¿Cómo perdonar?


2 requisitos

Decisión de perdonar: el perdón no es un sentimiento sino una decisión. No debemos esperar para “sentir” el deseo de perdonar, hay que tomar la decisión de hacerlo por encima de nuestros sentimientos. En el momento en que se toma la decisión de sacar el resentimiento de nuestro corazón empieza la sanación. Al principio parece que nada sucediera, pero la voluntad unida a la gracia de Dios va logrando sanar ese sentimiento y crea la convicción del perdón. Con esta decisión se le dice al Señor: “¡yo quiero!” y el Señor responde: “¡yo puedo!”

Pedir ayuda a Dios por medio de María: No basta la decisión de perdonar para hacerlo, sino que, fundamentalmente, hay que suplicar a Dios, por medio de su Madre Santísima, el don de perdonar. Quien humildemente y con perseverancia suplica a Dios la gracia de perdonar la recibirá con certeza, se configurará con Cristo y aprenderá a ser realmente feliz.

El obelisco de la plaza vaticana de San Pedro




El obelisco fue recolocado el 10 de septiembre de 1586 en la famosa plaza vaticana por el Papa Sixto V

El Obelisco Vaticano es uno de los trece obeliscos antiguos de Roma y está situado en la plaza de San Pedro. Realizado en granito rojo, tiene una altura de 25.3 metros y con el basamento (compuesto por cuatro leones de bronce obra de Prospero Antichi) y la cruz alcanza casi los 40 metros. La inscripción recita:

ECCE CRUX DOMINI – FVGITE – PARTES ADVERSAE – VICIT LEO DE TRIBV IVDA, en español: «Esta es la cruz del Señor, huida de zonas adversas, triunfa el león de la tribu de Judá»

El obelisco es de origen egipcio, carente de jeroglíficos, y proviene, según Plinio, de la ciudad de Heliópolis; primero fue colocado en el Forum Iulii de Alejandría y posteriormente fue llevado a Roma por Calígula en el año 40, y colocado en la spina del Circo de Nerón. Permaneció en esta posición incluso después de que el circo cayera en desuso y su superficie fuera ocupada por la necrópolis vaticana. Siglos más tarde se descubrió junto a la antigua basílica de San Pedro, al lado de la iglesia de Santa Maria della Febbre. Es el único obelisco antiguo de Roma que nunca se ha caído

Según la tradición fue Pedro quien fue murió cerca de este obelisco, fue trasladado e izado por órdenes del papa Sixto V en el verano de 1586

La concesión de una indulgencia perpetua de diez años a quien, frente al obelisco, venerase la cruz de Cristo recitando un padrenuestro y un avemaría, hizo suponer que Sixto V hubiera colocado en la gran cruz de bronce situada sobre el obelisco un trozo de la Vera Cruz el 26 de septiembre de 1586, pero con ocasión de la restauración de la cruz no se encontró reliquia alguna. Sin embargo, el 12 de abril de 1740 se colocó aquí una reliquia de la Vera Cruz dentro de un relicario procedente de la basílica de san Pedro

A sus pies la cita

Christus vincit, regnat, imperat ab omni malo plebem suam defendat

Jesucristo vence, reina, impera; Él libre a su pueblo de todo mal)

El Papa Sixto V hizo grabar estas palabras en el obelisco que se levanta en medio de la plaza de san Pedro en Roma. Estas magnificas palabras se hallan en presente, y no en pretérito, para indicarnos que el triunfo de Jesucristo es siempre actual, y que este triunfo se obtiene por la Eucaristía y en la Eucaristía.

Es preciso que la tentación sea fuerte para que la Iglesia se limpie por completo



Evangelio según san Mateo, 3: 11- 12 «Yo en verdad os bautizo aquí en agua para que hagáis penitencia, pero El que ha de venir después de mí, es más fuerte que yo: cuyo calzado yo no soy digno de desatar. El os bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego. Ya tiene el bieldo (aventador) en su mano, y limpiará muy bien su era, y reunirá el trigo en su granero; pero quemará las pajas en el fuego inextinguible». (vv. 11- 12)

Su era es la Iglesia, su granero el reino de los cielos, el campo es este mundo. Enviando, pues, el Señor a los apóstoles y a los demás maestros como segadores, cortó toda clase de gente del mundo y los reunió en su era, es decir, en su Iglesia. Aquí debemos ser trillados y cernidos. Todos los hombres se complacen en las cosas de la carne, como los granos en la aventadora. Pero el que es fiel y tiene sustancia de buen corazón, en cuanto lo agita la tribulación aunque sea de una manera leve, corre hacia el Señor despreciando las cosas de la tierra. Pero si tiene poca fe, apenas se dirige a Dios aunque la tribulación sea demasiado grande. Y el que es absolutamente infiel y está cerrado a la gracia, nunca se dirige al Señor por mucho que sea atribulado. El trigo, después de trillado, permanece confundido con las pajas en un mismo lugar, pero luego se avienta para que se separe de ellas. Así sucede en la Iglesia: los fieles permanecen junto con los infieles. Se mueve la persecución como si fuese un viento para que, agitados por la aventadora de Cristo, sean separados de lugar, los que ya se han separado por sus acciones. Y observa que no dijo «limpiará su era», sino que «la barrerá muy bien». Es preciso que la Iglesia sea tratada de muchos modos hasta que quede completamente limpia. Primero la aventaron los judíos, después los gentiles, más adelante los herejes, y por último, la aventará el Anticristo. Así como cuando el viento es poco no se limpia bien toda la cantidad de trigo, sino que las pajas pequeñas salen al viento con la aventadora, pero las grandes y duras vuelven a caer mezcladas con el trigo, así sucede ahora, cuando sopla de una manera suave la tentación, los hombres malos vuelven a sus culpas. Pero si se levanta una tempestad mayor, hasta los que parecen más resistentes salen también empujados por ella. Así es que se hace preciso que la tentación sea fuerte para que la Iglesia se limpie por completo

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 3

Oración

Concede, Señor, a los que vivimos oprimidos por la antigua esclavitud del pecado ser liberados por el nuevo y esperado nacimiento de tu Hijo. Por nuestro Señor Jesucristo.

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Pastor de la casa de Israel, que en el Sinaí diste a Moisés tu ley,
ven a rescatarnos con el poder de tu brazo.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mt1,18-24.

Jesús nacerá de María, desposada con José, hijo de David.

Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

LA generación de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta:
«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo
y le pondrán por nombre Emmanuel,
que significa “Dios-con-nosotros”».
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.

Palabra del Señor

Bautismo de Jesucristo



Evangelio según san Mateo, 3: 11- 12 «Yo en verdad os bautizo aquí en agua para que hagáis penitencia, pero El que ha de venir después de mí, es más fuerte que yo: cuyo calzado yo no soy digno de desatar. El os bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego. Ya tiene el bieldo (aventador) en su mano, y limpiará muy bien su era, y reunirá el trigo en su granero; pero quemará las pajas en el fuego inextinguible». (vv. 11- 12)

Se desprende que el bautismo de Jesucristo no anula el bautismo de San Juan. Antes al contrario, lo confirma. Quien es bautizado en nombre de Jesucristo recibe ambos bautismos: el de agua y el de espíritu, porque Cristo era espíritu y tomó cuerpo para poder dar el bautismo corporal y el espiritual. El bautismo de San Juan, pues, no incluye en sí el bautismo de Cristo, porque lo menor no puede incluir lo mayor. Por lo tanto, el apóstol, habiendo encontrado algunos de Efeso bautizados con el bautismo de San Juan, los bautizó otra vez en nombre de Jesucristo, porque no estaban bautizados en espíritu. Por la misma razón, Jesucristo bautizó también a los que ya lo habían sido por San Juan, como asegura él mismo diciendo: «Yo os bautizo en agua, pero El os bautiza en espíritu». No se crea por esto que quien así se bautiza lo hace dos veces, sino una. Porque como el bautismo de Cristo es más excelente que el de San Juan, se daba un bautismo nuevo y no un bautismo reiterado, porque el antiguo terminaba en Cristo

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 3

EL TRIUNFO DE JESUCRISTO POR LA EUCARISTÍA



Christus vincit, regnat, imperat ab omni malo plebem suam defendat

Jesucristo vence, reina, impera; Él libre a su pueblo de todo mal

Oración

Buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Sabiduría del Altísimo, que lo dispones todo con firmeza y suavidad,
ven para mostrarnos el camino de la prudencia.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mt 1, 1-17.

Genealogía de Jesucristo, hijo de David.

Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

LIBRO del origen de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.
Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés engendró a Esrón, Esrón engendró a Aran, Aran engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró, de Rajab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed engendró a Jesé, Jesé engendró a David, el rey.
David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón engendró a Roboán, Roboán engendró a Abías, Abías engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Jorán, Jorán engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatán, Joatán engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amós, Amós engendró a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.
Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliaquín, Eliaquín engendró a Azor, Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Aquín, Aquín engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matán, Matán engendró a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Cristo, catorce.

Palabra del Señor

De la alteza de la libertad del alma, la cual se obtiene con la humilde oración, mejor que con la lectura

La comida, la bebida, el vestido y todo lo material para conservar la vida corporal son secundarios para las almas fervorosas. Concédeme que use moderadamente de esas comodidades, y que el deseo excesivo de ellas no me esclavicen

Prescindir de todas no se puede, porque hay que conservar la vida. Más la ley santa prohíbe exigir cosas superfluos que más bien sirven al placer. Si no, se revelaría la carne contra el espíritu. Te suplico que me muestres el recto camino, y que me dirija tu mano para no caer en extremos

Vigilad, porque el espíritu está pronto, pero la carne es débil (Mateo 26, 41)

Imitación de Cristo (Tomás de Kempis) 1418

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