Oh, agradable y santa esclavitud la de servir a Dios, por la cual uno llega a ser libre y verdaderamente santo. Oh servidumbre sagrada de la vida espiritual que al ser humano lo hace semejante a los ángeles del Señor; que nos hace capaces de apaciguar la cólera de Dios; temibles ante los mismos demonios, respetables ante los demás fieles. Oh servidumbre santa, la de dedicarse al Señor, servidumbre siempre activa y siempre deseable con la cual se alcanza el Sumo Bien, y se ganan desde ahora los goces que duran para siempre en el cielo Dijo Jesús a sus discípulos al volver ellos de predicar el reino de Dios: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Alegraos porque vuestros nombres están escritos en los cielos (Lucas 10, 18)
Evangelio según san Mateo, 2: 12- 12 Y habida respuesta en sueños, que no volviesen a Herodes, se volvieron a su tierra por otro camino. (v. 12)
Si los magos hubieran buscado al Salvador como a un rey terrenal, una vez que lo hubieran encontrado no lo habrían dejado jamás. Pero no fue así, sino que lo adoraron y se volvieron. Después de haber vuelto a su país, se mostraron más fieles a Dios que antes, y con su predicación convirtieron a muchos. Más tarde, cuando Tomás llegó a aquellas regiones, se unieron a él, y después de bautizados fueron sus compañeros en la predicación del Evangelio
Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 2
No es que rece cuando quiera y que no lo haga todos los días. Por la Gracia de Dios me esfuerzo diariamente en tener un espacio de tiempo con el Señor donde rezo y trato de reflexionar. Aparte hago, al menos lo intento, dos reflexiones diarias. Pero hoy me han dado ganas de hacer una oración a pecho descubierto. Invitando a todos los que quieran y entren en este espacio a acompañarme y también, por qué no, a que deje su oración si les apetece.
Y he titulado dicha reflexión: «Hoy tengo ganas de rezar». La verdad es que cuando el horizonte se te nubla y la ilusión se debilita, donde mejor buscar las fuerzas es en el Señor. El Espíritu Santo está ahí, a nuestro lado, y su misión es fortalecernos, confortarnos, dirigirnos, alumbrarnos, hacer que entendamos, darnos sabiduría, y ayudarnos durante nuestro recorrido a cargar con nuestra cruz.
Quiero, desde este humilde blog, compartir con todos los que entren y lean esta pequeña reflexión – oración, que a quien mejor podemos acudir es a Ti, Padre del Cielo. Tú estás a todas horas y en todo momento, y Tú siempre nos aconsejarás para nuestro bien. Todo tu interés es que estemos bien y que seamos felices. Nos quiere felices, no este tiempo temporal por este mundo, sino – Siempre – y a tu lado. Gozando de tu Amor y de tu Eternidad.
Me consuelo pensando eso. En estos últimos días he visto marchar a amigos que al parecer no tenían buena amistad contigo. No solían visitarte, y creo que tampoco hablarte. Yo ahora quiero hablarte por ello y pedirte que los perdone. Perdona por mi atrevimiento, porque sé que Tú tienes más interés que yo en salvarlos, pero algo tengo que decirte y me preocupan ellos. También muchos hermanos en Ti que han perdido la vida en Lampedusa. Me preocupa que esas aventuras no se solucionen, y los hombres tengan la oportunidad de ganarse la vida de forma más humana y justa.
He leído la historia de Asia Bibi, y también me ha dejado preocupado. Sabes que te rezo por ella, y a veces, metido en la cama, me estremezco por lo mal que lo está pasando mientras yo duermo confortablemente en mi cama. Sabes también que te he dado gracias por eso. No es una habitación lujosa, pero para mí es la mejor del mundo y te doy las gracias profundamente.
También sé de muchas parejas que se pelean por anteponer sus propios egoísmos a los del otro. No han descubierto que amar es no buscarse sino buscar el bien del otro. Se unen y se profesan amor, pero se buscan a ellos mismos, y al menor contratiempo todo se viene abajo. Claro, ¡si lo sabré yo!, que es duro y muy difícil, pero lo que ignoran muchos es que contigo todo se puede arreglar y superar. Por eso te invitamos a nuestra boda, ¿Recuerdas Señor? Hace ya 42 años. Y cuando algo va mal, Tú siempre nos atajas, nos sostiene y nos das mucha paciencia. Y todo se arregla.
Ahora me empiezo a sentir mejor. Y es que contigo Señor siempre me siento mejor. Porque me siento escuchado, querido y acogido. Y también atendido, pues harás lo mejor para esos amigos, para los hermanos de Lampedusa, para Asia y para todos nosotros. Gracias Señor por permitirme y darme la luz para encontrar pequeñas, como a Ti te gusta, palabras que ofrecerte con todo mi cariño y amor
Ya no será el sol tu luz en el día, ni te alumbrará en la noche la claridad de la luna; Porque el Señor será tu luz perenne, y tu Dios será tu esplendor
Aleluya, aleluya. Velad y orad, para que podáis presentaros sin temor ante el Hijo del hombre. Aleluya.
EVANGELIO Lc 12, 35-38.
Dichosos los criados a quienes el Señor, al llegar, los encuentre en vela.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas: Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle, apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y si llega entrada la noche o de madrugada, y los encuentra así, dichosos ellos».
La pobreza por el Reino es magnificada. Y en la figura del Pobre, somos llevados a reconocer la imagen y como la presencia misteriosa del Hijo de Dios que se ha hecho pobre por amor hacia nosotros[9]. Tal es el fundamento de las palabras inagotables de Jesús sobre el Juicio en Mt 25, 31-46. Nuestro Señor es solidario con toda miseria: toda miseria está marcada por su presencia. 10. Al mismo tiempo, las exigencias de la justicia y de la misericordia, ya anunciadas en el Antiguo Testamento, se profundizan hasta el punto de revestir en el Nuevo Testamento una significación nueva. Los que sufren o están perseguidos son identificados con Cristo[10]. La perfección que Jesús pide a sus discípulos (Mt 5, 18) consiste en el deber de ser misericordioso « como vuestro Padre es misericordioso » (Lc 6, 36). 11. A la luz de la vocación cristiana al amor fraterno y a la misericordia, los ricos son severamente llamados a su deber[11]. San Pablo, ante los desórdenes de la Iglesia de Corinto, subraya con fuerza el vínculo que existe entre la participación en el sacramento del amor y el compartir con el hermano que está en la necesidad[12]. 12. La Revelación del Nuevo Testamento nos enseña que el pecado es el mal más profundo, que alcanza al hombre en lo más íntimo de su personalidad. La primera liberación, a la que han de hacer referencia todas las otras, es la del pecado en la fotografía Ernesto Cardenal
Gran honra, enorme gloria para mí el lograr dedicarme a tu servicio, relegando a segundo plano todo lo demás. Maravillosas gracias recibirán todos los que se dediquen a tu santo servicio, sometiéndose en todo a Tu Santísima Voluntad
Recibirán los mejores consuelos del Espíritu Santo quienes por amor a ti renuncien conseguirán quienes se vayan por el camino angosto, independizandose de las vanas preocupaciones mundanas.
7:13 «Entrad por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; 7:14 mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y pocos son los que lo encuentran Mateo
Evangelio según san Mateo, 2: 12- 12 Y habida respuesta en sueños, que no volviesen a Herodes, se volvieron a su tierra por otro camino. (v. 12)
Mira la fe de los magos: ellos no se escandalizan diciendo: «Si este niño es un gran rey, ¿por qué huir y ocultarse?» La fe no consiste en averiguar las causas de las cosas que se nos manda que hagamos, sino en obedecerlas por ellas mismas
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 8