Sin llegar a los excesos de la franca y formal desobediencia, que es el pecado diametralmente opuesto a la obediencia, ¡cuántos modos y maneras ha de falsificar o deformar esta virtud, tan contraria al instinto de natural rebeldía propio del espíritu humano! He aquí algunas de sus principales manifestaciones:
Obediencia rutinaria: puro automatismo, sin espíritu interior como el reloj, que da las horas puntualmente, pero ignorando que las da…
La obligación de un obispo es proclamar la verdad de Dios e interpretarla al pueblo, y yo considero como deber sagrado el hablar francamente en su defensa. Estoy dispuesto a cualquier sacrificio por la salvación de las almas. Vosotros, que sois celosos por las cosas de Dios, ayudadme, trabajad conmigo y Dios nos dará la gracia necesaria para cumplir nuestros propósitos
A los partidarios de la Bestia, marcados con su nombre, Juan opone los seguidores del Cordero, agrupados de forma simbólica en él Sion, Jerusalén, la ciudad Santa elegida por Dios. Ellos representan al nuevo Israel. El número 144,000 equivale a 12 x 12 x 1000, que significa la exageración de un número que representa totalidad, y no una cantidad como tal. Habla de los rescatados, es decir, de los que han alcanzado la salvación. Según esta perícopa, las cualidades de estos rescatados son: Hombres que no se han manchado con mujeres, son vírgenes. Siguen al Cordero adondequiera que va. Han sido rescatados de entre los hombres. Son primicias para Dios y para el Cordero. No se halló en su boca falsedad. No tienen mancha (Cf. Salmo 30). Es significativo el hecho de que son “primicias”, por lo que se puede pensar que no se trata en este caso de todos los redimidos, sino de un grupo representativo. Tal vez aquellos que ya han dado su vida por la fe con el martirio
666 El Criptograma Apocalíptico. Mauricio I. Pérez
Se observa en el hombre la capacidad de libre albedrío, es decir, la capacidad de autodeterminar sus fines: Todos estamos de algún u otro modo, consciente o inconscientemente, comprometidos con la idea de libre albedrío, es decir, con la idea de que los seres humanos podemos autodeterminar nuestros fines y elegir nuestros cursos de acción. Obviamente nos damos cuenta de que estamos sometidos a muchos condicionamientos, pero de todas maneras la experiencia de libertad metafísica -como potencia- se constituye como una de las más primarias de nuestra existencia (el lector que tenga dudas de ello puede comprobarlo en este momento eligiendo conscientemente el pensar en alguna persona o cosa determinada, incluso -si desea- puede elegir pensar que no es libre). De allí que hasta el mismísimo naturalista Peter Atkins, quien había escrito que “la ciencia muestra que no existe distinción moral entre un veneno que es administrado y el veneno que el cuerpo produce lentamente” (6), se haya visto forzado a aceptar -en virtud de la noción de “responsabilidad moral” que implica el libre albedrío- que tal afirmación “es una locura”.
Pero si el hombre no fuera más que materia no podría de ningún modo autodeterminar tales fines porque ya estaría él mismo determinado por las condiciones y leyes que rigen lo material: En efecto: ahí donde rige la necesidad física no puede subsistir la libertad. Si no somos más que meros seres de la naturaleza la dirección de nuestras acciones ya estará predeterminada por las leyes naturales (o, si se quiere, los condicionamientos físico- químicos) y, por ende, será absurdo hablar de capacidad de autodeterminación operacional en el hombre (libre albedrío). Pero, como hemos visto en el punto anterior, ese no parece ser el caso.
En consecuencia, debe haber en él un sustrato ontológico inmaterial que le permita realizar ello: Si la sola materialidad no nos puede dar justificación ontológica del libre albedrío y, sin embargo, este existe, es evidente que resulta necesario postular la existencia de un sustrato ontológico inmaterial o cualidad que dé razón suficiente de ello en el hombre.
Dante A. Urbina ¿CUÁL ES LA RELIGIÓN VERDADERA?: Demostración racional de en cuál Dios se ha revelado
Evangelio según san Mateo, 5: 1- 3 Y viendo Jesús a las turbas subió a un monte, y después de haberse sentado, se llegaron sus discípulos. Y abriendo su boca, los enseñaba, diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos». (vv. 1- 3)
Aquí llama espíritu a la altivez y el orgullo. Cuando uno se humilla obligado por la necesidad no tiene mérito, por lo cual llama bienaventurados a aquellos que se humillan voluntariamente. Empieza cortando de raíz la soberbia y empieza así porque la soberbia fue la raíz y la fuente del mal en el mundo. Contra ella pone la humildad como un firme cimiento, porque una vez colocada ésta debajo, todas las demás virtudes se edificarán con solidez; pero si ésta no sirve de base, se destruye cuanto se levante por bueno que sea
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 15,1- 2
Ahora —dice el Señor—, convertíos a mí de todo corazón, porque soy compasivo y misericordioso.
EVANGELIO Jn 8, 1-11.
El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra.
✠ Lectura del santo Evangelio según san Juan.
EN aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba. Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?». Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra». E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos, Y quedó solo Jesús, con la mujer en medio, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?». Ella contestó: «Ninguno, Señor». Jesús dijo: «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».
Evangelio según san Mateo, 5: 1- 3 Y viendo Jesús a las turbas subió a un monte, y después de haberse sentado, se llegaron sus discípulos. Y abriendo su boca, los enseñaba, diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos». (vv. 1- 3)
Si alguno medita de una manera piadosa y conveniente, encontrará en este sermón cuanto se refiere a las buenas costumbres y al modo perfecto de vivir cristianamente. Por ello concluye así el sermón: «Todo aquel que oye estas mis palabras y hace cuanto le digo, le compararé con un hombres sabio» ( Mt 7,24 )
Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia.
EVANGELIO Jn 7, 40-53.
¿Es que de Galilea va a venir el Mesías?.
✠ Lectura del santo Evangelio según san Juan.
EN aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído los discursos de Jesús, decían: «Este es de verdad el profeta». Otros decían: «Este es el Mesías». Pero otros decían: «¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?». Y así surgió entre la gente una discordia por su causa. Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima. Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y estos les dijeron: «¿Por qué no lo habéis traído?». Los guardias respondieron: «Jamás ha hablado nadie como ese hombre». Los fariseos les replicaron: «También vosotros os habéis dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa gente que no entiende de la ley son unos malditos». Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo: «¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?». Ellos le replicaron: «¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas». Y se volvieron cada uno a su casa.
—Todas las gracias sobrenaturales que recibió el hombre después del pecado de Adán hasta la venida de Cristo al mundo se le concedieron únicamente en atención a El: intuitu meritorum Christi. Y todas las que recibirá la humanidad hasta la consumación de los siglos brotan del Corazón de Cristo como de su única fuente y manantial. Ya no tenemos gratia Dei, como la tienen los ángeles y la tuvieron nuestros primeros padres en el estado de justicia original; la nuestra, la de toda la humanidad caída y reparada, es gratia Christi, o sea, gracia de Dios a través de Cristo, gracia de Dios Cristi ficada. Esa gracia de Cristo se nos comunica a nosotros de muchas maneras —vamos a verlo inmediatamente—; pero el manantial de donde brota es absolutamente único: el mismo Cristo, su humanidad santísima unida personalmente al Verbo. Esto es lo que significa la expresión: «Cristo, causa eficiente de la gracia o vida sobrenatural». Jesús es fuente de vida. Su santa humanidad es el instrumento unido 1<s a su Divinidad para la producción eficiente de la vida sobrenatural. Más aún: esa misma humanidad unida al Verbo puede ser también, si quiere, fuente de vida corporal. Nos dice el Evangelio que de El salía una virtud que curaba a los enfermos y resucitaba a los muertos: «virtus de illo exibat et sanabat omnes» (Le. 6,19). El leproso, el ciego de nacimiento, el paralítico, el sordomudo y, sobre todo, la hija de Jairo, el hijo de la viuda de Naín y su amigo Lázaro podrían hablarnos con elocuencia de Cristo como fuente de salud y de vida corporal. Pero aquí nos interesa considerar a Cristo sobre todo en cuanto fuente de vida sobrenatural. En este sentido, a El debemos enteramente la vida.
TEOLOGÍA DE LA PERFECCIÓN CRISTIANA POR EL RVDO. P. FR. ANTONIO ROYO MARÍN, O. P