Te Deum laudamus: te Dominum confitemur.Te æternum Patrem omnis terra veneratur.Tibi omnes Angeli; tibi cæli et universæ Potestates;Tibi Cherubim et Seraphim incessabili voce proclamant:Sanctus, Sanctus, Sanctus, Dominus Deus Sabaoth.Pleni sunt cæli et terra maiestatis gloriæ tuæ Te gloriosus Apostolorum chorus,Te Prophetarum laudabilis numerus,Te Martyrum candidatus laudat exercitus.Te per orbem terrarum sancta confitetur Ecclesia,Patrem immensæ maiestatis:Sigue leyendo «Te Deum»
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Vivo para Dios
La gracia del Espíritu Santo tiene el poder de santificarnos, es decir, de lavarnos de nuestros pecados y comunicarnos “la justicia de Dios por la fe en Jesucristo” (Rm 3, 22) y por el Bautismo (cf Rm 6, 3-4): «Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él, sabiendo que Cristo, unaSigue leyendo «Vivo para Dios»
Señor Dios
Señor Dios, creador de todo, temible y fuerte, justo y misericordioso, tú, rey único y bueno, tú, solo generoso, solo justo, todopoderoso y eterno 2 Mac 1,24
Los consejos evangélicos
manifiestan la plenitud viva de una caridad que nunca se ve contenta por no poder darse más. Atestiguan su fuerza y estimulan nuestra prontitud espiritual. La perfección de la Ley nueva consiste esencialmente en los preceptos del amor de Dios y del prójimo. Los consejos indican vías más directas, medios más apropiados, y han deSigue leyendo «Los consejos evangélicos»
La ley nueva
La Ley nueva es llamada ley de amor, porque hace obrar por el amor que infunde el Espíritu Santo más que por el temor; ley de gracia, porque confiere la fuerza de la gracia para obrar mediante la fe y los sacramentos; ley de libertad (cf St 1, 25; 2, 12), porque nos libera deSigue leyendo «La ley nueva»
La ley evangélica
entraña la elección decisiva entre “los dos caminos” (cf Mt 7, 13-14) y la práctica de las palabras del Señor (cf Mt 7, 21-27); está resumida en la regla de oro: “Todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros; porque ésta es la ley y los profetas” (Mt 7, 12; cf LcSigue leyendo «La ley evangélica»
La ley nueva
La Ley nueva practica los actos de la religión: la limosna, la oración y el ayuno, ordenándolos al “Padre [] que ve en lo secreto”, por oposición al deseo “de ser visto por los hombres” (cf Mt 6, 1-6; 16-18). Su oración es el Padre Nuestro (Mt 6, 9-13).
El Buey y la mula
Isaías1:2 Oíd, cielos; escucha, tierra, que habla Yahvé: «Hijos crié y saqué adelante, y ellos se rebelaron contra mí.1:3 Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo. Pero Israel no conoce, mi pueblo no discierne.»
Él primer pesebre
Tomás de Celano (c.1190 – c. 1260), biógrafo de San Francisco y de Santa ClaraVita Prima de san Francisco, § 84-86 San Francisco ante el primer pesebre de Navidad Unos quince días antes de Navidad, Francisco dijo: “Quiero evocar el recuerdo del Niño nacido en Belén y de todas las penurias que tuvo queSigue leyendo «Él primer pesebre»
La ley evangélica
“da cumplimiento” (cf Mt 5, 17-19), purifica, supera, y lleva a su perfección la Ley antigua. En las “Bienaventuranzas” da cumplimiento a las promesas divinas elevándolas y ordenándolas al “Reino de los cielos”. Se dirige a los que están dispuestos a acoger con fe esta esperanza nueva: los pobres, los humildes, los afligidos, los limpiosSigue leyendo «La ley evangélica»