Evangelio según san Mateo, 5: 4- 4 «Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra». (v. 4)
Calma tu afecto para que no te enojes, y si alguna vez te alteras, no peques. Es muy laudable el moderar la alteración con la reflexión y no es una virtud menor dominar la ira que nunca airarse; porque cuando comúnmente esto es más manejable, lo otro es más valorado
“El Papa no ha tardado mucho en poner en práctica sus palabras. Ojalá viva largamente este amante del santuario y de la belleza de la santidad. Ojalá su bondadoso rostro pueda ablandar los corazones empedernidos que aún insisten en cantar, por bravata, por no decir por bufonada, con espantosos chillidos, trémolos y gorgoritos, delante del Santísimo Sacramento”
Ecclesiastical Review
San Pío X: El Papa Sarto, un papa santo. F.A. Forbes
Señor, tú que realizas sin cesar la salvación de los hombres y concedes a tu pueblo, en los días de Cuaresma, gracias más abundantes, dígnate mirar con amor a tus elegidos y concede tu auxilio protector a los catecúmenos y a los bautizados. Por nuestro Señor Jesucristo
Apartad de vosotros todos vuestros delitos —dice el Señor—, renovad vuestro corazón y vuestro espíritu.
EVANGELIO Jn 11, 45-57.
Para reunir a los hijos de Dios dispersos.
✠ Lectura del santo Evangelio según san Juan.
EN aquel tiempo,muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él. Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús. Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron: «¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación». Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo: «Vosotros no entendéis ni palabra; no comprendéis que os conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera». Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no solo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos. Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos. Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban: «¿Qué os parece? ¿Vendrá a la fiesta?». Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para prenderlo.
La vista del universo nos ha mostrado la existencia de una causa primera, de un Dios, Ser necesario, eterno, infinito, dotado de todas las perfecciones posibles. Este mismo espectáculo nos muestra también lo que es Dios con relación a nosotros. Dios es el Creador de todas las cosas y su soberano Señor. Él lo conserva y gobierna todo con su Providencia.
¿Por qué se llama a Dios Creador del cielo y de la tierra?
Llamamos a Dios Creador porque ha sacado de la nada el cielo, la tierra, los ángeles, los hombres y todo cuanto existe. Crear es hacer algo de la nada por el solo acto de la voluntad. Sólo Dios es creador: la creación exige una potencia infinita, porque de la nada al ser hay una distancia infinita que solo Dios puede salvar. Aunque los hombres reunieran todos sus esfuerzos, no serían capaces de crear un grano de arena.
R. P. Hillaire, la religión demostrada LOS FUNDAMENTOS DE LA FE CATÓLICA ANTE LA RAZÓN Y LA CIENCIA
Aumentan el mal los peligros que amenazan la sociedad doméstica y civil. Porque, como otras veces lo hemos expuesto, hay en el matrimonio, según el común y casi universal sentir de gentes y siglos, algo de sagrado y religioso: veda además la ley divina que pueda disolverse. Pero si esto se permite, si el matrimonio se hace profano, necesariamente ha de seguirse en la familia la discordia, y la confusión, cayendo de su dignidad la mujer, y quedando incierta la prole acerca de su bienestar y de su fortuna.
ALBERTO CATÜRÉLLÍ LA IGLESIA CATÓLICA Y LA MASONERÍA Doctrina y Documentos
… la hegemonia ya no se da en la transacción de intereses materiales, sino en el hecho de inyectar en el otro una misma «concepción del mundo»‘ que anude lazos de solidaridad orgánicos (hegemónicos) entre grupos que pertenecen a distintas clases sociales obreros por un lado, campesinos por el otro-
Es el vínculo ideológico y no tanto el económico el que da sentido a la formación políitica hegemónica en Gramsci. El éxito del proceso hegemónico (es decir de la fusion entre grupos distintos acerca de la conciencia revolucionaria), depende de la confección de una ideologia de signo contrario respecto de la dominante, que cuestione Su «sentido común’ su forma de ver el mundo, su forma de organizar la sociedad, la economía, la política, la cultura.
AGUSTIN LAJE, LA BATALLA CULTURAL REFLEXIONES CRÍTICAS PARA UNA NUEVA DERECHA
Sin llegar a los excesos de la franca y formal desobediencia, que es el pecado diametralmente opuesto a la obediencia, ¡cuántos modos y maneras ha de falsificar o deformar esta virtud, tan contraria al instinto de natural rebeldía propio del espíritu humano! He aquí algunas de sus principales manifestaciones:
Obediencia paradójica: es la que pretende obedecer haciendo su propia voluntad, o sea imponiéndosela al superior.
La persecución de los cristianos El célebre historiador Tácito describió en sus Anales la persecución de los cristianos por parte de Nerón. El emperador ambicionaba construir un palacio inmenso, conocido como la Domus Aurea, la Casa de Oro. Ocupaba alrededor de 50 hectáreas y para hacerse de espacio para su construcción, Nerón provocó un feroz incendio en el año 64 que duró seis días, seguido por uno menor en escala, pero igualmente destructor. La ciudad de Roma estaba dividida en 14 regiones. Refiere Tácito que tras el incendio quedaron solo cuatro regiones enteras, tres asoladas del todo, y en las siete restantes muy pocas casas, sin techo y medio quemadas. Mientras la ciudad se consumía en llamas, Nerón cantaba en un tablado que tenía en su casa comparando este incendio con la destrucción de Troya. En los incendios se perdieron muchas vidas y también templos y altares dedicados a los dioses romanos, incluyendo la luna, Hércules y Júpiter. La gente no estaba contenta con Nerón, acusándolo de haber provocado estos incendios, cosa que él negaba. Como la gente no le creyera, el infame emperador culpó a los cristianos, quienes eran despreciados por los romanos.
Tácito ve con beneplácito la persecución de los cristianos y describe cómo fueron castigados al principio por profesar públicamente su religión y más adelante, no tanto por haber sido culpados por los incendios, sino porque se había logrado convencer a los romanos de aborrecerlos. Detalla el historiador que a unos los vestían de pellejos de fieras para que los despedazaran los perros. Otros eran crucificados. Unos más eran quemados vivos para alumbrar los huertos de Nerón por las noches. Seguramente para ser quemados, los cristianos eran atados a cruces de la variante crux simplex, formadas solo por el stipes, que era el poste, sin el patibulum ¸ que era el travesaño. Pero reconoce el autor de los Anales que estos castigos movían a la compasión y a la lástima, pues no se les quitaba la vida por provecho del público, sino para satisfacer la crueldad de uno solo, Nerón.
666 El Criptograma Apocalíptico. Mauricio I. Pérez