Para que seáis hijos de vuestro Padre, que está en los cielos

Evangelio según san Mateo, 5: 43- 48 «Habéis oído que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Mas yo os digo: Amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os aborrecen. Y rogad por los que os persiguen y os calumnian: Para que seáis hijos de vuestro Padre, que estáSigue leyendo «Para que seáis hijos de vuestro Padre, que está en los cielos»

El argumento de la divinidad de Cristo

”Si Jesucristo es Dios, entonces el Cristianismo es la religión verdadera”. La veracidad de esta premisa resulta evidente desde que se aceptan las inexorables implicancias del principio de no contradicción. En efecto, si Jesucristo es Dios solamente el Cristianismo puede ser verdad. Ninguna otra doctrina religiosa puede ser conciliable con este hecho. Jesucristo dijo: “YoSigue leyendo «El argumento de la divinidad de Cristo»

Dedicarás tus juramentos al Señor

Evangelio según san Mateo, 5: 33- 32 «Además oísteis que fue dicho a los antiguos: No perjurarás; mas cumplirás al Señor tus juramentos. Pero yo os digo, que de ningún modo juréis: ni por el cielo, porque es el trono de Dios: ni por la tierra, porque es la peana de sus pies: ni porSigue leyendo «Dedicarás tus juramentos al Señor»

¿de qué manera ejerce Cristo Cabeza su influjo vital en sus miembros vivos que permanecen unidos a El en esta vida por la gracia y la caridad?

POR LA FE.—San Pablo tiene en una de sus epístolas una expresión misteriosa. Dice que Cristo habita por la fe en nuestros corazones: Christum habitare per fidem ir. cordibus vestris (Eph. 3,17). ¿Qué significan esas palabras? ¿Se trata de una inhabitación física de la humanidad de Cristo en iiuestras almas, a la manera de laSigue leyendo «¿de qué manera ejerce Cristo Cabeza su influjo vital en sus miembros vivos que permanecen unidos a El en esta vida por la gracia y la caridad?»

El ayuno

Llamamos ‘ayuno’ a la privación voluntaria de comida durante algún tiempo por motivo religioso, como acto de culto ante Dios. Era el ayuno, en la Antigua Ley, una de las grandes obras expiatorias (cf. Lv 16,29.31). En la Ley Nueva, el ayuno es una práctica de dolor y de penitencia; por eso los apóstoles noSigue leyendo «El ayuno»

Homösęxüålįdąd

Dos personas del mismo sexo pecan gravemente cuando buscan placer venéreo en el otro (cf. Lev 18,22 y 20,13; Rm 1,24- 28; 1 Cor 6,9- 10; 1 Tim 1,10; Jd 7). Los actos homosexuales “bajo ninguna circunstancia pueden ser aprobados” (Catecismo de la Iglesia católica, 2357). Por consiguiente, es contraria a la ley natural ySigue leyendo «Homösęxüålįdąd»

El misterio de la Santa Misa

En el Antiguo Testamento, ya nos había ofrecido dos hermosas imágenes de este misterio. La primera, cuando el sacrificio de Aarón: «La gloria del Señor, dice el autor de Levítico (Levítico 9, 23-24) apareció a toda la asamblea del pueblo, y el fuego descendió para consumir el holocausto que reposaba sobre el altar. Al verSigue leyendo «El misterio de la Santa Misa»

Pobres pecadores

«¿Quién podría santificar a Dios puesto que Él santifica? Inspirándonos nosotros en estas palabras “Sed santos porque yo soy santo” (Lv 20, 26), pedimos que, santificados por el bautismo, perseveremos en lo que hemos comenzado a ser. Y lo pedimos todos los días porque faltamos diariamente y debemos purificar nuestros pecados por una santificación incesanteSigue leyendo «Pobres pecadores»

Santificado sea tu nombre

En la promesa hecha a Abraham y en el juramento que la acompaña (cf Hb 6, 13), Dios se compromete a sí mismo sin revelar su Nombre. Empieza a revelarlo a Moisés (cf Ex 3, 14) y lo manifiesta a los ojos de todo el pueblo salvándolo de los egipcios: “se cubrió de Gloria” (ExSigue leyendo «Santificado sea tu nombre»