El Amor de Dios

El #Amor de #nuestro #Dios es tan #grande que #cada #dia
#baja del #Cielo, #alli #donde se #celebra el #Santo #Sacrificio de la #Misa y se #encarna por #nosotros
#Padre #MartindeCochem

Oración

Creo en Nuestro Señor: que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo

Evangelio

San Juan 15:17-25
Lo que os mando es que os améis los unos a los otros. Los discípulos y el mundo. «Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Su fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo. Acordaos de la palabra que os he dicho: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi palabra, también la vuestra guardarán. Pero todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado. Si yo no hubiera venido y no les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa de su pecado. El que me odia, odia también a mi Padre. Si no hubiera hecho entre ellos obras que no ha hecho ningún otro, no tendrían pecado; pero ahora las han visto, y nos odian a mí y a mi Padre. Pero es para que se cumpla lo que está escrito en su Ley: Me han odiado sin motivo.

Sobre el galardón


Evangelio según san Mateo, 6: 5- 6 «Y cuando oráis, no seréis como los hipócritas que aman el orar en pie en la sinagoga, y en los cantones de las plazas, para ser vistos de los hombres. En verdad os digo, recibieron su galardón. Mas tú cuando orares, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre, en secreto: Y tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará». (vv. 5- 6)

Debemos huir cuanto nos sea posible de que los hombres conozcan que hacemos esto, con el fin de esperar el fruto de agradar a los hombres, y por esto añade: «En verdad os digo, recibieron su galardón»

San Agustín, de sermone Domini, 2,3

Comunión

NO #COMULGAS #PORQUE YA
ERES #SANTO, SINO PORQUE
#DESEAS #LLEGAR A LA
#SANTIDAD. Y SIN
#COMULGAR NO LO
#LOGRARÍAS #QUIZÁS #JAMÁS
#San #FranciscodeSales

Oración

Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor

Evangelio

San Juan 4:46-53
Volvió, pues, a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real, cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaún. Cuando se enteró de que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue a él y le rogaba que bajase a curar a su hijo, porque estaba a punto de morir. Entonces Jesús le dijo: «Si no veis signos y prodigios, no creéis.» Le dice el funcionario: «Señor, baja antes que se muera mi hijo.» Jesús le dice: «Vete, que tu hijo vive.» Creyó el hombre en la palabra que Jesús le había dicho y se puso en camino. Cuando bajaba, le salieron al encuentro sus siervos, y le dijeron que su hijo vivía. Él les preguntó entonces la hora en que se había sentido mejor. Ellos le dijeron: «Ayer a la hora séptima le dejó la fiebre.» El padre comprobó que era la misma hora en que le había dicho Jesús: «Tu hijo vive», y creyó él y toda su familia.


Palabra del Señor

Nada menos cristiano que caer en la tentación de esperar un éxito fácil o la estrategia mágicamente salvadora


«Es cierto que debemos utilizar razonablemente los métodos modernos para hacernos escuchar o –mejor dicho- hacer accesible y comprensible la voz del Señor… No es que busquemos ser escuchados nosotros.

No queremos aumentar el poder y la extensión de nuestras instituciones, sino que queremos servir al bien de las personas y de la humanidad dando espacio a Aquél que es la Vida. Esta expropiación del propio yo, el cual se ofrece a Ctisto para la salvación de los hombres, es la condición fundamental de un verdadero compromiso con el Evangelio.

<Porque he venido en nombre de mi Padre, y vosotros no me recibís. Si algún otro viniera en su propio nombre, a éste si lo acogeríais>, dice el Señor (Jn 5, 43). El distintivo del Anticristo es su hablar en nombre propio. El signo del Hijo es su comunión con el Padre

«Convertirse significa -continúa Ratzinger-bno vivir como viven todos, no hacer como hacen todos, no sentirse justificados en acciones dudosas, ambiguas, malvadas por el hecho que otros hacen lo mismo; comenzar a ver la propia vida con los ojos de Dios, buscar, por lo tanto, el bien, aún cuando es incómodo, no hacerlo pensando en el juicio de la mayoría, de los hombres, sino en el juicio de Dios. Con otras palabras: buscar un nuevo estilo de vida, una vida nueva que forzosamente repercutirá en las estructuras temporales

Alabado sea Jesucristo

Juan Claudio Sanahuja. El desarrollo sustentable. La nueva ética internacional

¿Quiénes niegan la libertad del alma?


Los fatalistas, los positivistas y ciertos herejes.

Los antiguos fatalistas atribuían a una divinidad ciega, llamada hado (del latín fatum), todas las acciones del hombre. Aun hoy, los mahometanos dicen: Estaba escrito; es decir, todo lo que acontece debía necesariamente acontecer.

En nuestros días, los positivistas caen en el mismo error, al decir que nuestra voluntad se determina a la acción por la influencia irresistible de los motivos que la solicitan; y así atribuyen los actos del hombre a las influencias del medio, del clima, del carácter, del temperamento.

Ciertos herejes, como los protestantes y los jansenistas, se han atrevido sostener que, por el pecado de Adán, el hombre habría perdido la facultad de hacer el bien, y que era arrastrado por la concupiscencia. Aceptar estos errores equivale a decir que no hay ni bien ni mal, que las leyes son un contrasentido, que el hombre es una simple máquina, etc.

R. P. Hillaire, la religión demostrada LOS FUNDAMENTOS DE LA FE CATÓLICA ANTE LA RAZÓN Y LA CIENCIA

Te pido señor



Hijos: Verdaderos servidores de la Santísima Virgen, que como otros tantos Domingos, vayan por todas partes con la antorcha brillante y ardiente del Santo Evangelio en la boca y el Santo Rosario en la mano, a ladrar como perros, a quemar como brasas y alumbrar las tinieblas del mundo como soles.

Y que, por medio de la verdadera devoción a María, –es decir, interior sin hipocresía, exterior sin crítica, prudente sin ignorancia, tierna sin indiferencia, constante sin liviandad y santa sin presunción–, aplasten, por dondequiera que vayan, la cabeza de la antigua serpiente para que la maldición que le lanzaste se cumpla enteramente:

“Pongo perpetua enemistad entre ti y la Mujer; entre tu linaje y el suyo; Ella te aplastará la cabeza”

*Santo Domingo de Guzmán (1170-1221), Fundador de los Domínicos, nació en España, predicó mucho en Francia, y murió en Italia. Su mamá, antes que él naciera soñó proféticamente con un perrito que tenía una antorcha en la boca: es que Santo Domingo y la Orden que iba a fundar, con la predicación llevarían por todas partes la antorcha de la Palabra de Dios. En cuanto al Sto. Rosario, popularmente se atribuye a Santo Domingo la difusión de esta “Oración predilecta” de Juan Pablo II (Pero, ver “El Secreto Admirable”, de San Luis María de Montfort, nota del número 33 de la edición peruana.

Jordán de Sajonia, Libellus de P.Q.P.

Gén 3,15