Los disidentes de la ideología del gęnėrõ




Algunos de los grandes gladiadores que despertaron al mundo para tomar conciencia de una ideología totalitaria que de modo silencioso se cierne sobre nuestra civilización. La palabra “disidente” generalmente se asocia con aquellos valientes oponentes del régimen totalitario soviético. El disidente era generalmente aquel que denunciaba la mentira comunista por medio de la verdad y a cambio era silenciado por medio de falsas denuncias, el ostracismo o la prisión.

En nuestros días, el término disidente bien puede aplicarse a cuanto psicólogo y psiquiatra se oponga a la ideología del gęnėrõ. Y la amenaza que sufren es real: cárcel, suspensión de licencia, expulsión de la universidad, clausura de clínicas, multas exorbitantes y persecución política y mediática por doquier. Lo importante, sin embargo, es que hay grandes psicólogos, psiquiatras y científicos disidentes dispuestos a arriesgarse. A continuación, voy a relatar algunas historias reales y que ejemplifican la realidad totalitaria de la ideología de género. En los últimos años, multitud de psicólogos y psiquiatras discreparon públicamente frente al fuerte activismo LGęBåT, el cual presionó para normalizar el “trastorno de identidad de gęnėrõ” al eliminarlo de la categoría de “trastorno”.

De hecho, la edición más reciente del Manual de Diagnóstico y Estadística de Desórdenes Mentales, usado en todo el mundo, afirma que aquellas personas que deseen cambiar de gęnėrõ no sufren ningún trastorno, sino que, por el contrario, lo que tienen es disforia de gęnėrõ, es decir, muestran “una marcada incongruencia entre su experiencia y expresión de gęnėrõ y el gęnėrõ asignado”. Ahora, el lobby LGęBåT no presentó ningún argumento científico al respecto más que la presión ideológica y los cambios legales que están ocurriendo en todo el mundo. Y el cambio en el Manual es un cambio fundamental, porque
significa que el problema de las personas que padecen disconformidad con su género es equiparado a estados como el dolor de cabeza, por el cual uno no se siente bien, pero que no quiere decir que uno sufra un trastorno.

Un sinnúmero de psiquiatras se manifestó en contra, porque saben que esto no es verdad. El trastorno de identidad de género existe y merece un tratamiento compasivo, ya que es un serio problema de salud mental. Debemos notar una y otra vez que la eliminación de dicho trastorno no fue motivada por conocimientos médicos o científicos, sino por cuestiones políticas e ideológicas.

El reconocido psiquiatra Lawrence Mayer, coautor del reporte más importante sobre Sexualidad y gęnėrõ, el cual se ha opuesto firmemente a la ideología de gęnėrõ, afirma que durante la elaboración de su informe consultó a numerosos científicos y médicos, los cuales le pidieron “no incluyera su nombre en mis agradecimientos. Algunos temían la respuesta enfurecida de los elementos más militantes de la comunidad LGęBåT […]. Y, sin embargo, lo más enojoso es que algunos temían represalias por parte de sus propias universidades por participar en cuestiones controversiales, independientemente del contenido del informe (un triste testimonio sobre la libertad académica)”.

Mayer y McHugh Sexuality and Gënder» p.6.

El origen de la religión



“religión” viene del latín religare, que significa “volver a unir”. Así, la religión era aquella forma de espiritualidad que “re-ligaba” al hombre con la divinidad. Sin embargo, no se puede “volver a unir” a lo que nunca se ha desunido, no se puede “re-ligar” a lo que nunca se ha desligado.

Por tanto, aparte de la existencia del espíritu, es necesario establecer un punto más para poder dar cuenta del origen de la religión. Es necesario explicar cómo y en qué sentido el hombre se ha separado de la divinidad. En otras palabras, es necesario que sustentemos antropológicamente aquello que en la tradición cristiana se ha llamado pecado original. ¿Pero cómo podría hacerse tal cosa? Obviamente no por medio del registro histórico de vestigios que nos brinda la antropología cultural. Ello sería sumamente inadecuado dada la naturaleza de la cuestión: la mandíbula de Heidelberg no nos dice nada sobre la mentalidad del hombre al que perteneció, las piedras chellenses no nos dicen de por sí qué tipo de religiosidad tuvieron los hombres que las tallaron.

Se debe apelar, entonces, a la antropología filosófica. Habíamos establecido ya que el hombre tiene espíritu. Y, como también habíamos visto, esta facultad espiritual no puede provenir de la sola materia; ergo, tiene que haber sido dada por una entidad inmaterial con capacidad creadora. En otras palabras, el espíritu tiene que haber sido dado directamente por Dios. Así, es por el espíritu que el hombre está constitutivamente ligado a Dios, que es a su imagen y semejanza. Gracias al espíritu el hombre trasciende la naturaleza, piensa a nivel abstracto, genera autoconsciencia, posee libre albedrío, realiza juicios morales… todo ello lo aleja del animal y lo liga a la divinidad, elevándolo en su dignidad. Es, entonces, por causa de su espíritu que el hombre ha sido destinado a ser feliz en Dios. Y ello no por mero capricho o imposición arbitraria de la divinidad, sino por la naturaleza misma de las cosas. Recuérdese que las potencias del espíritu son el intelecto y la voluntad. El acto del intelecto es el pensar y su objeto último es la verdad; Dios es la esencial y máxima Verdad. El acto de la voluntad es el querer y su objeto último es el bien; Dios es el esencial y máximo Bien. Luego, Dios es el objeto de la felicidad humana. “Nos creaste para Ti, Señor, y nuestro corazón estará siempre inquieto hasta que no descanse en Ti”, decía San Agustín.

Ahora, dada la naturaleza trascendente y espiritual de dicha felicidad es necesario que el hombre acceda a ella en una condición de conmensurabilidad ontológica, es decir, acogiéndola de un modo consciente y libre. Y es justamente allí donde viene la ruptura. Por causa de su libre albedrío (no por ley divina ni por causa de su naturaleza) el hombre puede hacer un acto erróneo de autoconsciencia y decir: “Yo soy el fundamento de mi ser, Yo soy el que construyo mi existencia, Yo soy el que me doy la esencia…”. El hombre utiliza el espíritu que le ha sido “Yo no necesito de Dios porque Yo soy mi propio Dios”. Soberbia, egoísmo, idolatría… todo en un solo acto: he ahí la esencia del pecado original. A partir de allí queda afectada la condición humana misma. Siendo el hombre una unidad sustancial de cuerpo y alma, el pecado de su alma afecta a su cuerpo, se ata a él y, en consecuencia, se transmite por generación.

Y ello, nuevamente, no por capricho o imposición divina, sino por la naturaleza misma de las cosas. Queda de esta forma el hombre afectado por la concupiscencia, es decir, por aquella tendencia que, sin identificarse con su naturaleza, afecta constantemente a la misma haciéndola tender hacia el mal. Básicamente se presenta como un desorden de los legítimos apetitos del hombre -tanto corporales como espirituales. Funciona a la inversa de una piedra filosofal: transforma lo esencialmente bueno en accidentalmente malo. Así, convierte al deseo sexual ordenado y legítimo en lujuria, a la sana estima de sí mismo en soberbia, al necesario cuidado del propio interés en egoísmo, a la necesidad de descanso en pereza, a la indignación justificada en ira, al mesurado deseo de bienes en codicia, y así sucesivamente.

Entonces, nos encontramos con que el principal efecto del pecado original es que debilita la naturaleza del hombre para que caiga más fácilmente en el pecado actual. Y todos nos encontramos en esta condición. No es necesario hacer grandes estudios históricos o estadísticos para comprobarlo.

San Agustin, Confesiones, Lib. I, cap. I,n. 1

Pecado actual: Dícese de aquel en el que caemos cada uno de nosotros en particular por nuestra propia voluntad

LA REFUTACIÓN DE LA TRANSVERSALIZACIÓN DE GÉNERO: ILUSIONES EN LUGAR DE CIENCIA


Una ideología socialista Como todos los diseños de sociedad socialistas, el objetivo apunta alto: pretende crear nada menos que el nuevo ser humano, y hacerlo destruyendo los roles tradicionales de gęnėrø. Para Marine Rothblatt, originalmente de gęnėrø masculino, el nuevo mundo del gęnėrø es el epítome de la libertad y la autodeterminación: «Crearemos una cultura de creatividad sin precedentes en cuanto a posibilidades de desarrollo personal. Del apartheid de los gęnėrøs surge la libertad de gęnėrø». «Una cabeza sabia dijo en una ocasión: la biología es lo que crees que es», escribió el Ministerio de Familia de Baden-Württemberg en 2014. Precisamente esta postura ya es la oficial.

Esta argumentación, que desconcierta a todos los científicos de las ciencias naturales, es el resultado forzoso de un constructivismo que ahora también incluye a la naturaleza. «El movimiento de gęnėrø no tiene […] ningún interés en la objetividad. Para ellos no existe una ciencia objetiva que investigar», escribió la psicóloga y científica social Doris Bischof-Köhler en el periódico Die Zeit.

El «constructivismo radical» y la «teoría crítica» surgieron de la insistencia de Karl Marx en que la verdadera filosofía no debe reflexionar sobre el mundo, sino cambiarlo: «Los filósofos solo han interpretado el mundo de forma diferente; lo que importa es cambiarlo», declaró Marx.

Estas ideologías no se guían, como las ciencias naturales, por el interés de la objetividad y la verdad, sino que su objetivo es cambiar la sociedad existente. Sin embargo, la ciencia objetiva no debe estar precedida por el dogma o el consenso, sino que debe realizarse una investigación metodológicamente correcta, y esta investigación debe ser abierta.

Por tanto, las teorías de gęnėrø no son ciencias naturales, sino conceptos de acción con la intención de cambiar el mundo. Por supuesto, uno puede construir una realidad adecuada para sí mismo, pero eso no cambia la realidad existente. No obstante, tiene consecuencias dramáticas para nuestro futuro.

Así, Konrad Lorenz escribió en 1982 anticipándose a la ideología de género: «La creencia errónea de que se puede hacer cualquier cosa del hombre […] subyace a los muchos pecados mortales que la humanidad civilizada comete contra la naturaleza del hombre. Debe tener las más perversas consecuencias si una política mundial, junto con la política que de ella se deriva, se basa en una mentira»


Cord Riechelmann, Und sie existiert doch! FAS 43/14

Martine Rothblatt: The Apartheid of Sex 1995,p.21

Ministerium fur Arbeit und Sozialordnung J Familien und Senioren Baden-Wirttemberg

Doris Bischof-Kohler, LMU Munchen, Zeit
Magazin, 6 de junio de 2013

mlwerke.de, Thesen iber Feuerbach

Oración

Aleluya. La piedra fue removida, aleluya, de la entrada del sepulcro. Aleluya

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
El que me ama guardará mi palabra —dice el Señor—
y mi Padre lo amará, y vendremos a él.
Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO
Jn 14, 23-29.

El Espíritu Santo os irá recordando todo lo que os he dicho.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.
La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado”. Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es mayor que yo, Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis».

Palabra del Señor.

Paz




Evangelio según san Mateo, 5: 9- 9 «Bienaventurados los pacíficos, porque se llamarán hijos de Dios». (v. 9)

Se llaman pacíficos para otros, no sólo los que reconcilian los enemigos por medio de la paz sino también aquellos que olvidando las malas acciones aman la paz. Aquella paz es bienaventurada, la que subsiste en el corazón y no solamente en las palabras. Los que aman la paz son los hijos de la paz

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 9

En el obscuro Medievo



La “Edad Media” construyó cosas tan horripilantes que incluso hasta el día de hoy existe gente que desea despilfarrar sus ahorros y masacrar sus sentidos con las catedrales góticas y románicas, los manuscritos iluminados, los frescos en las paredes de los claustros o iglesias, la poesía medieval, los cantares de gesta, los vitrales, las esculturas que adornan el interior y el exterior de las casas y edificios, los instrumentos, el canto y la polifonía, etc. Es todo esto lo que un turista que viaje a Europa se obstinará una y otra vez por visitar. ¡Qué masoquistas que somos! Ir a visitar la obra de unos brutos “bárbaros”…

Pero… ¿ Bárbaros los manuscritos iluminados, los relicarios, los ostensorios y los vasos litúrgicos, piezas de arte sacro que conmueven todavía hoy a los incrédulos?

Disidente



Los ideólogos afirman que el sęxô es una “construcción social” porque ellos mismos, a través de la ideología de gėnęrø, han construido una realidad paralela que quieren imponer en la sociedad. Es más, el activismo LâGBT está plagado de contradicciones. Si el gėnęrø es una construcción social, ¿cómo pueden entonces afirmar que la identidad de gėnęrø es innata e inmutable? Y si es algo inmutable, ¿cómo pueden afirmar que el gėnęrø es también fluido? Y ¿cómo puede ser que algo que es supuestamente una “construcción cultural”, esté de hecho determinado biológica y genéticamente desde el momento de la concepción?

Además, si la persona es biológicamente mujer, pero se siente e identifica como “hombre”, ¿qué significa sentirse e identificarse como hombre, aparte de tener cierta estructura genética y un cuerpo determinado? Y ¿cómo se puede sentir hombre alguien que nunca lo fue? Si me siento como tal o cual, ¿por qué eso me define como tal o cual? Imagínense si aplicamos el criterio de la “identidad de gėnęrø” a la edad, el color de piel, la altura, etc.

De hecho, una de las mejores maneras de mostrar lo irracional y mentiroso de una ideología es simplemente mostrando sus consecuencias en otros aspectos de la vida, para así ver la falta de sentido común interna a la lógica del activismo LGgBnT. Este es el caso del planteamiento de un hombre holandés, Emile Ratelband, el cual pide cambiar su edad legal de 69 a 49 usando como argumento la pseudofilosofía del gėnęrø: adaptarse a la edad que siente. Como Ratelband afirmó en una entrevista con el diario The Washington Post, “en Europa y en USA somos libres. Podemos tomar nuestras propias decisiones tales como cambiar nuestro nombre e incluso cambiar el género. Mi percepción de mi cuerpo y mi mente es que tengo unos 40 o 45 años”. Simplemente incoherente, tal como la afirmación fundamental de la ideología de género: los sentimientos determinan la realidad.

Los disidentes de la ideología del género No sería justo escribir un libro sobre la ideología de gėnęrø sin nombrar algunos de los grandes gladiadores que despertaron al mundo para tomar conciencia de una ideología totalitaria que de modo silencioso se cierne sobre nuestra civilización. La palabra “disidente” generalmente se asocia con aquellos valientes oponentes del régimen totalitario soviético. El disidente era generalmente aquel que denunciaba la mentira comunista por medio de la verdad y a cambio era silenciado por medio de falsas denuncias, el ostracismo o la prisión

Stanley-Becker Isaac. «A 69-year-old man asksto be declared 49, claiming age is as fluid as gender», The Washington Post Nov 8 201 8 https://www.washing-tonpost.com/nation/2018/11/08/year-old-man-asks-
be-declared-claiming-age-is-fluid-gender

Pablo Muñoz Iturrieta Atrapado en el cuerpo equivocado La idęolögīa de gėnērø frente a la ciencia y la filosofía

Oración

Gloria a ti, oh Jesús, nacido de la Virgen, juntamente con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amen

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Si habéis resucitado con Cristo,
buscad los bienes de allá arriba,
donde Cristo está sentado a la derecha de Dios.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Jn 15, 18-21.

No sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros.
Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia.
Recordad lo que os dije: “No es el siervo más que su amo”. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.
Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió».

Palabra del Señor