En el hombre, porque es un ser compuesto de espíritu y cuerpo, existe cierta tensión, y se desarrolla una lucha de tendencias entre el “espíritu” y la “carne”. Pero, en realidad, esta lucha pertenece a la herencia del pecado.
Es una consecuencia de él, y, al mismo tiempo, confirma su existencia. Forma parte de la experiencia cotidiana del combate espiritual: «Para el apóstol no se trata de discriminar o condenar el cuerpo, que con el alma espiritual constituye la naturaleza del hombre y su subjetividad personal, sino que trata de las obras —mejor dicho, de las disposiciones estables—, virtudes y vicios, moralmente buenas o malas, que son fruto de sumisión (en el primer caso) o bien de resistencia (en el segundo caso) a la acción salvífica del Espíritu Santo.
Por ello el apóstol escribe: “Si vivimos según el Espíritu, obremos también según el Espíritu” (Ga 5, 25) (Juan Pablo II, Carta enc. Dominum et vivificantem, 55).
Dios todopoderoso y eterno, que nos has otorgado celebrar en una misma fiesta los méritos de Todos los Santos; concédenos, por esta multitud de intercesores, la deseada abundancia de tu misericordia y tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo
Aleluya, aleluya, aleluya. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados —dice el Señor—, y yo os aliviaré. Aleluya, aleluya, aleluya. EVANGELIO Mt 5, 1-12a.
Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
EN al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».
Jesús enseñó que la Eucaristía estaba prefigurada en el maná Evangelio según San Juan 6:49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; 6:50 este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. 6:51 Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo Mucho antes de la Última Cena, jesús mismo anunció la Eucaristía: al multiplicar el pan y alimentar a las multitudes que congregaba; al evocar varias veces en su predicación escenas de banquetes; y al elegir ara nacer una ciudad llamada Belén (hebreo, Casa del Pan). En una extensa y explícita profecía, Jesús desarrolló la teología de su presencia eucarística. Se trata del famoso discurso sobre el Pan de Vida Evangelio según San Juan 6:58 Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.» 6:59 Esto lo dijo enseñando en la sinagoga, en Cafarnaún. 6:60 Muchos de sus discípulos, al oírle, dijeron: «Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?» 6:61 Pero sabiendo Jesús en su interior que sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: «¿Esto os escandaliza? 6:62 ¿Y cuando veáis al Hijo del hombre subir adonde estaba antes?… 6:63 «El espíritu es el que da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida. 6:64 «Pero hay entre vosotros algunos que no creen.» Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. 6:65 Y decía: «Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo concede el Padre.» 6:66 Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con él. 6:67 Jesús dijo entonces a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?» 6:68 Le respondió Simón Pedro: «Señor, ¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna, 6:69 y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.» Su carne es pan; su sangre es bebida. Esto se corresponde directamente con el pronunciamiento que hace sobre el pan y el vino en la Última Cena: Esto es mi Cuerpo.. Este es mi cáliz de mi Sangre. Esta es la acción que Jesús mandó a sus apóstoles que reinteranran.
Vanidad de vanidades vivir aspirando a honores y a a ser elevados a las altas posiciones (el que se enorgullece será humillado), Vanidad de vanidades dejarse arrastrar por las pasiones carnales, buscando placeres por los cuales después se recibirán castigos.Quien sigue los deseos de la carne sólo cosecha corrupcionesVanidad de vanidades preocuparse más porque la vida sea larga que porque sea santamente vividaVanidad de vanidades preoucparse solamente de la vida presente sin hacer provisiones para la vida futura de la eternidad.Vanidad de vanidades apegar el corazón a lo que se acaba tan pronto, y no preocuparse por conseguir el cielo, donde los goces duran para siempre
San Juan distingue tres especies de codicia o concupiscencia: la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la soberbia de la vida (cf 1 Jn 2, 16 [Vulgata]). Siguiendo la tradición catequética católica, el noveno mandamiento prohíbe la concupiscencia de la carne; el décimo prohíbe la codicia del bien ajeno
En sentido etimológico, la “concupiscencia” puede designar toda forma vehemente de deseo humano. La teología cristiana le ha dado el sentido particular de un movimiento del apetito sensible que contraría la obra de la razón humana. El apóstol san Pablo la identifica con la lucha que la “carne” sostiene contra el “espíritu” (cf Ga 5, 161724; Ef 2, 3). Procede de la desobediencia del primer pecado (Gn 3, 11). Desordena las facultades morales del hombre y, sin ser una falta en sí misma, le inclina a cometer pecados (cf Concilio de Trento: DS 1515).
Aleluya, aleluya, aleluya. Tomad mi yugo sobre vosotros —dice el Señor—, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón. Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO Lc 14, 1. 7-11.
Todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
UN sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les decía una parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y venga el que os convidó a ti y al otro, y te diga: «Cédele el puesto a este”. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: “Amigo, sube más arriba”. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido».
Recuerda que Nuesro Señor se ofrece Él mismo por tí, colocándose como Mediador entre tu debilidad y la justicia divina, deteniendo el castigo a que te haces acreedor diariamente por tus pecados. Si recuerdas esto con frecuencia acudirías al Santo Sacrificio Suspirarías por tener la dicha de participar en este Beneficio. Cúan devotamente asistirías y cómo sufrirías si se te privasen de esta felicidad Te expondrías a tener mil pérdidas en tus bienes temporales antes de resignarte al perjucio que resultaría a tu alma con esta omisión.
(comparación del antiguo y nuevo testamento) Levítico 24:9 Será para Aarón y sus hijos, y lo comerán en lugar sagrado; porque es cosa sacratísima, tomada de los manjares que se abrasan para Yahvé. Es decreto perpetuo.» Evangelio según San Juan 6:35 Les dijo Jesús: «Yo soy el pan de vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed.