Oración

Viva el Señor, bendita sea mi roca, sea ensalzado mi Dios y Salvador

Evangelio

Aleluya, aleluya.
Por su propia voluntad el Padre nos engendró por medio del Evangelio, para que fuéramos, en cierto modo, primicias de sus criaturas.
Aleluya.

EVANGELIO
Mt 8, 28-34.

¿Has venido a atormentar a los demonios antes de tiempo?

Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gerasenos. Desde el cementerio dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino. Y le dijeron a gritos: ¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios ? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo? Una gran piara de cerdos a distancia estaba hozando. Los demonios le rogaron: Si nos echas, mándanos a la piara. Jesús les dijo: Id. Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo y se ahogó en el agua. Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados. Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país.

Palabra del Señor.

Cruz de Cristo

6:14 En cuanto a mí, ¡Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo es para mí un crucificado y yo un crucificado para el mundo!

Gálatas

Jesús en el Apocalipsis

La imaginería del Reino inunda el Libro bíblico del Apocalipsis. En él se habla de Jesús como el Primogénito de los muertos y el soberano de los reyes de la tierra, rememorando lo que se dijo de David en el Salmo 89, 28: Yo lo construiré mi primogénito, el más eximio entre los reyes de la tierra. Este Jesús «nos ha hecho (ser) estirpe real» (Ap 1, 6). La espada que procede de su boca (Ap 1, 16) se refiere a la profecía davídica de Isaías 11, 4: El retoño de Jesé, golpeará al país con la vara de su boca, y matará al impío con el soplo de sus labios. En Apocalipsis 5, 5 Cristo aparece como «el león de la tribu de Judá, la raíz de David. El reinado de este Cristo davídico es universal y eterno: El Reino del mundo se ha convertido en el Reino de nuestro Señor y de su Cristo, y reinará por siempre (Ap 11, 15). En Apocalipsis 12, 1-6, la madre del Cristo (un hijo varón, el que va a regir a todas las naciones con cetro de hierro V 5 Cf Sal 2, 8-9) es representada con distintivos reales (Vestida de sol, la luna a sus pies, y sobre su cabeza una corona con doce estrellas, v. 1 es decir, como cumpliendo el papel de la Reina Madre de Israel

La fe es razonable (Scott Hahn)

Por siempre sea Alabado

Sed por siempre alabado, mi buen Jesús, por mí y por todas las criaturas! Por vuestra mediación ofrezco a la Santísima Trinidad las alabanzas y acción de gracias que recibís hasta el fin del mundo. Ruego a los coros celestiales y a los bienaventurados, unan la expresión de su gratitud a la nuestra, para ensalzaros, alabaros y bendeciros durante toda la eternidad

Explicación de la Santa Misa (R Padre Martin de Cochem) año 1630 – 1712

Unión hipostatica



Hay que precaverse aquí contra el error de Nestorio, que dice: cuando la Escritura divina tiene que hablar acerca del nacimiento de Cristo, que es de la Virgen María, o acerca de su muerte, nunca le da el nombre de Dios, sino los de Cristo, Hijo o Señor, tres términos significativos de las dos naturalezas, que unas veces se refieren a la divina, otras a la humana, y algunas a ambas a la vez. He aquí una prueba: «Jacob engendró a José, esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado el Cristo». Dios el Verbo no ha necesitado de un segundo nacimiento de mujer para existir

Concilio de Efeso, c. 6

Rasgarse las vestiduras



El gesto de indignación de rasgarse las vestiduras, ya fuese espontáneo o fingido, constituía un acto obligado, con una reglamentación específica, sobre todo ante casos de blasfemia. Incluso Marcos (Mc 14, 64) acompaña el acto con un: «Habéis oído la blasfemia. ¿Qué os parece?», y Mateo (Mt 26, 65) dice: «¡Ha blasfemado!» Evidentemente estamos ante una relación entre la causa (la expresión de blasfemia) y el efecto (rasgarse las vestiduras) que no resulta de la fantasía de los evangelistas, sino de las normas religiosas y jurídicas de la época

el hecho que sirvió de base jurídica a la sentencia del tribunal, fue el testimonio mesiánico de Jesús sobre sí mismo. Esta primera sentencia del Tribunal es fundamental en el proceso, pues de ella deriva la responsabilidad de los judíos en la crucifixión. Blinzler cree que el Sanedrín dictó una formal sentencia de muerte: «y todos sentenciaron que él era reo de muerte» (Mc 14, 64). Vale tener en cuenta que la palabra griega katekrinon no se refiere a un simple veredicto sino a una verdadera sentencia, de allí que (Mt 27, 3) cuando Jesús fuese conducido a Pilato, Judas se arrepintiese al oír que, su maestro, había sido sentenciado (katekrite).

¡Crucifícalo!: Análisis histórico-legal de un deidicio
Javier Olivera Ravasi

Hágase tu voluntad



Por la oración, podemos “discernir cuál es la voluntad de Dios” (Rm 12, 2; Ef 5, 17) y obtener “constancia para cumplirla” (Hb 10, 36). Jesús nos enseña que se entra en el Reino de los cielos, no mediante palabras, sino “haciendo la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mt 7, 21) 2

“Si alguno [] cumple la voluntad [] de Dios, a ése le escucha” (Jn 9, 31; cf 1 Jn 5, 14). Tal es el poder de la oración de la Iglesia en el Nombre de su Señor, sobre todo en la Eucaristía; es comunión de intercesión con la Santísima Madre de Dios (cf Lc 1, 38 49) y con todos los santos que han sido “agradables” al Señor por no haber querido más que su Voluntad:

«Incluso podemos, sin herir la verdad, cambiar estas palabras: “Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo” por estas otras: en la Iglesia como en nuestro Señor Jesucristo; en la Esposa que le ha sido desposada, como en el Esposo que ha cumplido la voluntad del Padre» (San Agustín, De sermone Domini in monte, 2, 6, 24

Oración

Señor, tú que nos llenas de alegría en la celebración de la fiesta de san Pedro y san Pablo, haz que tu Iglesia se mantenga siempre fiel a las enseñanzas de aquellos que fueron fundamento de nuestra fe cristiana. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

San Mateo 16:13-19
Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno de los profetas.» Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.» Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»
Palabra del Señor