico, no estudien en la universidad oficial las ciencias de que hubiere cátedras en los primeros. Si en alguna parte se hubiere permitido esto, mandamos que no se permita en adelante.Los obispos que estén al frente del régimen de dichos institutos o universidades procuren con toda diligencia que se observe constantemente todo lo mandado hasta aquíCARTA ENCÍCLICAPASCENDIDEL SUMO PONTÍFICEPÍO XSOBRE LAS DOCTRINAS DE LOS MODERNISTAS