Evangelio según san Mateo, 3: 5- 6 Entonces salía hacia él Jerusalén y toda la Judea, y toda la región cercana a las márgenes del Jordán, y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados. (vv. 5- 6)
Bien se decía que los que iban a bautizarse salían a encontrarse con el profeta, porque si alguno no se alejaba de la ligereza y si no renunciaba a las pompas del diablo y a los halagos del mundo, no podía obtener un bautismo de salvación. Y bien se decía que aquellos que en el Jordán eran bautizados bajaban, porque descendían de la soberbia de la vida a la humildad de la verdadera confesión. Ya entonces los que habían de bautizarse daban el ejemplo de confesar los pecados y de prometer una vida mejor
Nació en Estraburgo el 15 de septiembre de 1858. Huérfano desde niño, fue educado cristianamente por su abuelo, pero en la adolescencia se alejó de la práctica religiosa. Se enroló en el ejército y marchó a Marruecos. Un libro, en el que narró su viaje por este país tuvo gran éxito. Dejó el ejército y, con la ayuda de un sacerdote, recuperó la fe. Viajó a Tierra Santa y después ingresó en la trapa de Nôtre Dame des Neiges, deseoso de una vida recogida y oculta. En 1897 abandonó la trapa y se retiró a Nazaret, haciendo vida de ermitaño junto a un convento de clarisas. Recibió la ordenación de presbítero en 1901 y, queriendo hacer el apostolado del ejemplo, marchó a Benni Abbes (Argelia) y luego pasó a Tamanrasset, también en Argelia, para ayudar a los tuaregs en su progreso humano, intelectual y social. Creó una asociación de cristianos unidos por su mismo ideal, y dejó proyectada la sociedad de los Hermanitos de Jesús, que se realizó después de su muerte. Estos, y las Hermanitas de Jesús, continúan la obra de Carlos en la adoración a la Eucaristía y el servicio a los más pobres. El beato Carlos de Foucauld terminó su vida terrena con un disparo a la puerta de su eremitorio el 1 de diciembre de 1916. Ha sido beatificado por el papa Benedicto XVI el 13 de noviembre de 2005
Aleluya, aleluya, aleluya. Mirad que llega el Señor para salvar a su pueblo; bienaventurados los que están preparados para salir a su encuentro. Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO Mt 15, 29-37.
Jesús cura a muchos y multiplica los panes.
Lectura del santo Evangelio según San Mateo.
EN aquel tiempo, Jesús, se dirigió al mar de Galilea, subió al monte y se sentó en él. Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los ponían a sus pies, y él los curaba. La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos y con vista a los ciegos, y daban gloria al Dios de Israel. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino». Los discípulos le dijeron: «¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?». Jesús les dijo: «¿Cuántos panes tenéis?». Ellos contestaron: «Siete y algunos peces». Él mandó a la gente que se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los peces, pronunció la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente. Comieron todos hasta saciarse y recogieron las sobras: siete canastos llenos.
Una de las insistencias de la modernidad es la gran ética laica mundial ¿Es posible una ética sin Dios?
Es imposible que sin Dios se pueda edificar una ética sólida, la ética hace referencia a unos principios transcendentes y estos principios sólo pueden provenir de Dios. Hay intentos de edificar “éticas laicas”, pero todos estos proyectos están al servicio de ideologías neo-paganas, son fácilmente rebatibles, aunque con el apoyo de los medios de comunicación parezcan imponerse, terminan por caer dejando un tendal de personas desvalidas, a la deriva, que buscan creer en algo
A todos nos han ofendido… todos hemos llegado a sentir ese dolor que produce la ofensa del otro y en muchas ocasiones esto ha generado rencores en nuestro corazón.
Aunque es natural sentir ese dolor ante el sufrimiento que se nos causan, las razones por las que una persona puede sembrar el terrible mal del odio en su corazón son múltiples:
Las altas expectativas que tenemos de las demás personas.
El orgullo que nos ciega y no tolera que se nos trate así.Existen personas con temperamentos excesivamente impresionables que hacen que actitudes de otros que para algunos apenas generarían un pequeño disgusto, para éstos siembra un odio profundo
Simpatías y antipatías humanas, que generan una inexplicable aversión hacia ciertas personas; aversión que de no ser rechazada puede terminar sembrando un resentimiento del todo irracional.
Para aproximarnos adecuadamente al tema del perdón, es importante saber que el odio se inspira en una “justicia” mal entendida: “la justicia de la crueldad”, que expresa: “el que me la hace, la paga”, pensando que la única manera de responder a una agresión es con otra agresión; así se hace, de nuevo, actual la “ley del talión”: “ojo por ojo, diente por diente”. Los cristianos fuimos llamados por Nuestro Señor a superar esta ley, a detener la cadena del odio, de la venganza, de la crueldad: “Habéis oído que se dijo: ‘Ojo por ojo y diente por diente’. Pues yo os digo que no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra.” (Mt 5,38). ¿Significa esto que debemos estar de acuerdo con las injusticias? No, más bien significa que ni la peor injusticia puede dañar nuestro corazón, y que más grande que “la justicia” hacia nosotros debe ser nuestro amor hacia quien nos ofende. Es cierto que esto es más fácil decirlo que vivirlo, por eso para perdonar se requiere de la gracia de Dios, que no la negará a quien la pida humildemente y con perseverancia
En el mismo momento de la concepción, Dios crea alma y por eso ese ser se convierte en una persona. Esta persona tiene un ángel de la guarda que le protege desde el vientre de su madre y reza por ella.
¿Los no cristianos también tienen ángeles de la guarda? Sí. Pero el ángel de la guarda entra en una especial relación con el alma humana a través del Bautismo, porque en Cristo los ángeles y los hombres están mucho más unidos como explica san Pablo (cf. Col 1,20). Recordemos y mantengamos firmemente esto: mi ángel de la guarda fue dado solo para mí, es un ser espiritual muy poderoso que está siempre en presencia de Dios, y que se mantuvo fiel a Dios en la a gran prueba de los ángeles, cuando algunos de sus hermanos apostataron con Lucifer
Evangelio según san Mateo, 3: 5- 6 Entonces salía hacia él Jerusalén y toda la Judea, y toda la región cercana a las márgenes del Jordán, y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados. (vv. 5- 6) Comparándose con la santidad del Bautista, ¿quién puede considerarse justo? Así como un vestido blanco, si se coloca junto a la nieve, aparece sucio y oscuro, así todo hombre comparado con San Juan parece inmundo, y por ello confesaba sus pecados. La confesión de los pecados es el testimonio de la conciencia que teme a Dios. El temor perfecto hace desaparecer toda vergüenza. Se encuentra la deformidad de la confesión allí donde no se da crédito a los rigores del juicio. Y por lo mismo que es una pena grande avergonzarse a sí mismo, nos manda Dios confesar nuestros pecados para quese sufra la vergüenza en vez de la pena, y esto ya se considera como parte del juicio
Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 3
Hermano de Pedro de Tiberíades, y, como él, era pescador (Jn 1, 35-42). Discípulo de Juan el Bautista, su encuentro con Jesús se debió a que Juan dijo que él era el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, y le preguntó dónde vivía. Andrés encontró a su hermano Pedro y le dijo: “Hemos hallado al Mesías”, y lo llevó a Jesús (Jn 1, 41). Más tarde, mientras Jesús pasaba por la orilla del lago, viendo a Andrés y a Pedro, los invitó a que lo siguieran, que los haría pescadores de hombres. En las cuatro listas de los Apóstoles que proporciona el Nuevo Testamento aparece siempre Andrés entre los cuatro primeros. Juan lo menciona dos veces más en su evangelio. Una, antes de la multiplicación de los panes, cuando dijo: “Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero esto ¿qué es para tantos?” (Jn 6, 8-9). La otra, cuando después de haber subido Jesús a Jerusalén, unos prosélitos, dijeron a Felipe que querían ver a Jesús; este se lo dijo a Andrés, y ambos se lo comunicaron a Jesús, que les anunció su pasión Andrés vio al Señor resucitado en sus diversas apariciones, asistió a la ascensión de Jesús al cielo y, con los demás apóstoles, recibió el Espíritu Santo. No consta en el libro de los Hechos dónde predicó Andrés. Una tradición recogida por Eusebio de Cesarea dice que evangelizó a los escitas. Teodoreto, san Gregorio Nacianzeno (2 ene) y san Jerónimo (30 sep) se refieren a su predicación en Epiro y Acaya (Grecia). Y Bizancio-Constantinopla, cuyo patriarcado lo venera como patrono, lo considera su primer obispo. Parece que, como los otros apóstoles, Andrés murió mártir por Cristo, según la tradición, clavado en una cruz en forma de aspa. Se dice que el emperador Constancio II (337-361) llevó las reliquias de san Andrés a la iglesia de los Santos Apóstoles de Constantinopla; los Cruzados las trasladaron en 1204 a Amalfi (Italia), de donde pasaron a Roma. El papa Pablo VI, como signo ecuménico, las restituyó a la Iglesia Oriental. Pronto tuvo san Andrés iglesias dedicadas en toda la cristiandad. Es patrono de Escocia. #andres #apóstol
Dios todopoderoso y eterno, escucha la oración de tu pueblo y concédenos que, así como el apóstol san Andrés fue en la tierra predicador del Evangelio y pastor de tu Iglesia, así ahora en el cielo sea nuestro poderoso abogado ante ti. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos