Inmaculada Concepción

Es dulce y piadoso creer que la infusión del alma de María se efectuó sin pecado original, de modo que en la mismísima infusión de su alma ella fue también purificada del pecado original y adornada con los dones de Dios, recibiendo un alma pura infundida por Dios; de modo que, desde el primer momentoSigue leyendo «Inmaculada Concepción»

Inmaculada Concepción

Es dulce y piadoso creer que la infusión del alma de María se efectuó sin pecado original, de modo que en la mismísima infusión de su alma ella fue también purificada del pecado original y adornada con los dones de Dios, recibiendo un alma pura infundida por Dios; de modo que, desde el primer momentoSigue leyendo «Inmaculada Concepción»

Pecado grave

La materia grave es precisada por los Diez mandamientos según la respuesta de Jesús al joven rico: “No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes testimonio falso, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre” (Mc 10, 19). La gravedad de los pecados es mayor o menor: un asesinato es másSigue leyendo «Pecado grave»

Pecado mortal

Pecado mortal Para que un pecado sea mortal se requieren tres condiciones: Es pecado mortal lo que tiene como objeto una materia grave y que, además, es cometido con pleno conocimiento y deliberado consentimiento

PIEDRAS DEL EDIFICIO ETERNO

De los escritos de san Pío de Pietralcina, presbítero (Edición 1994: II, 87-90, n. 8) Mediante asiduos golpes de cincel salutífero y cuidadoso despojo, el divino Artífice busca preparar piedras para construir un edificio eterno, como nuestra madre, la santa Iglesia Católica, llena de ternura, canta en el himno del oficio de la dedicación deSigue leyendo «PIEDRAS DEL EDIFICIO ETERNO»

Pecado venial y mortal

El pecado mortal, que ataca en nosotros el principio vital que es la caridad, necesita una nueva iniciativa de la misericordia de Dios y una conversión del corazón que se realiza ordinariamente en el marco del sacramento de la Reconciliación: «Cuando la voluntad se dirige a una cosa de suyo contraria a la caridad porSigue leyendo «Pecado venial y mortal»

La gravedad del pecado

Pecado mortal y venial “Conviene valorar los pecados según su gravedad. La distinción entre pecado mortal y venial, perceptible ya en la Escritura (cf 1Jn 5, 16-17) se ha impuesto en la tradición de la Iglesia. La experiencia de los hombres la corroboran” El pecado mortal destruye la caridad en el corazón del hombre porSigue leyendo «La gravedad del pecado»

Arrepentimiento

Como afirma san Pablo, “donde abundó el pecado, [] sobreabundó la gracia” (Rm 5, 20). Pero para hacer su obra, la gracia debe descubrir el pecado para convertir nuestro corazón y conferirnos “la justicia para la vida eterna por Jesucristo nuestro Señor” (Rm 5, 20-21). Como un médico que descubre la herida antes de curarla,Sigue leyendo «Arrepentimiento»

La caridad

La práctica de la vida moral animada por la caridad da al cristiano la libertad espiritual de los hijos de Dios. Este no se halla ante Dios como un esclavo, en el temor servil, ni como el mercenario en busca de un jornal, sino como un hijo que responde al amor del “que nos amóSigue leyendo «La caridad»

La caridad

Si no tengo caridad —dice también el apóstol— “nada soy”. Y todo lo que es privilegio, servicio, virtud misma si no tengo caridad, “nada me aprovecha” (1 Co 13, 1-4). La caridad es superior a todas las virtudes. Es la primera de las virtudes teologales: “Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estasSigue leyendo «La caridad»