Aleluya, aleluya.
El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí –dice el Señor–; y también vosotros daréis testimonio.
Aleluya.
EVANGELIO
Mt 7, 1-5.
Sácate primero la viga del ojo.
Lectura del santo Evangelio según San Mateo.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: No juzguéis y no os juzgarán. Porque os van a juzgar como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Déjame que te saque la mota del ojo» , teniendo una viga en el tuyo? Hipócrita: sácate primero la viga del ojo; entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu hermano.
Palabra del Señor.
Persecución
Y no debemos tampoco entristecernos y afanarnos demasiado porque a veces nos contradiga la gente y se opongan a nosotros pues «3:12 Y todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús, sufrirán persecuciones»2 Timoteo 3:12
Imitación de Cristo. Tomás de Kempis

Boda
No habiendo podido invitaron a la bendición nupcial que les fue otorgada en la montaña del Carmelo, el 8 de septiembre del 1980 (a la que sólo fué admitida la Corte Celestial), se os suplica que asistáis a la Tornaboda, que tendrá lugar Mañana, Día de la Eternidad, día en que Jesús, el Hijo de Dios, vendrá sobre las Nubes del Cielo en el esplendor de su Majestad, para juzgar a vivos y Muertos
Dado que la hora es incierta, os invitamos a estar preparados y velar

Santo Sacrificio de la Misa

Por vuestra parte, cada vez que asistáis a la Misa, unid vuestro corazón y vuestra voluntad a la Voluntad y al Corazón de Jesucristo, dad gracias a Dios con todas vuestras fuerzas, y para que sea más digno vuestro reconocimiento, en lugar de vuestro sentimientos, ofreced los sentimientos de la Víctima Santa
Explicación de la Santa Misa (R Padre Martin de Cochem)
Sacerdotes, los ancianos y los escribas
En casa del Sumo Sacerdote Caifás, estaban, «todos los príncipes de los sacerdotes, los ancianos y los escribas» (Mc 14, 53), es decir, las tres castas que formaban el Gran Sanedrín. Seguramente que a causa de la hora y por la prontitud de los acontecimientos, no estaban los setenta y un miembros reunidos; además, según la Mishná, bastaban con veintitrés para tomar una resolución.
¡Crucifícalo!: Análisis histórico-legal de un deidicio
Javier Olivera Ravasi
Genealogía
Es también Zorobabel, maestro de confusión: «Vuestro maestro come con los publicanos y pecadores» ( Mt 9,11 ). Es Abiud, ese mi padre: «Yo y el Padre somos una misma cosa» ( Jn 10,30 ). Es Eliakim, Dios que resucita: «Le resucitaré en el último día» ( Jn 6,40 ). Es Azor, el ayudado: «El que me envió conmigo está» ( Jn 8,29 ). Es Sadoq, el justo o justificado: «Fue entregado el justo por los injustos» ( 1Pe 3,18 ). Es Aquim, ése mi hermano: «El que hiciese la voluntad de mi Padre, ése es mi hermano» ( Mt 12,50 ). Es Eliud, ése mi Dios: «Señor mío y Dios mío» ( Jn 20,28)
Remigio
Jesús es Dios
2da persona de la santísima Trinidad
Ven Señor Jesús
Esta petición es el Marana Tha, el grito del Espíritu y de la Esposa: “Ven, Señor Jesús”: «Incluso aunque esta oración no nos hubiera mandado pedir el advenimiento del Reino, habríamos tenido que expresar esta petición , dirigiéndonos con premura a la meta de nuestras esperanzas.
Las almas de los mártires, bajo el altar, invocan al Señor con grandes gritos: “¿Hasta cuándo, Dueño santo y veraz, vas a estar sin hacer justicia por nuestra sangre a los habitantes de la tierra?” (Ap 6, 10). En efecto, los mártires deben alcanzar la justicia al fin de los tiempos. Señor, ¡apresura, pues, la venida de tu Reino!» (Tertuliano, De oratione, 5, 2-4).
Evangelio
Aleluya, aleluya.
Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.
Aleluya.
EVANGELIO
Mc 4, 35‑40.
¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!
Lectura del santo evangelio según san Marcos.
Un día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: —«Vamos a la otra orilla.» Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó un fuerte huracán, y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un almohadón. Lo despertaron, diciéndole: —«Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?» Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: —«¡Silencio, cállate!» El viento cesó y vino una gran calma. Él les dijo: —«¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aun no tenéis fe?» Se quedaron espantados y se decían unos a otros: —«¿Pero quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!»
Palabra del Señor.
Venga a nosotros tu Reino
En el Nuevo Testamento, la palabra basileia se puede traducir por realeza (nombre abstracto), reino (nombre concreto) o reinado (de reinar, nombre de acción). El Reino de Dios es para nosotros lo más importante. Se aproxima en el Verbo encarnado, se anuncia a través de todo el Evangelio, llega en la muerte y la Resurrección de Cristo.
El Reino de Dios adviene en la Última Cena y por la Eucaristía está entre nosotros.
El Reino de Dios llegará en la gloria cuando Jesucristo lo devuelva a su Padre: «Incluso puede ser que el Reino de Dios signifique Cristo en persona, al cual llamamos con nuestras voces todos los días y de quien queremos apresurar su advenimiento por nuestra espera. Como es nuestra Resurrección porque resucitamos en él, puede ser también el Reino de Dios porque en él reinaremos» (San Cipriano de Cartago, De dominica Oratione, 13





