Frutos dignos de penitencia



Evangelio según san Mateo, 3: 7- 10 Viendo a muchos fariseos y saduceos que venían a bautizarse, les dijo: «Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la justicia que sobre vosotros venía? Haced frutos dignos de penitencia. Y no queráis decir dentro de vosotros mismos: Tenemos por padre a Abraham, porque en verdad os digo, que Dios puede suscitar hijos de Abraham de estas piedras. Ya la segur está puesta a la raíz del árbol. Todo árbol que no dé frutos buenos, será cortado y arrojado al fuego». (vv. 7- 10)

En estas palabras debe notarse que no sólo aconseja hacer frutos de penitencia, sino frutos dignos de penitencia. Debe saberse, pues, que al que no ha cometido ninguna cosa ilícita, a éste se le concede que use de cosas lícitas. Pero si alguno ha caído en la culpa, tanto debe separar de sí las cosas lícitas cuanto se acuerda de haber cometido las ilícitas. La conciencia de cada uno conoce que, tanto debe buscar las ganancias mayores de las buenas obras por medio de la penitencia, cuanto mayores fueron los daños que ocasionó por las culpas. Pero los judíos, gloriándose de la nobleza de su raza, no querían reconocerse como pecadores, porque descendían de la estirpe de Abraham. Y por ello se les dice con propiedad: «Y no queráis decir dentro de vosotros: tenemos por padre a Abraham»

San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 20,8

Oración

Señor Dios, que para librar al hombre de la antigua esclavitud del pecado enviaste a tu Hijo al mundo, concede a los que esperamos con devoción su venida alcanzar la gracia de la libertad verdadera. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
El Señor nos gobierna, nos da leyes, es nuestro rey:
él es nuestra salvación.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mt 9, 35 — 10, 1. 5a. 6-8.

Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas.

Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

EN aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia.
Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor».
Entonces dice a sus discípulos:
«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».
Llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
«Id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis».

Palabra del Señor.

2 caminos, uno temporal y el otro Jesucristo


se sitúa en la perspectiva de un mesianismo temporal, el cual es una de las expresiones más radicales de la secularización del Reino de Dios y de su absorción en la inmanencia de la historia humana.
Privilegiando de esta manera la dimensión política, se ha llegado a negar la radical novedad del Nuevo Testamento y, ante todo, a desconocer la persona de Nuestro Señor Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, al igual que el carácter específico de la liberación que nos aporta, y que es ante todo liberación del pecado, el cual es la fuente de todos los males.
Por otra parte, al dejar a un lado la interpretación autorizada del Magisterio, denunciada como interpretación de clase, se descarta al mismo tiempo la Tradición. Por esto, se priva de un criterio teológico esencial de interpretación y, en el vacío así creado, se acogen las tesis más radicales de la exégesis racionalista. Sin espíritu crítico se vuelve a la oposición entre el « Jesús de la historia » y el « Jesús de la fe »
SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE INSTRUCCIÓN SOBRE ALGUNOS ASPECTOS DE LA «TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN»

Los beneficios de perdonar



Pareciera que el perdón sólo trajera beneficio a la persona que lo recibe, lo cual no es cierto. Siendo honestos, el perdón beneficia más a quien lo da que a quien lo recibe. Quienes han tenido o tienen algún odio o resentimiento en su corazón, saben lo terrible que es llevar esa carga. Puede estar viviendo el día más feliz de su vida, y de repente ve a esa persona contra la que tiene resentimiento, y todo el día se echa a perder. Cuando una persona perdona, suelta esa carga y experimenta libertad, paz, tranquilidad. ¿Qué pierde una persona cuando perdona de corazón? ¡Nada! Al contrario lo gana todo. En realidad el perdón es un requisito indispensable para ser feliz. En este sentido, el perdón es dos veces bendito: bendice a quien lo da y a quien lo recibe. Las personas que aprenden a perdonar viven más tranquilas, asumen con más valentía el dolor, se deprimen menos, sufren menos ansiedad, menos estrés, son más optimistas, aumentan su seguridad y aprenden a quererse más

Hermosas por fuera, pero llenas de veneno



Evangelio según san Mateo, 3: 7- 10 Viendo a muchos fariseos y saduceos que venían a bautizarse, les dijo: «Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la justicia que sobre vosotros venía? Haced frutos dignos de penitencia. Y no queráis decir dentro de vosotros mismos: Tenemos por padre a Abraham, porque en verdad os digo, que Dios puede suscitar hijos de Abraham de estas piedras. Ya la segur está puesta a la raíz del árbol. Todo árbol que no dé frutos buenos, será cortado y arrojado al fuego». (vv. 7- 10)

Así como el médico hábil si ve el color del enfermo conoce la clase de enfermedad, así San Juan conoce las malas inclinaciones de los fariseos que venían hacia él. Sin duda pensaron dentro de sí: «Vamos y confesemos nuestros pecados. Ningún trabajo nos cuesta. Somos bautizados y conseguimos el perdón de nuestros pecados». Necios. Acaso cuando se come y se digiere un alimento que perjudica ¿no es necesaria la medicina? Así, es necesario mucho cuidado y mucha vigilancia al hombre después que se ha convertido y bautizado, para que la herida de los pecados se cure perfectamente. Por eso los llama raza de víboras. La condición de la víbora es tal, que cuando muerde al hombre, éste corre en seguida al agua, la que si no encuentra muere. Por lo tanto a éstos llamaba raza de víboras, porque habiendo cometido pecados mortales, corrían al bautismo para que, como las víboras, pudiesen huir de la muerte por medio del agua. Además es propio de las víboras romper las entrañas de sus madres al nacer. Por lo mismo que los judíos al perseguir con pertinacia a los profetas habían dañado a su madre, la sinagoga, eran llamados raza de víboras. Además, las víboras son hermosas y como pintadas por fuera, pero por dentro están llenas de veneno. Así éstos manifestaban el atractivo de la santidad en el rostro

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 3

La humildad de los ángeles



Con su intelecto vieron todas las consecuencias y las aceptaron. La tradición mantiene que el orgullo era tan poderoso en Lucifer y en sus seguidores que prefirieron el ego—” yo soy yo”, dijo Lucifer— y luego, en el medio de esta prueba, uno de los ángeles menores, San Miguel, que pertenecía al penúltimo coro dijo: «Quis ut Deus?» (¿ Quién como Dios?). Y con esta humilde palabra San Miguel arrojó a Lucifer y a sus seguidores desde el Cielo al abismo. Mi ángel de la guarda y cada ángel de la guarda se mantuvieron fieles a Dios en este en esta prueba y aceptaron a Cristo con un espíritu de humildad y de servicio. Por lo tanto, desde entonces, el deseo más ferviente de cada ángel es algún día convertirse en un humilde servidor, en un ángel de la guarda de algún ser humano. Cada ángel lo desea ardientemente. La ambición de cada ángel es postrarse. Su “carrera soñada” es ser pequeño para bajar, y no ascender como los hombres en su ambición profesional. El ser humano por las heridas del pecado original, incluido el orgullo, desea seguir una carrera en la que busca altas posiciones. (Desgraciadamente de alguna manera esto es lo que podríamos llamar el pecado original de los clérigos: llegar a altas posiciones). Y esto se opone a lo que los santos ángeles desean. En su carrera se mueven hacia abajo. Por ejemplo, cuando un querubín se convierte en un ángel de la guarda por un tiempo limitado, durante la vida de una persona, desciende del segundo coro hasta el noveno. Es despojado y reducido en su dignidad a uno de los más bajos, y este es su deseo más profundo: ser pequeño, imitar a Cristo el Señor, ser un sirviente. Sin embargo, la ambición de cada ángel es ser un día un ángel de la guarda, experimentar las líneas más bajas del último umbral del coro de los ángeles y el servicio paciente de una persona humana. Luego, cuando termina su servicio como ángel de la guarda, regresa a su coro original

Athanasius Schneider. Christus vincit!

Oración

Señor y Dios nuestro, tú has querido que numerosas naciones llegaran al conocimiento de tu nombre por la predicación de san Francisco Javier; infúndenos su celo generoso por la propagación de la fe, y haz que tu Iglesia encuentre su gozo en evangelizar a todos los pueblos. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

San Mateo 9:27-31
Cuando Jesús se iba de allí, le siguieron dos ciegos gritando: «¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!» Y al llegar a casa, se le acercaron los ciegos, y Jesús les dice: «¿Creéis que puedo hacer eso?» Dícenle: «Sí, Señor.» Entonces les tocó los ojos diciendo: «Hágase en vosotros según vuestra fe.» Y se abrieron sus ojos. Jesús les ordenó severamente: «¡Mirad que nadie lo sepa!» Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron su fama por toda aquella comarca.

Palabra del Señor

Memento


Acordaos, Señor de vuestros siervos y siervas N. N. y de todos los que están aquí presentes, cuya fe y devoción os son conocidas, por los cuales os ofrecemos y ofrecen ellos mismos este sacrificio de alabanza, por sí y por todos los suyos, por la redención de sus almas, por la esperanza de su salvación y conservación; y tributan sus votos a Vos, Dios Eterno, vivo y verdadero