El pecado social

Así el pecado convierte a los hombres en cómplices unos de otros, hace reinar entre ellos la concupiscencia, la violencia y la injusticia. Los pecados provocan situaciones sociales e instituciones contrarias a la bondad divina. Las “estructuras de pecado” son expresión y efecto de los pecados personales. Inducen a sus víctimas a cometer a suSigue leyendo «El pecado social»

Espíritu santo

Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres pero la blasfemia contra el Espíritu Santo no será perdonada” (Mc 3, 29; cf Mt 12, 32; Lc 12, 10). No hay límites a la misericordia de Dios, pero quien se niega deliberadamente a acoger la misericordia de Dios mediante el arrepentimiento rechaza el perdón deSigue leyendo «Espíritu santo»

La virtudes y la gracia

Las virtudes y la gracia Las virtudes humanas adquiridas mediante la educación, mediante actos deliberados, y una perseverancia, mantenida siempre en el esfuerzo, son purificadas y elevadas por la gracia divina. Con la ayuda de Dios forjan el carácter y dan soltura en la práctica del bien. El hombre virtuoso es feliz al practicarlas ParaSigue leyendo «La virtudes y la gracia»

En la formación de la conciencia

la Palabra de Dios es la luz de nuestro caminar; es preciso que la asimilemos en la fe y la oración, y la pongamos en práctica. Es preciso también que examinemos nuestra conciencia atendiendo a la cruz del Señor. Estamos asistidos por los dones del Espíritu Santo, ayudados por el testimonio o los consejos deSigue leyendo «En la formación de la conciencia»

Prudencia

La dignidad de la persona humana implica y exige la rectitud de la conciencia moral. La conciencia moral comprende la percepción de los principios de la moralidad («sindéresis»), su aplicación a las circunstancias concretas mediante un discernimiento práctico de las razones y de los bienes, y en definitiva el juicio formado sobre los actos concretosSigue leyendo «Prudencia»

El camino angosto. No el ancho

El Decálogo, el Sermón de la Montaña y la catequesis apostólica nos describen los caminos que conducen al Reino de los cielos. Por ellos avanzamos paso a paso mediante los actos de cada día, sostenidos por la gracia del Espíritu Santo. Fecundados por la Palabra de Cristo, damos lentamente frutos en la Iglesia para laSigue leyendo «El camino angosto. No el ancho»

La iglesia es UNA

Podemos estar seguros que en Jesús ni San Pablo pensaban en una unidad superficial que sólo cubrirá las diferencias. Por el contrario Pablo dice «os exhorto, hermanos por el nombre de nuestro señor Jesucristo a que todos tengáis un mismo lenguaje ya que no haya divisiones entre vosotros, a que viváis unidos con un mismoSigue leyendo «La iglesia es UNA»

Sígueme

Seguir al Señor Fueron varias las veces…, en las que el Señor empleo el vocablo sígueme, invitando a uno a seguirle y no hay mejor forma de seguirle que la de imitarle. Son varias las veces, en las que en los evangelios, encontramos pasajes en los que el Señor, le dice a alguien “Sígueme” ySigue leyendo «Sígueme»

Sacramentos

Así, como los sacramentos del Bautismo, de la Confirmación y de la Eucaristía constituyen una unidad llamada «los sacramentos de la iniciación cristiana», se puede decir que la Penitencia, la Santa Unción y la Eucaristía, en cuanto viático, constituyen, cuando la vida cristiana toca a su fin, «los sacramentos que preparan para entrar en laSigue leyendo «Sacramentos»

Penitencia

Como ya en los profetas, la llamada de Jesús a la conversión y a la penitencia no mira, en primer lugar, a las obras exteriores «el saco y la ceniza», los ayunos y las mortificaciones, sino a la conversión del corazón, la penitencia interior. Sin ella, las obras de penitencia permanecen estériles y engañosas; porSigue leyendo «Penitencia»