¿Cuáles son nuestros deberes para con la divina Providencia?


1º Adorar con humildad, en todo, las disposiciones de la divina Providencia.
2º Dar gracias a Dios por los bienes concedidos y valernos de ellos para nuestra salvación.
3º Recibir con alegría, o por lo menos con paciencia, los males que nos envía, convencidos de que, viniendo de tan buen Padre, debe ser para nuestro bien.
4º Ponernos en sus manos con confianza y entrega absoluta de nosotros mismos, según esta regla de los santos: cada cual debe obrar y trabajar como si todo tuviera que esperarlo de sí mismo: y cuando haya hecho todo lo que estaba de su parte, no esperar nada de su trabajo, sino esperarlo todo de Dios

R. P. Hillaire, la religión demostrada LOS FUNDAMENTOS DE LA FE CATÓLICA ANTE LA RAZÓN Y LA CIENCIA

Acuerdo entre la acción divina y la cooperación humana



Por eso, en la vida espiritual no puede existir ninguna oposición o repugnancia entre la acción divina, que infunde la gracia en las almas para continuar nuestra redención, y la efectiva colaboración del hombre, que no debe hacer vano el don de Dios[36]; entre la eficacia del rito externo de los sacramentos, que proviene ex opere operato, y el mérito del que los administra o los recibe, acto que suele llamarse opus operantis; entre las oraciones privadas y las plegarias públicas; entre la ética y la contemplación; entre la vida ascética y la piedad litúrgica; entre el poder de jurisdicción y de legítimo magisterio y la potestad eminentemente sacerdotal que se ejercita en el mismo sagrado ministerio.

Por graves motivos, la Iglesia prescribe a los ministros del altar y a los religiosos que, en determinados tiempos, atiendan a la devota meditación, al diligente examen y enmienda de la conciencia y a los otros ejercicios espirituales, porque especialmente están destinados a realizar las funciones litúrgicas del sacrificio y de la alabanza divina.

Sin duda, la oración litúrgica, siendo oración pública de la ínclita Esposa de Jesucristo, tiene una dignidad mayor que las oraciones privadas; pero esta superioridad no quiere decir que entre estos dos géneros de oración hay contraste u oposición. Las dos se funden y se armonizan, porque están animadas por un espíritu único: «todo y en todos Cristo», y tienden al mismo fin: hasta que se forme en nosotros Cristo.

CARTA ENCÍCLICA MEDIATOR DEI DEL SUMO PONTÍFICE PÍO XII SOBRE LA SAGRADA LITURGIA

LA INVESTIGACIÓN DE LAS CAUSAS DE LA HoMøSEXûALįDåD SE DETUVO CASI POR COMPLETO: LAS CONSECUENCIAS FATALES


Günter Dörner desarrolló la teoría de las «fases críticas». Los defensores de la trąnsvęrsalizæciºn de gënėr0 afirman, pues, que este no viene dado, sino que es impuesto por la sociedad. El pionero de la teoría de gënėr0 y de los conceptos de «comportamiento de rol de gënėr0» e «identidad de gënėr0» es el investigador sēxûąl neozelandés John Money, que parece ser una especie de gurú de los teóricos del gënėr0 incluso después de su muerte. Sin embargo, lo que tal vez no sepan los seguidores de John Money es que puede haber sido debido al fracaso de su intento de reeducación que se convirtió en un creyente de la teoría de las «fases críticas» y en un admirador del investigador hormonal


Günter Dörner. Como director del Instituto de Endocrinología Experimental (Hormonología) del hospital universitario Charité de Berlín, Dörner había presentado sus primeros resultados de investigación sobre la diferenciación sēxûąl del cerebro, que situó en una «fase crítica» o «sensible» en pleno embarazo, justo en el momento en que Money fracasó con su intento de reeducación.

Las «fases críticas» son fases de desarrollo antes de las cuales no se produce ningún desarrollo y después de las cuales se completa el desarrollo. Dörner consideraba que los desequilibrios hormonales eran la causa de la aparición de comportamientos atípicos de género—especialmente la homōsexû@lidad y la trānsēxü@lidad— como resultado de una disfunción de la producción de hormonas sęxûâles en la que intervienen las cortezas suprarrenales a mediados del embarazo, que se activan por influencias ambientales, especialmente el estrés psicológico extremo y prolongado.

Las cortezas suprarrenales del feto serían, por tanto, el punto de intersección donde se encuentran la biología y la psique, donde la naturaleza, por así decirlo, ya en el vientre materno, tiene precedencia sobre la crianza. Dörner había dedicado casi toda su vida científica a este tema, además de otros (sobre todo el desarrollo de la diabetes y los trastornos mentales, así como la influencia de las hormonas endocrinas durante el embarazo). Dörner había considerado que las diferentes proporciones de la hormona sexûâl masculina testosterona con respecto a la femenina estradiol en los meses de gestación cuatro a seis eran el factor más importante en la diferenciación de gënėr0 del cerebro. A mediados de los años noventa, Dörner propuso un modelo de diferenciación del gënėr0 humano—que incluye el cerebro— que prácticamente no deja lugar a teorías especulativas sobre el género. Este modelo está respaldado por los resultados de numerosas investigaciones de otros científicos, que no se pueden enumerar todos aquí, pero cuyo denominador común es que estas investigaciones estaban libres de influencias ideológicas.

Las raíces ocultas de la agenda de gènęrø: El plan maestro para una sociedad asêxû@da. Alejandro Kaiser

La ley y los Profetas



Evangelio según san Mateo, 5: 17- 19 «No penséis que he venido a destruir la ley o los profetas; no he venido a destruirlos, sino a darles cumplimiento. Porque en verdad os digo que el cielo y la tierra no pasarán, sin que se cumpla todo el contenido de la ley hasta una jota o un ápice. Por lo cual quien quebrantare uno de estos mandamientos muy pequeños y enseñare así a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas quien hiciere y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos». (vv. 17- 19)

Dice esto por dos razones. Primero para invitar a sus discípulos a la imitación de su ejemplo con estas palabras, con el fin de que así como El cumplía toda ley, así también ellos procurasen cumplirla. Finalmente, había de suceder que los judíos le iban a calumniar como infractor de la ley. Por ello satisface a la calumnia antes de incurrir en ella

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 10

El argumento de la fiabilidad histórica del Nuevo Testamento


Es absolutamente equivocado decir que el Nuevo Testamento pasa la prueba de la evidencia interna. ¡El Nuevo Testamento está lleno de contradicciones! Luego, no se prueba la conclusión de la primera vía.

Respuesta: Para responder a esta objeción primero hay que entender bien las reglas y criterios a los que deben ceñirse los historiadores para aplicar correctamente la prueba de la evidencia interna. Una de estas reglas es que frente a una aparente inconsistencia o contradicción, el analista debe seguir aquel postulado de Aristóteles de acuerdo con el cual “el beneficio de la duda ha de ser dado al documento, y no debe arrogárselo el crítico para sí mismo”. En otras palabras, haciendo una analogía jurídica, el documento se considera “inocente” hasta que no se pruebe lo contrario. Por tanto, como bien ha señalado el académico John W. Montgomery, “uno debe dar atención a las afirmaciones del documento bajo análisis, y no suponer fraude o error excepto si el autor se descalifica por contradicciones o por inexactitudes factuales conocidas”. Y no solo eso. Aún en el caso en que el historiador se encuentre con lo que le parece una contradicción debe hacerse tres preguntas antes de proclamarla como tal:

1) ¿hemos comprendido bien este pasaje?,
2) ¿poseemos el conocimiento suficiente acerca de esta cuestión?, y
3) ¿podemos arrojar alguna luz adicional sobre esto a través de la investigación documental y arqueológica? Solo después de ello puede darse un juicio intelectualmente honesto sobre el tema.

Pues bien, dado ese contexto, ¿es el Nuevo Testamento un libro “plagado de contradicciones” como pretende la objeción? Al parecer no. Cuando le aplicamos al análisis del Nuevo Testamento los criterios mencionados varias de las “insalvables contradicciones” de las que nos hablan los críticos se muestran como puramente aparentes. Como muestra de ello responderemos brevemente a algunas de las “contradicciones” que más comúnmente se plantean

¿Cuántos ciegos sanó Jesús al salir de Jericó? Dos (Mateo 20:29-34). Uno (Lucas 18:35-43): Igual que en el caso de los endemoniados, había dos. Lucas se centra en narrar la historia de uno de ellos. Por tanto, no hay contradicción

En el obscuro Medievo



Los cuentos de Canterbury, obra de Geoffrey Chaucer

Los cuentos de Canterbury (en inglés medio, Tales of Caunterbury; en inglés, The Canterbury Tales) es una colección de veinticuatro cuentos escritos en inglés medio por el escritor inglés Geoffrey Chaucer entre 1387 y 1400. Fueron escritos en su mayoría en verso, aunque hay dos en prosa, y son presentados como parte de un concurso de narración de historias de un grupo de peregrinos durante un viaje de Londres a Canterbury para visitar el santuario de Tomás Becket en la catedral de dicha ciudad. El premio es una comida en la taberna Tabard de Southwark a su regreso. Los cuentos presentan una estructura semejante a El Decamerón de Boccaccio.

Un ser Activo y Necesario no puede haber estado inactivo e inútil



Argumento: Si Dios existe es un ser intrínsecamente Activo y Necesario. Pero Dios demuestra que es Activo y Necesario por medio de la creación. Por tanto, antes de la creación había estado inactivo e inútil. Pero eso no puede corresponder a un ser intrínsecamente Activo y Necesario. Luego, Dios no existe.

Refutación: Como era de esperarse, este es el cuarto “argumento” de Faure. Él nos dice: “Si Dios existe, es eterno, activo y necesario. (…) Decir que Dios no es eternamente activo, es admitir que no siempre lo ha sido (…) y puesto que es por la creación que se ha manifestado su actividad, eso es admitir, al mismo tiempo que, durante los millones y millones de siglos que, quizá, han precedido la acción creadora, Dios estaba inactivo. Por otra parte, decir que Dios no es eternamente necesario, es admitir que no lo ha sido siempre (…) y puesto que es la creación que proclama y atestigua la necesidad de Dios, eso es admitir a la vez que, durante millones y millones de siglos que han precedido quizá a la acción creadora, Dios era inútil. ¡Dios inactivo y perezoso! ¡Dios inútil y superfluo!”.

Pues bien, con respecto a este argumento hay que decir que comete tres grandes errores. El primero es suponer que Dios es Activo y Necesario única y primariamente con respecto a la creación. Falso. Dios es eternamente Activo y Necesario por Sí mismo, independientemente de la creación. En efecto: es eternamente activo porque al constituirse como un ser Personal y existir en la forma de Acto Puro, conociéndose y amándose eternamente a Sí mismo desde su Intelecto y Voluntad. Y también es eternamente necesario ya que, al constituirse como el ser Subsistente mismo, simplemente no puede no existir. El segundo error se deriva del primero. Y es que al suponer que Dios es Activo y Necesario única y primariamente con respecto a la creación, Faure sostendrá que dado “que es por la creación que se ha manifestado su actividad” y se “proclama y atestigua su necesidad”, antes de ella Dios no puede ser más que inactivo e inútil.

La premisa implícita allí es que la actividad y necesidad de Dios solo es real si es que puede ser verificada por el hombre vía su manifestación en la creación. Obviamente se trata de una falacia non sequitur: del hecho de que alguien no pueda verificar la actuación de un determinado ser no se sigue que este ser no haya actuado. ¡Señor Faure, usted no es el centro del universo ni menos un ser omnisciente: del hecho de que usted no pueda verificar la actividad de Dios no se sigue que Él no haya actuado! Se ve claro, entonces, que la pretendida inutilidad de Dios solo se basa en la inutilidad de Faure para comprender que ni la actividad y ni la necesidad de Dios dependen del mundo para existir sino que más bien son subsistentes. Finalmente, el tercer error del razonamiento de Faure consiste en querer delimitar a Dios en un marco temporal, aplicándole un “antes de” y un “después de” la creación.

Simplemente se trata de una falacia de blanco móvil porque eso no es lo que postulamos los teístas. Sostenemos más bien que Dios existe no en el tiempo sino más bien en la eternidad, donde simplemente no hay tiempo porque no hay sucesión y, en consecuencia, no cabría hablar de un “antes de” o “después de”. Queda, pues, refutado el “argumento”.

Sebastián Faure, Doce Pruebas de la Inexistencia de Dios, París, 1 926, 4to argumento.

Destrucción Creativa de la sociedad por el nihilismo



Destrucción creativa La forma en que el hombre moderno experimenta el mundo se abre a la batalla cultural. Ello es así porque únicamente bajo la experiencia de la cultura como un campo de acción diferenciado, consciente de sí, que es abierto, a su vez, al dominio de un hombre capaz de ponerse al frente de todas las cosas para otorgarle él mismo su forma, tiene realmente sentido hablar de una batalla por la cultura.

Esta forma de experimentar el mundo sobreviene cuando la tradición —ese medio que sirve para fijar y transmitir en el tiempo de manera inconsciente y casi indiscutida caracteres sociales e individuales— ha sido destruida, no solo en sus contenidos concretos, sino en sus funciones generales consistentes en mantener una sólida cohesión en los sistemas sociales de sentido. Y la tradición pierde su peso en directa proporción al aumento del peso de la racionalización del mundo, lo cual significa que la transmisión de caracteres sociales e individuales deviene consciente y abierta a la discusión sistemática cuando una nueva mentalidad se reconoce capaz de destruir el mundo para volver a levantarlo conforme los dictados de la voluntad y la Razón, con mayúscula, como Hayek la escribía, denunciando sus excesos.

Cuando Nietzsche anticipaba en 1888, en La voluntad de poder, lo que vendría al mundo de manera indefectible, esto es, «el advenimiento del nihilismo», probablemente estaba reconociendo el fin de la tradición como mecanismo de articulación social. ¿Qué es el nihilismo, acaso, sino la negación absoluta y radical de cualquier valor, creencia o costumbre que la tradición haya procurado alguna vez transmitir y fijar?

AGUSTIN LAJE, LA BATALLA CULTURAL REFLEXIONES CRÍTICAS PARA UNA NUEVA DERECHA

Depresión, estrés y ansiedad

Mi #pasado, #Señor, lo #confio a tu #misericordia, mi #presente a tu #amor mi #futuro a tu #providencia

#depresión #estrés #ansiedad

#padrepio

Oración

Grande es el Señor, merece toda alabanza, es incalculable su grandeza. El Hijo unigénito, que está en el seno del Padre, es quien nos lo ha dado a conocer