Deicidio

«Estos días me leyeron un párrafo del Cardenal Bea acerca de los que mataron a Cristo: dice que no el pueblo judío, sino algunos funcionarios judíos mataron a Cristo; pero esos mismos no pueden llamarse “deicidas” porque no sabían que Cristo era Dios. Con todo respeto, podemos advertir que no sabían lo que era Cristo, pero debían saber; otra cosa sería hacer agravio a Cristo; o sea, pensar que todo un Dios se hizo hombre con el fin de revelarse a los hombres; y no fue capaz de probar que era Dios; ni siquiera a los que lo rodeaban y eran los jefes religiosos de la religión verdadera. No: lo que siempre ha creído y enseñado la Iglesia es que los fariseos, y sus secuaces–una parte del pueblo judío asesinaron al Mesías; y si ignoraron que lo era, esa fue “ignorancia culpable” y por tanto, el delito es imputable. “No saben lo que están haciendo”– dijo Cristo en la cruz. Sí, pero antes dijo: “Padre perdónalos”; y si se pide un perdón, hay un delito; y por cierto un delito enorme. El Cardenal se queda con el “No saben lo que hacen”; y se deja el “Perdónalos” porque para él no hay nada que perdonar. Los judíos todavía no lo han crucificado»

Padre Leonardo Castellani

La virgen concebirá



Evangelio según san Mateo, 1: 22- 23 Mas todo esto fue hecho para que se cumpliese lo que habló el Señor por el Profeta, que dice: He aquí la Virgen concebirá, y parirá hijo: y llamarán su nombre Emmanuel, que quiere decir «con nosotros Dios». (v. 22- 23)

El error de éstos queda fuera de lugar con lo que dice el evangelista: «Para que se cumpliese lo que habló el Señor por el profeta». Hay varias clases de profecías. Una es por predeterminación de Dios. Su cumplimiento se verifica necesariamente, sin mezclarse en nada para ello nuestro libre albedrío, como la profecía de que hablamos, y por eso dice: «He aquí» para demostrar la certeza de la profecía. Otra es por la presciencia de Dios, en cuya realización toma parte nuestro albedrío, y con la cooperación de la gracia alcanzamos el premio, o abandonados por ella, a causa de nuestra culpa, nos hacemos reos del tormento. Y hay otra profecía, que no es de presciencia precisamente, sino cierta amenaza formulada al modo humano, como la del profeta Jonás «Dentro de cuarenta días Nínive será destruida» ( Jon 3,4 ); es decir, si los ninivitas no se enmiendan. Notas 1. En la Vulgata Latina se lee: «21 pariet autem filium et vocabis nomen eius Iesum ipse enim salvum faciet populum suum a peccatis eorum 22 hoc autem totum factum est ut adimpleretur id quod dictum est a Domino per prophetam dicentem 23 ecce virgo in utero habebit et pariet filium et vocabunt nomen eius Emmanuhel quod est interpretatum Nobiscum Deus». 2. La palabra ‘ almah’ es un sustantivo que aparece en la versión en hebreo del pasaje de Isaías. Aparece en otros 8 lugares. Se suele traducir como jovencita o doncella. (Vines, Unger, White). Sin embargo en el Cantar 6,8 algunos traducen ‘ almah’ en el sentido de virgen. ‘Almah’ se suele usar para designar a una doncella no casada. En la venerable versión del Antiguo Testamento en griego, los LXX, se dice parthénos ( parqenoV) , esto es, explícitamente virgen. (Kittel V, 826ss.) Aun cuando la palabra puede tener también una variedad de sentidos en el griego, como joven, por ejemplo en Gen 34,3. Los autores de las Escrituras canónicas neotestamentarias suelen citar según la autoridad de los LXX, más que según la versión hebrea. El p. Benoit (en ¿ Está inspirada la versión de los Setenta?) destaca la evolución teológica que se percibe en la versión de los LXX de la que cita San Mateo el pasaje de Isaías, y se pregunta «¿ es legítimo preguntarnos si ese progreso en materia dogmática ha podido realizarse sin una intervención especial del Espíritu Santo?» El profeta Isaías, e incluso la misma versión de los LXX, emplean unas palabras que sólo la posterior evolución de la revelación divina, especialmente recogida en el Evangelio según San Mateo, para explicar el «maravilloso acontecimiento» del nacimiento virginal, da un pleno sentido de profecía. 3. Alude Remigio de Reims a la tradición que a través de Papías de Hierápolis nos viene desde los tiempos apostólicos de que San Mateo escribió en lenguaje de los hebreos. «Como Mateo era judío y se hallaba en Judea, lo escribió en hebreo, o en lengua que era común en aquel tiempo en Palestina, mezclada de siríaco y caldeo, a instancias, se cree, de los judíos convertidos, y unos seis años después de la muerte del Señor» (Biblia Americana San Jerónimo, Introducción a San Mateo)

La glosa

Catena Aurea. Santo Tomás de Aquino

Oración

Oh Dios, que al mártir san Maximiliano María Kolbe, apóstol de la Inmaculada, le llenaste de celo por las almas y de amor al prójimo, concédenos, por su intercesión, trabajar generosamente por tu gloria en el servicio de los hombres y tener el valor de asemejarnos a tu Hijo, incluso hasta en la muerte. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

San Mateo 19:13-15
Entonces le fueron presentados unos niños para que les impusiera las manos y orase; pero los discípulos les reñían. Mas Jesús les dijo: «Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis porque de los que son como éstos es el Reino de los Cielos.» Y, después de imponerles las manos, se fue de allí.

Palabra del Señor

Casa de David

Evangelio según san Mateo, 1: 22- 23 Mas todo esto fue hecho para que se cumpliese lo que habló el Señor por el Profeta, que dice: He aquí la Virgen concebirá, y parirá hijo: y llamarán su nombre Emmanuel, que quiere decir «con nosotros Dios». (v. 22- 23)

Debe, pues, entenderse lo que se dice a Akaz en este sentido: Casa de David, este niño que nacerá de la Virgen, se llama ahora Emmanuel, porque los sucesos mismos te demostrarán, una vez librada de dos reyes enemigos, que Dios te tiene presente. Pero después será llamado Jesús, es decir, Salvador, porque El salvará a todo el linaje humano. No te admires, por tanto, Casa de David, de que la Virgen dé a luz a Dios, que tiene tan grande poder, que habiendo de nacer después de mucho tiempo, te libra ahora sólo por haber sido invocado

San Jerónimo, in Isaiam 7,14

Catena Aurea. Santo Tomás de Aquino

Poncio Pilato



Junto a los judíos naturalmente es responsable Poncio Pilato al mandar a azotar al acusado–a pesar de estar convencido de su inocencia– y sentenciarlo a muerte. Debemos tener en cuenta que es el único juez de la historia que declaró inocente a Cristo y en varias oportunidades: «Yo no encuentro en él ningún motivo que sea digno de muerte». Luego, por segunda vez, les declaró la inocencia: «Vosotros me habéis traído a este hombre como excitador del pueblo a la revuelta; yo lo interrogué delante vuestro y yo no encuentro en él motivo alguno de los crímenes de que vos lo acusáis; ni Herodes tampoco, pues él me lo ha reenviado. Vosotros lo veis, nada que merezca la muerte ha sido probado contra él». Todavía otra vez más es declarada su inocencia cuando, después de que los judíos le pidiesen la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús, el procurador les replicó: «¿ Pero qué mal ha hecho? Yo no encuentro en él motivo alguno de muerte». Por fin, pidió agua y lavándose las manos delante de los judíos dijo: «Yo soy inocente de la sangre de este justo, a vosotros os toca responder». Como atenuante podemos decir que Pilato actuó bajo presión de los fanáticos judíos, incluso el Evangelio nos dice que actuó lleno de temor y en otro momento que lo mandó azotar con la intención de salvarle. Además en su proceder contra Jesús no obra por propio impulso o por envidia como los judíos, sino en vistas de conservar el poder

¡Crucifícalo!: Análisis histórico-legal de un deidicio
Javier Olivera Ravasi

Oración

En ti, Señor, está la fuente viva
Y tu luz nos hace ver la luz

Evangelio

San Mateo 19:3-12
Y se le acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, le dijeron: «¿Puede uno repudiar a su mujer por un motivo cualquiera?» Él respondió: «¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra, y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre.» Dícenle: «Pues ¿por qué Moisés prescribió dar acta de divorcio y repudiarla?» Díceles: «Moisés, teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón, os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así. Ahora bien, os digo que quien repudie a su mujer -no por fornicación- y se case con otra, comete adulterio.» Dícenle sus discípulos: «Si tal es la condición del hombre respecto de su mujer, no trae cuenta casarse.» Pero él les dijo: «No todos entienden este lenguaje, sino aquellos a quienes se les ha concedido. Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que fueron hechos tales por los hombres, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda.»

Palabra del Señor

Oración

Nos visitará el sol que nace de lo alto, Para guiar nuestros pasos por el camino de la paz

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
enséñame tus decretos.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mt 18, 21-19, 1.

No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Croce Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces? Jesús le contesta: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y les propuso esta parábola: Se parece el Reino de los Cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo. El Señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios, y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: Págame lo que me debes. El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré. Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti? Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano. Cuando acabó Jesús estos discursos, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán.

Palabra del Señor.