Errores de la Teología de la Liberación


Lo que estas « teologías de la liberación » han acogido como un principio, no es el hecho de las estratificaciones sociales con las desigualdades e injusticias que se les agregan, sino la teoría de la lucha de clases como ley estructural fundamental de la historia. Se saca la conclusión de que la lucha de clases entendida así divide a la Iglesia y que en función de ella hay que juzgar las realidades eclesiales. También se pretende que es mantener, con mala fe, una ilusión engañosa el afirmar que el amor, en su universalidad, puede vencer lo que constituye la ley estructural primera de la sociedad capitalista
SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE INSTRUCCIÓN SOBRE ALGUNOS ASPECTOS DE LA «TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN»

Sentido del sufrimiento



Dos tipos de males

El mal físico es el que no depende directamente de la voluntad del hombre, sino que se deriva de la propia naturaleza limitada, contingente y finita del hombre y de la creación. Todos lo hemos padecido y lo padeceremos hasta el final de nuestra vida terrena. Las calamidades provocadas por terremotos, inundaciones y otras catástrofes naturales, las epidemias, las enfermedades, así como la muerte, serían ejemplos de este mal que se denomina físico. Esto evidentemente produce sufrimientos físicos.

El mal moral se distingue del físico, sobre todo, por comportar culpabilidad y por depender de la libre voluntad del hombre. Cuando el hombre hace algo moralmente malo, se dice que ha pecado. El mal moral es radicalmente contrario a la voluntad de Dios, su autor es el hombre que ha hecho mal uso de su libertad

Dios es único



Unicidad Se dice que un ser es único en cuanto posee la propiedad de ser inmultiplicable, es decir, de no ser compatible con otro ser del mismo rango. Ahora bien, eso le corresponde absolutamente a Dios. En efecto, dado que Dios es por definición infinito y perfecto, al postular la existencia de muchos dioses habría que aceptar la existencia de más de un ser infinito y perfecto. Ahora bien, si estos seres son distintos no pueden ser infinitos ni perfectos ya que cada uno no podría tener aquello en que se le distinguen los otros. Pero si no son distintos, entonces no forman más que un mismo ser. Por tanto, no puede haber más que un solo Dios. Luego, Dios es único

¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer
Dante A. Urbina

Jesús sostiene a José y María



Evangelio según san Mateo, 2: 19- 20 Y habiendo muerto Herodes, he aquí el ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto diciendo: «Levántate y toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel, porque muertos son los que querían matar al niño». (vv. 19- 20)

Observad que José había sido escogido para servir a María. Porque ¿quién habría podido prodigarle todos los cuidados que Ella necesitaba cuando fue a Egipto y cuando volvió de este país, si no hubiera estado desposada? A primera vista parece que María es la que nutría al niño y José quien le defendía; pero en realidad era el niño quien sostenía a María y defendía a José. «Y vete a la tierra de Israel». Va, pues, a Egipto como médico para curarlo de las enfermedades del error, pero no para permanecer allí. Su regreso se explica por estas palabras: «Porque han muerto los que querían matar al niño»

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 2

Jesucristo

#todoporamor #calvario #crucifixión #jesucristo #inri #corderodedios

Oración

Dijo Jesús a Simón: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Y el poder del infierno no la derrotará.»

Evangelio

San Lucas 17:11-19
De camino a Jerusalén, pasó por los confines entre Samaría y Galilea. Al entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia y, levantando la voz, dijeron: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!» Al verlos, les dijo: «Id y presentaos a los sacerdotes.» Y sucedió que, mientras iban, quedaron limpios. Uno de ellos, viéndose curado, se volvió glorificando a Dios en alta voz, y, postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias; y éste era un samaritano. Tomó la palabra Jesús y dijo: «¿No quedaron limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este extranjero?» Y le dijo: «Levántate y vete; tu fe te ha salvado.»

Palabra del Señor

Sentido del sufrimiento



Es una realidad que todos sufrimos. Más aún, es un misterio el hecho de que todos suframos. Existe una multitud de teorías sobre el sufrimiento que tratan de explicar este misterio desde los más diversos ángulos, en muchas ocasiones prometiendo que de aceptar tal o cual teoría quedaremos, al instante inmunes al padecimiento y libres de sufrimientos: “el sufrimiento no es real, sino una obra de tu mente.

Si sufres es que estás dormido porque, en sí, el sufrimiento no existe, es un producto de tu sueño”. Esta tremenda mentira que forma parte de una peligrosa corriente de pseudo-espiritualidad oriental, intenta dar respuesta al sufrimiento, negándolo, invitando a las personas a huir de él, a no pensar en él, a evitar que las cosas nos afecten. ¿Alguien podría decirle la anterior frase a una mamá que acaba de perder a su hijo? ¿Alguien se atrevería a decirle: “señora, ese sufrimiento no es real, es sólo una obra de su mente”? Esa teoría es tan contraria a la realidad que experimentamos a diario, que cae por su propio peso.

Otros se aproximan a la realidad del sufrimiento desde la perspectiva de lo que llaman una “estricta justicia” que exigiría que sólo los malos deberían sufrir… y, en este orden de ideas, se preguntan ante un acontecimiento doloroso: «¿por qué a nosotros que somos “tan buenos”?» Claro, parece lógico: los malos hacen cosas malas y lo deben pagar… los buenos hacemos cosas buenas y se nos debe premiar. Esto en el fondo es cierto, pero… ¿quiénes son los malos y quiénes los buenos? ¿Por qué estar tan seguro de que se está al lado de los buenos? Desde esta pregunta se ve que la respuesta no se encontrará por ese camino. El hecho de señalar a los demás como malos y a nosotros como buenos nos sitúa en un plano del todo subjetivo donde uno mismo establece la medida de la maldad de los demás a la vez que hace gala de la propia bondad. Seguramente comparándonos con los santos quedaríamos del lado de los malos, de los que, según esta lógica, deberían sufrir.

La revelación cristiana tiene la respuesta más realista y esperanzadora a la pregunta sobre el sufrimiento. Cierto es que en el tema siempre persistirá la sombra del misterio, pero iluminado a la luz de Cristo recibe la suficiente claridad como para poderle dar un sentido

Jesús obediente



Evangelio según san Mateo, 2: 19- 20 Y habiendo muerto Herodes, he aquí el ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto diciendo: «Levántate y toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel, porque muertos son los que querían matar al niño». (vv. 19- 20)

Veo que Jesús, colocado por su naturaleza sobre todos los ángeles, después de haber tomado todo lo que es propio de nuestra naturaleza, no rehusó nada de cuanto exigía esta ley humana establecida y aceptada por El, sino que obedientemente se sujeta a Dios, que le habla por medio de los ángeles. Y por ministerio de los mismos ángeles ordena a José la ida a Egipto, y más tarde la vuelta de Egipto a Judea

Dionisio, de caelesti hierarchia, 4

Infinitud



Se dice que un ser es infinito en cuanto no tiene ninguna limitación en el ser. Ahora bien, esto le corresponde esencialmente a Dios. Siendo Él el Ser Subsistente tiene en Sí la total plenitud del ser y, por tanto, lo tiene de modo ilimitado e infinito. Luego, Dios es infinito

¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer
Dante A. Urbina