Evangelio según san Mateo, 5: 43- 48 «Habéis oído que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Mas yo os digo: Amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os aborrecen. Y rogad por los que os persiguen y os calumnian: Para que seáis hijos de vuestro Padre, que está en los cielos. El cual hace nacer su sol sobre buenos y malos: y llueve sobre justos y pecadores. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludarais solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen esto mismo los gentiles? Sed, pues, perfectos, así como vuestro Padre celestial es perfecto». (vv. 43- 48)
Con toda intención dijo: «No sobre los justos, sino sobre los justos y los injustos», porque Dios concede todos sus dones, no por los hombres, sino por los santos. Así como cuando reprende, lo hace por los pecadores; pero en los beneficios no separa a los pecadores de los justos, para que no desesperen. Ni tampoco distingue a los justos de los pecadores en los males, para que no se gloríen, especialmente cuando los bienes no aprovechan a los malos, quienes, viviendo mal, los reciben para perjuicio suyo. Y los males tampoco perjudican a los buenos, sino que más bien les aprovechan para adquirir mayor mérito.
Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 13
En la pintura, una vez más, nos vemos obligados a citar las grandes obras que aun permanecen y que nos siguen asombrando, de las cuales no siempre han quedado los nombres de sus autores, pero toda iglesia europea (cristiandad) de aquella época es testigo de lo que decimos. Sin embargo hay algunos nombres que permiten mostrar el “barbarismo” medieval
Maestro de Arguis es un pintor anónimo español perteneciente a la escuela aragonesa del estilo gótico internacional, que trabajó a mediados del siglo XV.
Tabla del Retablo de la leyenda de San Miguel Arcángel, pintada por el maestro de Arguis, ca. 1440, temple sobre tabla.
Ortega y Gasset se escandaliza con este hombre, al que describe así: «El hombre-medio se encuentra con “ideas” dentro de sí, pero carece de la función de idear. Ni sospecha siquiera cuál es el elemento sutilísimo en que las ideas viven». No puede sospechar sobre sus ideas porque está incapacitado para identificar la procedencia de aquello que por arte de magia parece súbitamente surgir en su cabeza.
Probablemente piense que se trata de ideas eternas y evidentes en sí mismas. ¿No piensan acaso todos más o menos lo mismo? El hombre-masa queda abierto a la manipulación en la medida en que, por definición, carece de la capacidad intelectual de saberse manipulado.
Por ello Ortega arremete: «Es la época de las “corrientes” y del “dejarse arrastrar”. Casi nadie presenta resistencia a los superficiales torbellinos que se forman en arte o en ideas, o en política, o en los usos sociales. Por lo mismo, más que nunca triunfa la retórica». Se tiene aquí una interesante descripción de la base social de una batalla cultural, siendo «el triunfo de la retórica» su más elocuente desenlace. Pero es necesario ahora responder a la pregunta de qué significa, más en concreto, ese «dejarse arrastrar» y cuál es la fuerza específica de la «corriente» referida. Puesto de otra forma: ¿cuál es el poder efectivo que los medios masivos ejercen sobre el hombre de la sociedad de masas?
José Ortega y Gasset, La rebelión de las masas (Barcelona: Ediciones Orbis, 1983), p. 83
Tan estrecha es la relación entre este hecho y la resurrección de Cristo que, tal como dice Paul Althaus, esta “no hubiera podido sostenerse en Jerusalén durante un solo día, ni siquiera durante una sola hora, si el hecho de que la tumba estaba vacía no se hubiese establecido claramente ante todos los interesados”. Pues bien, ¿se constituye la resurrección de Cristo como una buena explicación de la tumba vacía? Desde luego. La hipótesis de la resurrección no solo es consistente con el hecho sino también con el contexto en el que se da: en virtud de ella se explica mejor el que de acuerdo con el relato José de Arimatea, miembro del sanedrín, haya sido el encargado del entierro de Jesús y el que las mujeres, tenidas en menos, hayan sido quienes primero descubrieron la tumba vacía
Josh McDowell, Más que un Carpintero, Ed. Unilit, Miami, 1997, p. 85
Sobrevivir es fascismo Gisela Notz no le da mucha importancia a la familia: «Siempre han existido otras formas de convivencia que la familia nuclear con padre, madre e hijo( s), pero eran y son vistas con recelo», asegura en su artículo en el Tageszeitung del 08/ 03/ 2017: Claro, y es que la gente corriente que luchaba por la existencia no podía permitírselo.
A los padres no les entusiasmaba que sus hijos fueran homøsęxūąlês, no porque los padres fueran «de derechas», sino porque entonces no tendrían nietos ni previsión para la vejez y esto habría sido una amenaza existencial. Y, por supuesto, también habría sido el fin de la sucesión generacional y la muerte de la familia. Es triste que haya que explicar algo así. Sin embargo, sigue siendo cierto hoy en día que la hom0s exûålidad propagada agresivamente y la vida de soltero sin hijos ponen en peligro la previsión de la vejez y el futuro, tanto desde el punto de vista social como individual, sencillamente porque falta descendencia, contribuyentes a las pensiones y (a nivel familiar) nietos.
Al fin y al cabo, las pensiones y el llamado «contrato intergeneracional» no fueron inventados por Alexis de Tocqueville u Otto von Bismarck, sino por la naturaleza: como un contrato intergeneracional entre los padres, los hijos y los hijos de los hijos. Según el lema: Si yo cuido de ti, tú cuidas de mí. Yo te crío, tú te encargas de mí después. Por ello, no es de extrañar que las «formas de vida» que no aportan nada a este contrato generacional sean vistas con recelo. Una pareja de padres con hijos gaiys o lēzbįªnas estaba, existencialmente hablando, prácticamente arruinada
Las raíces ocultas de la agenda de gènęrø: El plan maestro para una sociedad asêxû@da. Alejandro Kaiser
Todos hemos oído alguna vez…, el relato bíblico de la venta que hizo Esaú hijo de Isaac, de su primogenitura por un plato de lentejas. Resumidamente, la historia bíblica nos dice que el Señor le prometió a Abraham, una gran descendencia: “… 5 Luego lo llevó afuera y continuó diciéndole: «Mira hacia el cielo y si puedes, cuenta las estrellas». Y añadió: «Así será tu descendencia». 6 Abram creyó en el Señor, y el Señor se lo tuvo en cuenta para su justificación”. (Gn 15,5-6). Abraham tuvo dos hijos: Ismael hijo de la esclava Agar e Isaac que era el hijo legítimo de Abraham y su esposa Sara. Isaac, a los cuarenta años tomo por esposa a Rebeca, que tuvo dos mellizos Esaú y Jacob.
“21 Isaac oró al Señor por su esposa, que era estéril. El Señor lo escuchó, y su esposa Rebeca quedó embarazada. 22 Como los niños se chocaban el uno contra el otro dentro de su seno, ella exclamó: Si las cosas tienen que ser así, ¿vale la pena seguir viviendo? Entonces fue a consultar al Señor, 23 y Él le respondió: En tu seno hay dos naciones, dos pueblos se separan desde tus entrañas: uno será más fuerte que el otro, y el mayor servirá al menor. 24 Cuando llegó el momento del parto, resultó que había mellizos en su seno. 25 El que salió primero era rubio, y estaba todo cubierto de vello, como si tuviera un manto de piel. A este lo llamaron Esaú. 26 Después salió su hermano, que con su mano tenía agarrado el talón de Esaú. Por ello lo llamaron Jacob”. (Gn 25,21-26)
Conforme a derecho, indudablemente, el primogénito es el primer nacido aunque exista la teoría científica, de que el primer nacido no es el primer concebido. Los derechos de primogenitura esencialmente estaban constituidos, por un aspecto material, cual era una doble porción de la herencia paterna (Gn 49,3) y lo que era más importante y trascendente que era el tradicional rito bíblico de los primogénitos, el cual garantizaba un rango superior en la familia.
“27 Los niños crecieron. Esaú se convirtió en un hombre agreste, experto en la caza. Jacob, en cambio, era un hombre apacible y apegado a su carpa. 28 Isaac quería más a Esaú, porque las presas de caza eran su plato preferido; pero Rebeca sentía más cariño por Jacob. 29 En cierta ocasión, Esaú volvió exhausto del campo, mientras Jacob estaba preparando un guiso. 30 Esaú dijo a Jacob: Déjame comer un poco de esa comida rojiza, porque estoy extenuado». Fue por eso que se dio a Esaú el nombre de Edom. 31 Pero Jacob le respondió: Dame antes tu derecho de hijo primogénito. 32 Me estoy muriendo», dijo Esaú. ¿De qué me servirá ese derecho? 33 Pero Jacob insistió: Júramelo antes. Él se lo juró y le vendió su derecho de hijo primogénito. 34 Jacob le dio entonces pan y guiso de lentejas. Esaú comió y bebió; después se levantó y se fue. Así menospreció Esaú el derecho que le correspondía por ser el hijo primogénito”. (Gn 25,27-34).
Frente a esta narración bíblica, lo primero que se nos ocurre pensar es que Esaú no sabía lo que hacía y lo más curioso es que tenemos el defecto de ver la mota en el ojo ajeno y no vemos la viga en el propio ojo. Continuamente nosotros somos unos nuevos imitadores de Esaú, y ello es fácil de explicar.
Tanto Esaú como todos nosotros, somos seres humanos, compuestos de una parte espiritual llamada alma y una parte material, llamada cuerpo. Lo nuestro es una continua lucha interior, entre los deseos que demanda nuestro cuerpo y los que provienen de nuestra alma. Nuestro cuerpo demanda bienes materiales, que son los propios del orden material al que él pertenece y nuestra alma, demande bienes espirituales que son a su vez los propios del orden superior, al que nuestra alma pertenece. Porque si nuestra persona, solo fuese materia, al final de sus días en este mundo se quedaría en estado de descomposición, porque toda la materia es corruptible y desaparece. Y si nuestra persona fuese solo espíritu, nunca moriría, porque todo lo que pertenece y forma parte del orden espiritual nunca fallece. Por ello lo que muere es nuestro cuerpo nunca nuestra alma que para bien o para mal vivirá eternamente el donde ella haya elegido vivir.
Lo de Esaú es muy en línea, con lo que a nosotros nos pasa. Esaú antes de ceder los derechos de primogenitura se dijo para sí: «Me estoy muriendo», dijo Esaú. ¿De qué me servirá ese derecho?. Y nosotros, antes de cometer una ofensa a Dios también nos decimos: Mi cuerpo me lo está pidiendo, Dios no se puede sentir ofendido por esto, al fin y al cabo ha sido Él el que me ha dado es cuerpo con estas necesidades que tiene. Y si resulta que he ofendido a Dios, hay que pensar, si de verdad esto es pecado, y si lo es, para algo está la confesión, voy a ella y en paz.
Esaú, cambió un bien espiritual como eran los derechos de primogenitura, por un bien material, que era un plato de lentejas, que por muy bien que estuvieran cocinadas y mucha fuera el hambre que tenía Esaú, las lentejas no dejan de ser lentejas y su valor es ridículo en relación a los derechos de primogenitura. Es que a nosotros nos pasa cuando ofendemos a Dios, valoramos más la satisfacción material que no ofrece la ofensa a Dios, que el valor de bien espiritual que tiene resistir la tentación demoniaca que nos propone ofender a Dios.
Estamos creados, para alcanzar la gloria de Dios, Tenemos que darnos cuenta, ser conscientes de que tu lector, que lees esta glosa y yo que la escribo los dos y todos los seres humanos estamos llamados a ser la gloria de nuestro Creador, porque: “Dios formó al hombre con polvo del suelo e insufló en sus narices el aliento de la vida y resultó el hombre un ser viviente”. (Gn. 2,7). Nosotros, nos recuerda Henry Nouwen, que vivimos porque compartimos el aliento de Dios, la vida de Dios, la gloria de Dios. La pregunta no es tanto ¿cómo vivir para la gloria de Dios? sino ¿cómo vivir lo que somos?, ¿cómo hacer verdadero nuestro ser más profundo?
Piensa siempre, continuamente Yo soy la gloria de Dios, Si quieres vivir amando más a quien tanto te ama, haz de este pensamiento el centro de tu meditación, para que lentamente se vaya convirtiendo, no solo en una idea, sino en una realidad viva. Tú no puedes vivir tu vida interior autentica, si en ella, todo lo que existe no gira alrededor de tu amor a Dios. Tú eres el lugar en que Dios ha elegido para habitar… Tú lo tienes continuamente dentro de tu alma, porque si tu alma está en amistad y gracia de Dios, Él está continuamente ahí en el interior de tu ser viviendo contigo tus goces y tus sufrimientos tus triunfos y tus fracasos. La vida espiritual no es otra cosa, que permitir que exista el espacio en tu alma, en el que Dios pueda morar en ti, crear un espacio, en tu alma, en el que su gloria se pueda manifestar.
Y precisamente ahí, en ese espacio íntimo de tu alma, si es que estás ansiosamente enamorado de Dios, es ahí donde debes de buscarlo en el interior de tu ser. Porque Él quiere hacerse conocer por todo hombre que lo busque, más allá de las ideas y de los sentimientos que tengamos de Él. Jean Lafrance nos dice que: La fe nos asegura que Dios ha llegado al fondo del corazón del hombre y allí ha hecho su morada…Tú no le ves, pero Él está y en la medida que vayas avanzando en la intensidad de tu amor a Él, los sentidos de tu alma se irán despertando y abriendo, como las flores de un jardín cuando acabada la noche sale el sol y entonces será cuando, los sentidos de tu alma captarán la presencia del Señor y reconocerán su presencia tomando el amor que le ofreces.
¡Por favor! No vendas tu futura gloria por un plato de lentejas. No tienes ni idea de lo que te pierdes, de lo que te está esperando con los brazos abiertos, porque más que tu padre, que tu madre de cualquier mujer u hombre que te pueda amar está, el que te creó, que está enamorado de ti te ama apasionadamente, como si tu fueses el único ser que Él ha creado, porque su amor carece de límites y puede individualizar su amor en cada uno de nosotros
¡Por favor! Deja las lentejas no te las comas tú, porque desgraciadamente ya habrá más de un tonto que se muera comiendo lentajas.
Aunque todas las naciones que forman el imperio abandonen el culto de sus padres y se sometan a vuestros mandatos, Yo y mis hijos y mis hermanos viviremos en la alianza de nuestros padres
San Lucas 6:17-23 Bajó con ellos y se detuvo en un paraje llano; había un gran número de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos. Y él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios. Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados. Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis. Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra recompensa será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban sus padres a los profetas.
Evangelio según san Mateo, 5: 43- 48 «Habéis oído que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Mas yo os digo: Amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os aborrecen. Y rogad por los que os persiguen y os calumnian: Para que seáis hijos de vuestro Padre, que está en los cielos. El cual hace nacer su sol sobre buenos y malos: y llueve sobre justos y pecadores. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludarais solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen esto mismo los gentiles? Sed, pues, perfectos, así como vuestro Padre celestial es perfecto». (vv. 43- 48)
Pero así como alabamos estos dones suyos, así también debemos pensar en las correcciones que impondrá a los que El ama. Porque no todo el que perdona es amigo; más vale amar con severidad, que engañar con dulzura
En la pintura, una vez más, nos vemos obligados a citar las grandes obras que aun permanecen y que nos siguen asombrando, de las cuales no siempre han quedado los nombres de sus autores, pero toda iglesia europea (cristiandad) de aquella época es testigo de lo que decimos. Sin embargo hay algunos nombres que permiten mostrar el “barbarismo” medieval
El Maestro Bertram (Minden, Westfalia, hacia 1340-1345 – Hamburgo, antes de 1415) fue un pintor y posiblemente escultor alemán de estilo italo-gótico que destacó hacia el año 1400
Tríptico de la Santa Faz, c. 1390-1400, Museo Thyssen, Madrid.