Hegemonia



Del seno de la Segunda Internacional Socialista[291 -la cual fiuncionó entre
889 y 1923- se recurrirá a un concepto que vendrá a suturar la teoría marxista: es el
concepto de hegemonia

iA qué refería la hegemonía en un inicio? Como ya hemos visto, las clases sociales para la teoria marxista tienen «tareas históricas» bien precisas: la burguesia debe barrer con la sociedad feudal, y el proletariado barrer a su vez con la sociedad burguesa (capitalista). La hegemonía será el concepto utilizado por el teórico Gueorgui Plejanov
uno de los findadores de la Segunda Internacional para describir y justificar el hecho de que en Rusia la clase proletaria asumiera la tarea burguesa de sepultar la sociedad feudal. En efecto, el estadio del desarrollo económico ruso estaba tan poco maduro que una débil burguesía no podía hacerse cargo de sus obligaciones históricas hacer la revolución contra el feudalismo zarista-y a la postre, la clase obrera debía hegemonizar, es decir, asumir tareas que no eran propias a su naturaleza de clase -hacer la revolución contra el capitalismo burgués-

Este es el marco del surgimiento del concepto de hegemonía que, en Su propio origen, no puede despojarse del determinismo económico del marxismo tradicional.
iPor qué? Porque se continúan concibiendo a las clases sociales como grupos con tareas históricas bien definidas,»naturales» y la hegemonia es apenas el nombre
otorgado al hecho excepcional dado por la asunción por parte de una clase social de una tarea que en teoria no le es propia. En el caso ruso, como se dijo, esa tarea fue la de hacer una revolución proletaria contra un régimen feudal

Nicolás Márquez y Agustín Laje. El Libro Negro de la Nūëva Izquīērda: Ideolœgįa de génęrº o subversión cultural

Jesucristo, Redentor del mundo



«El Mediador entre Dios y los hombres» [1], el gran Pontífice que penetró hasta lo más alto del cielo, Jesús, Hijo de Dios[2], al encargarse de la obra de misericordia con que enriqueció al género humano con beneficios sobrenaturales, quiso, sin duda alguna, restablecer entre los hombres y su Criador aquel orden que el pecado había perturbado y volver a conducir al Padre celestial, primer principio y último fin, la mísera descendencia de Adán, manchada por el pecado original.

CARTA ENCÍCLICA MEDIATOR DEI DEL SUMO PONTÍFICE PÍO XII SOBRE LA SAGRADA LITURGIA

Cualidades de la obediencia



Integralmente: Significa que la obediencia debe ser puntual, sin restricción, constante y alegre.


Puntual: porque el amor, que es el que mueve la obediencia perfecta, nos hace obedecer prontamente. Lo mismo dice San Bernardo: “el verdadero obediente no sabe de dilaciones, tiene horror a dejarlo para mañana; no entiende de demoras; se adelanta al mandamiento: está con los ojos fijos, el oído atento, la lengua pronta a hablar, las manos dispuestas a obrar, los pies prontos a correr; está enteramente recogido para entender enseguida lo que se le manda.”

Sin restricción: porque andar eligiendo obedecer en unas cosas sí y en otras no, es perder el mérito de la obediencia, y dar a entender que nos sometemos en lo que nos agrada es mostrar que no es sobrenatural nuestra obediencia.

Constante: en esto está uno de los mayores méritos de la obediencia; porque hacer con gozo una cosa por una sola vez que se nos manda, o cuando nos conviene, cuesta muy poco: pero cuando te dicen; harás siempre esto mismo mientras vivas, en eso está la virtud, en eso la dificultad.

Alegre: si no se inspira en el amor, es difícil que la obediencia sea alegre en lo penoso. No hay trabajo para el que ama, porque no piensa en lo que padece, sino en aquel por quien padece

Giuseppe Melchiorre Sarto


Gracias a las teorías que han separado al Estado de la Iglesia, Dios ha sido arrojado del pensamiento por la duda sistemática; del arte por la degradante influencia del realismo; de las leyes por una moralidad cuya sola norma son los sentidos; de la escuela por la abolición de la enseñanza religiosa; del matrimonio cristiano, que quieren que quede privado de la gracia sacramental; de la pobre cabaña del labriego que, mientras gime bajo el peso de su pobreza, desprecia la ayuda de Aquel que es el único que puede hacer llevadera una vida tan dura; de los palacios de los ricos, que ya no temen al Juez eterno que algún día les pedirá cuentas del empleo de sus tesoros. […] Debemos luchar contra este gran error moderno: la entronización del hombre en el lugar de Dios. La solución de éste, como de todos los demás problemas se encuentra sólo en la Iglesia y su enseñanza…

San Pío X: El Papa Sarto, un papa santo. F.A. Forbes

El imperio romano en el Apocalipsis



Los diez cuernos y las diez diademas representan a diez reyes romanos. Las siete cabezas con títulos blasfemos simbolizan a siete emperadores. Hay que notar que las cifras usadas son símbolo de la totalidad. El poder de la Bestia se extiende sobre toda raza, pueblo, lengua y nación, y le viene del Dragón. De la misma forma el Imperio romano se va extendiendo cada vez más. El versículo tres menciona una cabeza herida de muerte, pero sanada, lo cual puede ser una alusión a un momento determinado en que el Imperio romano se vio en peligro, pero subsistió. Otros autores prefieren entender aquí un símil con la leyenda según la cual Nerón, después de suicidarse, regresaría a tomar el poder sobre Roma.

La Bestia profiere con su boca blasfemias contra Dios, hace la guerra a los santos, es adorada por todos los habitantes de la tierra cuyos nombres no están escritos, desde la creación del mundo, en el libro de la vida del Cordero degollado. El Imperio romano perseguía ardientemente a los cristianos por el hecho de que estos, por su única fe en Cristo Jesús, se negaban a dar culto tanto al Imperio como al César.

El acompañamiento del Cordero (14,1- 13) 1 Seguí mirando, y pude ver un Cordero, que estaba de pie sobre el monte Sion. Lo acompañaban ciento cuarenta y cuatro mil, que llevaban escrito en la frente el nombre del Cordero y el nombre de su Padre. 2 Oí entonces un ruido que venía del cielo, parecido al estruendo de aguas caudalosas o al fragor de un gran trueno. El sonido que percibía era como de citaristas que tañeran sus instrumentos. 3 Cantan un cántico nuevo delante del trono y delante de los cuatro Vivientes y de los Ancianos. Y nadie podía aprender el cántico, excepto los ciento cuarenta y cuatro mil rescatados de la tierra. 4 Estos son los que no se mancharon con mujeres, pues son vírgenes. Son los que siguen al Cordero a dondequiera que vaya, las personas rescatadas como primicias para Dios y para el Cordero, 5 en cuya boca no se encontró mentira. No tienen tacha.


666 El Criptograma Apocalíptico. Mauricio I. Pérez

Mara Brawer



La ESI desconoce esto por completo en su intento ideológico de transformación cultural, el cual queda al descubierto en las palabras de Mara Brawer, una de las mentes detrás del plan de ESI en Argentina: “La escuela es uno de los ámbitos específicos para avanzar hacia la transformación de prácticas culturales fuertemente arraigadas, que profundizan las desigualdades y obstaculizan el desarrollo integral y pleno de nuestros niños y niñas”.

¿Es desigualdad el nacer varón o mujer? Y lo que es peor, se usa de la mentira constantemente, afirmando por ejemplo que el contenido es “información científica validada”,con el que se pretende “desnaturalizar” modos de actuación propios del niño y la niña. La ESI, además, desconoce las diferencias entre el varón y la
mujer con relación a la conducta y los rasgos psicológicos propios de cada sexo, ambos ampliamente demostrados por la ciencia.

El pretender negar que los varones no se diferencian de las niñas en el juego, por ejemplo, es una ilusión utópica. La contradicción más graciosa se ve en el no permitir en el jardín de infantes que los varones jueguen a los autitos y las nenas en la casita, ya que no solo no hay que perpetuar juegos que alientan roles tradicionales, sino que además se acota que con la casita hay un el problema extra: “se reproduce una estructura familiar patriarcal”.

¿Recuerda lo que hablamos sobre la idea marxista del patriarcado?

Pablo Muñoz Iturrieta Atrapado en el cuerpo equivocado La idęolögīa de gėnērø frente a la ciencia y la filosofía

El argumento de la autoconsciencia



Se observa en el hombre la capacidad de autoconsciencia, es decir, la capacidad de percibirse conscientemente a sí mismo en su singularidad ontológica y operacional: Basta con la introspección para establecer la veracidad de esta premisa. En efecto: no solo existimos, sino que también sabemos que existimos; y no solo sabemos, sino también sabemos que sabemos. Y lo mismo sucede en el plano de la voluntad, pues no solo tenemos deseos, sino que también somos capaces de desear nuestros propios deseos. Más aún: podemos reconocer claramente nuestra singularidad ontológica y operacional. “Existo”, “deseo”, “pienso”, “actúo”, “siento”… es obvio que estas verbalizaciones en primera persona son muestra de nuestra capacidad de autoconsciencia, en virtud de la cual concebimos también nuestra continuidad biográfica.

Pero si el hombre no fuera más que materia no podría de ningún modo tener tal tipo de consciencia: Acabamos de ver que es por causa de la autoconsciencia que percibimos nuestra singularidad ontológica y operacional. Pero ello no sería posible si solo fuéramos materia. Y es que mientras que por la autoconsciencia nos concebimos a nosotros mismos como unidades continuas en el tiempo, nuestro cuerpo, en cambio, está constantemente experimentando cambios al punto que se sucede “un giro completo en sus partes (moleculares) cada siete años (en promedio)”. Luego, tal materialidad no puede ser el fundamento de nuestra experiencia de continuidad. A su vez, si examinamos la naturaleza del deseo humano nos encontramos también con que este no puede ser explicado desde la sola animalidad ya que mientras “el animal desea cosas, desea la materia, la naturalidad, lo natural; el hombre desea deseos”, es decir, puede reforzar conscientemente su voluntad. Por consiguiente, la autoconsciencia no puede ser sustentada por la sola materialidad

Dante A. Urbina
¿CUÁL ES LA RELIGIÓN VERDADERA?: Demostración racional de en cuál Dios se ha revelado

LA DIFERENCIACIÓN MODERNA Y CULTURA



La batalla cultural no es un fenómeno ahistórico. Tal como aquí se ha conceptualizado al menos, no se podrían hallar batallas culturales en todos los tiempos y en todos los lugares. Al contrario, la batalla cultural tiene un contexto sociohistórico de emergencia bien preciso que posibilita, por un lado, concebir la cultura como un campo de acción autonomizado de otras dimensiones sociales y, por el otro, disponer de los mecanismos tecnoculturales que abren la posibilidad de una dirección cultural e ideológica de la sociedad. Tal contexto es el de la modernidad. En el lenguaje ordinario, y en relación con su origen etimológico (modernus), lo moderno es aquello que reviste plena actualidad, que está «a la orden del día»: moderno es quien vive, pues, conforme a los valores y la tecnología de ahora mismo. La modernidad, así, siempre según su acepción ordinaria, sería aquello que consagra como actual lo que dispone del poder necesario para encarnar una «novedad», y lo moderno representaría el ajuste respecto de esa presunta actualidad.

Creer, al buen tono de la «New Age», que se ha ingresado en la «era astrológica de Acuario» porque la posición del sol ya ha superado la «era de Piscis» es cosa «moderna», pero creer en lo que dice la Biblia es propio de místicos medievales; renunciar a los placeres de comer carne y sumarse a las filas del veganismo es una actitud bien recibida como «moderna», pero renunciar a los placeres de la poligamia, el intercambio de parejas, el «amor libre» o el celebrado «poliamor» es propio de la «mojigatería» que se ha quedado en un pasado de «represión y censura»; defender la vida de los pobres escarabajos que, según la Comisión Europea, se encontrarían en peligro de extinción, constituye una causa que todo espíritu «moderno» no dudaría en respaldar, pero defender la vida de los seres humanos por nacer distingue a aquellos que «se han quedado atrás en el tiempo».

En el terreno de lo tecnológico, lo moderno también representa, bajo su acepción ordinaria, todo lo que es estrictamente actual, de último modelo, nuevo, nuevísimo. De tal suerte que usar un teléfono fijo sea un anacronismo comparado con los modernos teléfonos móviles inteligentes, y que enviar una carta postal a un amigo sea prácticamente impensable en la era del e-mail y el WhatsApp

AGUSTIN LAJE, LA BATALLA CULTURAL REFLEXIONES CRÍTICAS PARA UNA NUEVA DERECHA

¿Dios existe?



5 vias Santo Tomás de Aquino
4 vía, consideración

El presente argumento tomista no tiene valor probatorio desde que cae en el mismo vicio que el argumento ontológico. En efecto, al ser las perfecciones nada más que valoraciones subjetivas de la mente, el deducido “ser máximamente perfecto” existirá solo en la mente pero no necesariamente en la realidad. Luego, no se prueba la conclusión de la cuarta vía.

Esta es la objeción que salta a primera vista. Pero, si damos una “segunda vista”, nos daremos cuenta de que se trata de un simple malentendido ya que, como se dijo al inicio de la explicación de la primera premisa, esta vía conceptúa a la perfección desde la perspectiva ontológica (del ser) y no axiológica (de las valoraciones). Y es que en la filosofía tomista la palabra “perfección” tiene que ver más con la actualización concreta de los seres en el orden entativo que con una cualidad estética o apelación valorativa. Está bien que estemos acostumbrados a hablar de la perfección en el segundo sentido pero, si se quiere hacer una crítica o análisis riguroso de este argumento para la existencia de Dios, es absolutamente necesario estudiarlo en su correcta terminología y contexto, y más aun teniendo en cuenta que varios de los más prestigiados filósofos tomistas lo consideran como el más complicado de entender e interpretar de entre las cinco vías


¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer. Dante A. Urbina

Encarnación



Evangelio según san Mateo, 5: 1- 3 Y viendo Jesús a las turbas subió a un monte, y después de haberse sentado, se llegaron sus discípulos. Y abriendo su boca, los enseñaba, diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos». (vv. 1- 3)

Hablando en sentido místico, el acto de sentarse del Salvador representa su Encarnación, porque si Dios no se hubiese encarnado, el género humano no hubiese podido subir hasta El

Rábano