Bienaventuranzas

Las bienaventuranzas descubren la meta de la existencia humana, el fin último de los actos humanos: Dios nos llama a su propia bienaventuranza. Esta vocación se dirige a cada uno personalmente, pero también al conjunto de la Iglesia, pueblo nuevo de los que han acogido la promesa y viven de ella en la fe

Oración

El Señor hace caminar a los humildes con rectitud.
Enseña su camino a los humildes

Evangelio

Aleluya, aleluya.
Confío en el Señor; mi alma espera y confía en su palabra.
Aleluya.

EVANGELIO
Mt 8, 23-27.

¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. De pronto se levantó un temporal tan fuerte, que la barca desaparecía entre las olas; él dormía. Se acercaron los discípulos y lo despertaron gritándole: –¡Señor, sálvanos, que nos hundimos! El les dijo: –¡Cobardes! ¡Qué poca fe! Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma. Ellos se preguntaban admirados: –¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!

Palabra del Señor

Célibes

Josué, Jeremías, Elías y Eliseo fueron célibes; Jeremías por mandato expreso del Señor (Jeremías 16,2)

Era costumbre también que los sacerdotes de Israel se abstuvieran de relaciones maritales mientras duraba su turno en el servicio del templo

Jeremías, Miguel Angel 1509

Felicidad

Las bienaventuranzas responden al deseo natural de felicidad. Este deseo es de origen divino: Dios lo ha puesto en el corazón del hombre a fin de atraerlo hacia Él, el único que lo puede satisfacer: «Ciertamente todos nosotros queremos vivir felices, y en el género humano no hay nadie que no dé su asentimiento a esta proposición incluso antes de que sea plenamente enunciada» (San Agustín, De moribus Ecclesiae catholicae, 1, 3, 4)

«¿Cómo es, Señor, que yo te busco? Porque al buscarte, Dios mío, busco la vida feliz, haz que te busque para que viva mi alma, porque mi cuerpo vive de mi alma y mi alma vive de ti» (San Agustín, Confessiones, 10, 20, 29)

«Sólo Dios sacia» (Santo Tomás de Aquino, In Symbolum Apostolorum scilicet «Credo in Deum» expositio, c 15)

Oración

Enséñame a cumplir tu voluntad. Y a guardarla de todo corazón

Evangelio

Aleluya, aleluya.
Si hoy escucháis la voz del Señor, no endurezcáis vuestro corazón
Aleluya.

EVANGELIO
Mat 8, 18-22.

Tú, sígueme.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

En aquel tiempo, viendo Jesús que lo rodeaba mucha gente, dio orden de atravesar a la otra orilla. Se le acercó un letrado y le dijo:
–Maestro, te seguiré adonde vayas.
Jesús le respondió:
–Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.
Otro que era discípulo, le dijo:
–Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre.
Jesús le replicó:
–Tú, sígueme. Deja que los muertos entierren a sus muertos.

Palabra del Señor

Soledad

Génesis 2:18 Y se dijo Yavé Dios: «No es bueno que el hombre esté solo; voy a hacerle una ayuda proporcionada a él».

Credo Atanasiano

Sacerdotes addunt:
V/ . El Señor esté con vosotros.
V/ . Dóminus vobíscum.
R/. Y con tu espíritu.
R/. Et cum spí­ri­tu tuo.
ORACIÓN
ORÉMUS
Oh Dios to­do­poderoso y eterno, que con la luz de la verdadera fe diste a tus siervos conocer la gloria de la Trinidad eterna, y adorar la Unidad en el poder de tu majestad: haz, te suplicamos, que, por la firmeza de esa misma fe, seamos defendidos siempre de toda adversidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Omnípotens sempitérne Deus, qui dedísti fámulis tuis, in confessióne veræ fídei, ætérnæ Trinitátis glóriam agnóscere, et in poténtia maiestátis adoráre unitátem: quǽsumus; ut, eiúsdem fídei firmitáte, ab ómnibus semper muniámur advérsis. Per Dóminum nostrum Iesum Christum Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.
R/. Amén.
R/. Amen.

La Abstinencia Sexual

La abstinencia sexual temporal ha sido una condición establecida por Dios para que Moisés pudiera llevar a cabo la obra de santificación del Pueblo de Israel. Éxodo 19, 10-15