– Hoy en dia, no es raro que en niño que hace su primera comunión ignore que Nuestro Señor Jesucristo estå verdaderamente, realmente y substancialmente presente en la Eucaristia; lo ignora porque su cura no cree tampoco en este misterio. En Comment nous vivons, libro de instrucción religiosa en Alemania, podemos leer: «Cuando los cristianos comparten su comida con Jesús, van al altar. El sacerdote les da un pequeño pedazo de pan. Ellos comen el pan». Este libro de instrucción religiosa ha recibido el imprimatur y ha sido autorizado por los obispos alemanes!.
Wie wir Menschen leben, Ein Religionsbuch, Herder, 1972, p. 78. El imprimatur fue otorgado el 17 de enero de 1972 por el vicario general de la diócesis de Fribourg-en-Brisgau, Dr. Schlund
Otro pasaje que se suele señalar es el de Marcos 2: 26. Aquí los críticos dicen que Jesús se equivocó al decir que Abiatar era el Sumo Sacerdote cuando David comió el pan consagrado, cuando en realidad era Ahimelec (cfr. 1 Samuel 21: 1- 6). Sin embargo, resulta que en el Antiguo Testamento encontramos varios textos que muestran que los nombres de Ahimelec y Abiatar, que eran padre e hijo, eran intercambiables (cfr. 2 Samuel 8: 17, 1 Crónicas 18: 16, 1 Samuel 22: 20, 1 Samuel 23: 6), lo cual era factible en el contexto judío (usar más de un nombre) y resuelve la cuestión.
Pero incluso si ese no fuera el caso se puede resolver perfectamente el dilema. Y es que el texto no dice directamente que Abiatar era Sumo Sacerdote exactamente cuando David entró a comer los panes consagrados sino que simplemente dice que esto sucedió «en los días de Abiatar», lo cual sería correcto dado que Abiatar estaba vivo en ese tiempo. Además, ‘la razón de las referencias de Jesús a Abiatar en lugar de a su padre debería ser evidente (..Mientras David tuvo poca interacción con Ahimelec (…) estuvo fuertemente ligado a Abiatar. De hecho, después de que Saúl mató a Ahimelec (1 Samuel 22: 1- 19), Abiatar halló protección en David (1 Samuel 22: 23), llegó a ser sacerdote de David (1 Samuel 23: 6,9; 2 Samuel 8: 17), y eventualmente fue exaltado al oficio de Sumo Sacerdote bajo el reinado de David (1 Crónicas 15: 11, 1 Reyes 2: 3 5). Puesto de otro modo: Abiatar fue la estrella Ahimelec fue solo un pie de página»
Hank Hanegraaff, «Did Jesus make a crucial historical blunder in the Gospel of Mark?», Christian Research Journal, vol. 31, n 4, 2008
estamos en el siglo XI; los neomaniqueos, cátaros o albigense pululan especialmente en el sur de Francia.De antiquísimo origen, la postura maniquea ya existía desde el siglo IV (hasta san Agustín adhirió antes de su conversión a sus postulados), pero cinco siglos después comenzarán a desarrollarse bajo el imperio Bizantino, desde donde llegarán a la zona mediterránea
Haciéndose fuertes especialmente en el sur de Francia y norte de Italia (Languedoc y Provence y Lombardía), lograrían varios adeptos, El sur de Francia era particularmente propicio para ello dado la fuerte presencia de musulmanes y judíos; para.estos últimos, el maniqueísmo «era en gran parte el resultado del trato amistoso entre cristianos y judíos», por lo que no resultaba extraño que hasta lo fomentasen entre el pueblo con el fin de debilitar a la Cristiandad.
El maniqueísmo o «catarismo medieval» sostenía dos principios coeternos del bien y el mal donde, este último, sería el creador del mundo material que se manifestaria en el duro Dios hebreo del Antiguo Testamento. Las almas, seguían diciendo, eran espíritus buenos pero caídos, que se encontraban aprisionados en la materia de la que luchaban por liberarse. Cristo, el Hijo de Dios, era una creatura adoptada por el Padre con apariencia de cuerpo y la Redención se obraba no por la sangre divina derramada sino por la predicación.
El rito más importante era la imposición de las manos o «consolamentum'» (una especie de bautismo, comunión y extremaunción juntas) que hacía del «iniciado», con el tiempo, un «»perfecto» (cosa de exclusivos). Su moral era muy laxa para los «simples creyentes»: podían darse a todas las satisfacciones sensuales con tal de recibir el «consolamentum» antes de morir (algo similar al islamismo).
Con los «perfectos», en cambio, eran más rigoristas al inicio de su vida espiritual, pero luego de la «purificación» pođían volverse a la carne con total libertinaje. Como debían, en su fase » purifcatoria» abstenerse a perpetuidad.de carne, practicar duros ayunos y continencia perfecta, llegaban a promover incluso la «endura» o suicidio.
Si era por asfixia se los llamaba «mártires», si por hambre eran «confesores» y en dicho proceder no excluían a los niños. Rechazaban absolutamente el matrimonio, pues la procreación era extensión de la materia y por tanto diabólica: «Una mujer embarazada tiene el demonio dentro», decían, por lo que profesaban un verdadero desprecio por la mujer.Se manejaban al modo de una sociedad secreta procurando acercarse siempre a la gente de élite y predicaban la nulidad de los juramentos de fidelidad (vasallo- señor feudal), cosa que terminaba por fisurar el orden social reinante
Por último, para nombrar solo algunas características, el anonadamiento de Dios en una naturaleza humana, es decir, la encarnación del Verbo, era tenido por algo abominable (pues era «material»), al igual que los antiguos sacramentos administrados por la Iglesia. Pero dejando de lado la herejía formal, por lo que más se caracterizó el catarismo fue por no quedarse en simplemente errada interpretación del dogma «abstracto»: iban más allá, se trataba de un completo sistema político- religioso, con un concepto totalmente diferente del hombre, de Dios y de la moral social, que lo ponía en contra del orden establecido.
Pintura de Pedro Berruguete que retrata la historia de una disputa entre Santo Domingo y los cátaros (albigenses), en la que los libros de ambos fueron arrojados al fuego y los libros de Domingo se salvaron milagrosamente de las llamas.
THOMAS WALSH, Personajes de la inquisición, Espasa Calpe Madrid 1958, 53
*La herejía albigense, por ejemplo, tomó su nombre de la bellísima ciudad francesa de Albi, centro de la herejía cátara. Los frescos de su catedral-fortaleza, hasta el día de hoy muestran lo radical de aquellas ideas puritanas.
Evangelio según san Mateo, 6: 1 3- 13 «Y no nos dejes caer en la tentación. Mas líbranos de mal. Amén». (V. 13)
Como el Señor había mandado antes a los hombres que dijesen cosas magníficas, como son el llamar a Dios su Padre y pedir el que su reino venga a ellos, ahora se añade la enseñanza de la humildad, cuando se dice: «Y no nos dejes caer en la tentación»
Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 14
¡Oh Dios, que hiciste Salvador del mundo a tu Hijo, y por voluntad tuya se llamó Jesús!; al venerar este santo nombre en la tierra, concédenos la gracia de verle un día en la alegría del cielo.
San Lucas 2:21-21 Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le puso el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno.
Evangelio según san Mateo, 6: 12- 12 «Y perdónanos nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores». (v. 12)
iCon qué esperanza ruega, pues, el que conserva enemistad contra otro, por quien acaso ha sido ofendido? Como muchas veces sucede que el que ora miente a la vez -dice que perdona y no perdona-, así pide perdón a Dios y no se le concede. Pero muchos no queriendo perdonar a los que les ofenden, evitan hacer esta oración. jNecios! Primeramente, porque el que no ora así como Jesucristo enseña, no es discípulo de Cristo. Segundo, porque el Padre no oye con gusto la oración que no es inspirada por el Hijo. Conoce el Padre el sentido y las palabras de su Hijo y no recibe las que inventa la usurpación humana, sino las que dictó la sabiduría de Jesucristo
Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum,hom. 1 4
San Lucas 2:21-21 Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le puso el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno.
«¡Ojalá nunca olvidaran los Padres de familia que su autoridad viene de Dios!
Y ¡ojalá toda la vida de la familia se fundara en esta base tan santa!
Toda la sociedad cruje y se tambalea. ¿Quién la salvará? ¿El gobierno? ¿los políticos? ¿los partidos? ¿las medidas sociales?¿las reformas? ¿Qué es lo que la salvará? ¿los mitines o plantones? O acaso ¿los discursos? Nada de esto podrá salvarla. El remedio es éste: robustecer la vida familiar, renovarla sobre bases cristianas.
Necesitamos una regeneración, pero una regeneración espiritual, una regeneración moral. Necesitamos familias, padres, madres, hijos, que observen con fidelidad el decálogo. Familias en cuyo santuario sea respetado el Reino de Dios. Familias en que Cristo sea la ley. Familias que en medio de este mundo helado levanten la Cruz de Cristo, y por la Cruz de Cristo sean levantadas».
Mons. Tihamér Tóth
*Detalle de la obra: Jean-Eugène Buland – La felicidad de los padres (1903)