Símbolos cristianos


el Orante

esta figura, representada con los brazos abiertos, es símbolo del alma que vive ya en la paz divina.
catacumbas de Priscila

La Alianza de Dios con David y ¿que tiene que ver con Jesús?


La casa de David estaba inextricablemente vinculada a Jerusalén. Las escenas cruciales del ministerio de Jesús ocurren en Jerusalén: su proceso, su pasión y muerte. El Evangelio deja claro que la palabra de Dios se extendería «desde Jerusalén» hasta los confines de la tierra
Lucas24:46 y les dijo: «Así está escrito: que el Cristo debía padecer y resucitar de entre los muertos al tercer día24:47 y que se predicaría en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén.
La fe es razonable (Scott Hahn)

La sangre de Cristo


Si la sangre de los machos cabríos y de los toros, y la aspersión de agua mezclada con las cenizas de una ternera, santifica a los que han sido manchados, dándoles una pureza exterior, ¿con cuánta más razón purificará la Sangre de Cristo nuestra conciencia de las manchas que hemos contraído por nuestros pecados, haciéndonos capaces de rendir un culto más perfecto al Dios vivo?
Explicación de la Santa Misa (R Padre Martin de Cochem)

Un sueño…


Recuerdo un sueño que debí tener por esta edad, y que se me grabó profundamente en la imaginación. Una noche soñé que salía a dar un paseo, yo sola, por el jardín. Al llegar al pie de la escalera que tenía que subir para llegar él, me paré, sobrecogida de espanto. Delante de mí, cerca del emparrado, había un bidón de cal y sobre el bidón estaban bailando dos horribles diablillos con una agilidad asombrosa a pesar de las planchas que llevaban en los pies. De repente, fijaron en mí sus ojos encendidos y luego, en ese mismo momento, como si estuvieran todavía más asustados que yo, saltaron del bidón al suelo y fueron a esconderse en la ropería, que estaba allí enfrente. Al ver que eran tan poco valientes, quise saber lo que iban a hacer y me acerque a la ventana. Allí estaban los pobres diablillos, corriendo por encima de las mesas y sin saber que hacer para huir de mi mirada; a veces se acercaban a la ventana mirando nerviosos si yo seguía allí, y al verme, volvían a echar a correr como desesperados.
Seguramente este sueño no tiene nada de extraordinario. Sin embargo, creo que Dios ha querido que lo recuerde siempre para hacerme ver que un alma en estado de gracia no tiene nada que temer de los demonios, que son unos cobardes, capaces de huir ante la mirada de un niño
Historia de un Alma. Santa Teresa de Lisieux

«Cuando Giotto pintó diablos en su obra les proporcionó, de acuerdo con la iconografía diabólica emparentada con la de los judíos: nariz ganchuda, barba marcada y cuernos; además de tener color oscuro. Así lo pintó en la Capilla Scrovegni de Padua, aconsejando a Judas la entrega de Cristo. Esta diablo asesor presenta los rasgos propios de los demonios pintados por el maestro italiano, que también se repiten en otra escena de la historia de san Francisco, donde aparece el santo expulsando a los demonios de Arezzo»

La viga de mi ojo

Ante todo ten los ojos puestos en ti mismo, aconsejandote más a ti mismo que aconsejando a las personas que amas
Imitación de Cristo (Tomás de Kempis)

Retorno a casa



«Hice mal en abandonar a mi padre que me quería tanto; derroché todos mis bienes llevando una mala vida; estoy totalmente destrozado y muy sucio, ¿podrá reconocerme mi padre como su hijo? Me echaré a sus pies, los regaré con mis lágrimas; le pediré que me trate como a uno de sus jornaleros «… Su padre, que seguía llorando después de su pérdida, viéndole venir de lejos, olvidó su edad avanzada, la mala vida de este hijo y se echó a su cuello para abrazarlo. Este pobre hijo, totalmente asombrado por el amor de su padre, exclama: «no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros. – no, no, hijo mio, exclama el padre, todo está olvidado, pensemos sólo en regocijarnos.

Que le traigan el mejor vestido…; que se eche la casa por la ventana y alegrémonos; porque mi hijo estaba muerto y ha resucitado, estuvo perdido y lo hemos encontrado».
¡Bella imagen, hermanos mios, de la grandeza de la misericordia de Dios para los pecadores más miserables!… ¡Oh Dios mio, el pecado es algo horrible! ¿Cómo podemos cometerlo? Pero con todo lo miserables que somos, en cuanto tomamos la resolución de convertirnos, las entrañas de su misericordia se mueven a compasión. Este Salvador misericordioso corre, por su gracia, al encuentro de los pecadores, los abraza colmándolos de los consuelos más deliciosos… ¡Oh delicioso encuentro! ¡Qué felices seríamos si tuviéramos la dicha de comprenderlo! Pero por desgracia, no correspondemos a la gracia, y entonces, estos momentos felices desaparecen.

Jesucristo le dice al pecador por boca de sus ministros: «cuantos habéis sido bautizados en Cristo, os hebéis revestido de Cristo, de su justicia, sus virtudes y sus méritos» (cf Ga 3,27). He aquí, mis Hermanos míos, así nos trata Jesucristo cuando tenemos la dicha de dejar el pecado para entregarnos a él. ¡Oh, qué motivo de confianza para un pecador, que aunque es culpable, sabe que la misericordia de Dios es infinita!

En comunión con la santa Madre de Dios



Desde el sí dado por la fe en la Anunciación y mantenido sin vacilar al pie de la cruz, la maternidad de María se extiende desde entonces a los hermanos y a las hermanas de su Hijo, “que son peregrinos todavía y que están ante los peligros y las miserias” (LG 62). Jesús, el único Mediador, es el Camino de nuestra oración; María, su Madre y nuestra Madre es pura transparencia de Él: María “muestra el Camino” [Odighitria], es su Signo, según la iconografía tradicional de Oriente y Occidente

Odighitria

Oración

Penetrados del sentido cristiano de la Cuaresma y alimentados con tu palabra, te pedimos, Señor, que te sirvamos fielmente con nuestras penitencias y perseveremos unidos en la plegaria. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

Tus palabras, Señor, son espíritu y vida;
tú tienes palabras de vida eterna.

EVANGELIO
Mt 5, 17-19.

Quien los cumpla y enseñe será grande.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

Palabra del Señor.

ut sint unum! omnes cum Petro ad Iesum per Mariam