Sin ti nada puedo

Oh, Cristo Jesús, amigo verdadero, Señor y dueño de todo cuanto existe. ¿Cuándo lograré independizarme de lo material y mundano que me ata, y elevar mi espíritu a conocerte, y mi corazón a amarte con toda el alma?

Ahora con frecuencia siento deseos de quejarme y lamentarme porque hay contrariedades que me hacen sufrir. Porque en este valle de lágrimas ocurren muchos males que me traen preocupación y tristeza. Y hay muchos atractivos del mal que me seducen y no me dejan gozar plenamente de tu amistad como lo lograron los santos. Que te conmuevan oh Jesús mis suspiros de tristeza

Imitación de Cristo (Tomás de Kempis) 1418

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UNA NUEVA HERMENÉUTICA


A causa de este presupuesto clasista, se hace extremamente difícil, por no decir imposible, obtener de algunos « teólogos de la liberación » un verdadero diálogo en el cual el interlocutor sea escuchado y sus argumentos sean discutidos objetivamente y con atención. Porque estos teólogos parten, más o menos conscientemente, del presupuesto de que el punto de vista de la clase oprimida y revolucionaria, que sería la suya, constituye el único punto de vista de la verdad. Los criterios teológicos de verdad se encuentran así relativizados y subordinados a los imperativos de la lucha de clases. En esta perspectiva, se substituye la ortodoxia como recta regla de la fe, por la idea de orto praxis como criterio de verdad. A este respecto, no hay que confundir la orientación práctica, propia de la teología tradicional al igual y con el mismo título que la orientación especulativa, con un primado privilegiado reconocido a un cierto tipo de praxis. De hecho, esta última es la praxis revolucionaria que llegaría a ser el supremo criterio de la verdad teológica. Una sana metodología teológica tiene en cuenta sin duda la praxis de la Iglesia en donde encuentra uno de sus fundamentos, en cuanto que deriva de la fe y es su expresión vivida.
La doctrina social de la Iglesia es rechazada con desdén. Se dice que procede de la ilusión de un posible compromiso, propio de las clases medias que no tienen destino histórico.
La nueva hermenéutica inscrita en las « teologías de la liberación » conduce a una relectura esencialmente política de la Escritura. Por tanto se da mayor importancia al acontecimiento del Éxodo en cuanto que es liberación de la esclavitud política. Se propone igualmente una lectura política del Magnificat. El error no está aquí en prestarle atención a una dimensión política de los relatos bíblicos. Está en hacer de esta dimensión la dimensión principal y exclusiva, que conduce a una lectura reductora de la Escritura
SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE INSTRUCCIÓN SOBRE ALGUNOS ASPECTOS DE LA «TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN»

El perdón, es sanador



Perdonar es tomar la decisión de desprendernos del pasado para sanar el presente. El per-dón es un “perfecto don”, un “súper don”, pues un don es tanto más perfecto cuanto menos lo merezca quien lo recibe. Si una persona trabaja todo un mes y a cambio de este trabajo recibe una remuneración, decimos que esta persona recibió lo que merecía. Aquí no hay ningún don, ningún regalo, sólo recibe el producto de su esfuerzo. Pero si tenemos a otro que no trabaja en todo el mes y, no obstante, también recibe la remuneración, entonces aquí tenemos un don, un regalo que se da a quien no lo merece, algo que no nace de la “justicia” -que en este caso exigiría no dar nada a quien nada ha hecho- sino de la grandeza del corazón de quien da. Pero supongamos que esta persona no sólo no ha trabajado en todo el mes sino que se ha empecinado en hacerle absolutamente difícil el trabajo al prójimo y, sin embargo, este le sigue recompensando… bajo el criterio del mundo aquí tenemos a un tonto, bajo el criterio del evangelio aquí tenemos un corazón semejante al de Jesús que no se cansó de darnos aunque le rechazamos, un corazón que ama verdaderamente. Así es el perdón, requiere grandeza de corazón, requiere la lógica del amor, de la generosidad, de la magnanimidad: es el perfume que exhala la flor después de ser pisoteada.

Odio al Encarnado



Algunos proponen que a los ángeles se les mostró la Encarnación por adelantado y que su negativa a aceptar y adorar a Dios- Hombre precipitó su caída. Muchos teólogos han conjeturado que el misterio de la Encarnación Divina les fue revelado a los ángeles, que vieron que una naturaleza inferior a la suya iba a estar unida hipostáticamente a la persona del Hijo de Dios, y que todas las jerarquías del Cielo iban a tener que postrarse en adoración ante la majestad del Verbo Encarnado; y esto se supone que provocó el orgullo de Lucifer (cf. Suárez, De Angelis, lib. VII, XIII). Sin embargo, sigue siendo un misterio. Es muy probable que Dios les revelara el misterio de la Encarnación, en orden a que tendrían que postrarse y servir a Dios encarnado. Tendrían que aceptar servir a Dios no solo en su majestad, sino también en su forma oculta como futuro Dios- Hombre. Ante esto el primer ángel dijo: «No, yo no haré esto. No serviré. Non serviam. No serviré y por la dignidad que tengo no me postraré para servir a un hombre. Quiero ser como Dios». El famoso teólogo alemán neo- escolástico Matthias Scheeben († 1888) dice que la conexión entre el misterio de la Encarnación y la caída de los ángeles da una explicación bastante plausible y probable sobre la intensidad con la que el demonio odia a Cristo, a la Virgen María y a la raza humana. En este sentido también podemos entender las palabras de nuestro Señor: «El demonio es homicida desde el principio y no se mantuvo en la verdad, porque la verdad no estaba en él» (Jn 8,44).

Por la debilidad de nuestro intelecto y de nuestra voluntad no vemos todas las consecuencias de nuestras acciones. Pero esto no es así en los ángeles, cuando los ángeles manifestaron su deseo, fue para siempre

Athanasius Schneider. Christus vincit!

Separados



Evangelio según san Mateo, 3: 7- 10 Viendo a muchos fariseos y saduceos que venían a bautizarse, les dijo: «Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la justicia que sobre vosotros venía? Haced frutos dignos de penitencia. Y no queráis decir dentro de vosotros mismos: Tenemos por padre a Abraham, porque en verdad os digo, que Dios puede suscitar hijos de Abraham de estas piedras. Ya la segur está puesta a la raíz del árbol. Todo árbol que no dé frutos buenos, será cortado y arrojado al fuego». (vv. 7- 10)

Los fariseos y los saduceos son contrarios entre sí, porque la palabra fariseos traducida del hebreo al latín quiere decir separados, ya que anteponen la tradición y la observancia a la justicia, de donde se llaman separados por el pueblo, como por la justicia. Los saduceos se interpreta como justos; se atribuyen en nombre lo que no son. Niegan la resurrección de los cuerpos y enseñan que el alma muere al mismo tiempo que el cuerpo. Admiten únicamente los cinco libros de la Ley y rechazan los vaticinios de los profetas

San Isidoro de Sevilla, etymologiarum sive originum libri, 8,4

Oración

Despierta tu poder, Señor, y ven a socorrernos con tu fuerza; que tu amor y tu perdón apresuren la salvación que nuestros pecados retardaron. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Buscad al Señor mientras se le encuentra,
invocadlo mientras esté cerca.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mt 7, 21.24-27.

El que cumple la voluntad del Padre entrará en el Reino de los cielos.

Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».

Palabra del Señor

La Paz y el descanso hay que buscarlos en Dios más que en los bienes materiales

Romanos
11:33 ¡Oh abismo de riqueza, de sabiduría y de ciencia el de Dios! ¡Cuán insondables son sus designios e inescrutables sus caminos!
11:34 En efecto, ¿quién conoció el pensamiento de Señor? O ¿quién fue su consejero? O ¿quién le dio primero que tenga derecho a la recompensa?
11:35 Porque de él, por él y para él son todas las cosas.¡A él la gloria por los siglos! Amén

Por eso tengo que considerar poco e insuficiente cualquier bien que no sea el mismo Dios. El corazón no se siente plenamente satisfecho sino en Dios

Nos hiciste para ti, oh Dios, y nuestro corazón no se siente plenamente satisfecho sino en ti
San Agustín de Hipona

Imitación de Cristo (Tomás de Kempis) 1418

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UNA NUEVA HERMENÉUTICA


La concepción partidaria de la verdad que se manifiesta en la praxis revolucionaria de clase corrobora esta posición. Los teólogos que no comparten las tesis de la « teología de la liberación », la jerarquía, y sobre todo el Magisterio romano son así desacreditados a priori, como pertenecientes a la clase de los opresores. Su teología es una teología de clase. Argumentos y enseñanzas no son examinados en sí mismos, pues sólo reflejan los intereses de clase. Por ello, su contenido es decretado, en principio, falso.
Aquí aparece el carácter global y totalizante de la « teología de la liberación ». Esta, en consecuencia, debe ser criticada, no en tal o cual de sus afirmaciones, sino a nivel del punto de vista de clase que adopta a priori y que funciona en ella como un principio hermenéutico determinante
SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE INSTRUCCIÓN SOBRE ALGUNOS ASPECTOS DE LA «TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN»

El odio es algo terrible



Quien odia pierde la gracia de Dios haciéndose semejante a satanás, padre del odio. Es como quien se toma un veneno esperando que se muera la persona a la que odia… ¡es el que odia el que se envenena! El que odia es semejante a una persona que toma un carbón encendido en la mano, esperando que se queme el otro. El rencor es propio de almas pequeñas, limitadas, de corazones estrechos y mezquinos; personas que no han conocido el verdadero amor. Lo curioso es que quien odia sigue dando poder al otro para hacerle daño. En definitiva, quien no perdona se tortura a sí mismo