¿Permanecerás callado Señor?

Acuérdate, Señor, de esta comunidad en los efectos de tu justicia: “Señor ya es hora de que actúes, porque han violado tu Ley”11. Es tiempo de hacer lo que has prometido. ¡Tu divina Ley es quebrantada! ¡Tu Evangelio ha sido abandonado! Torrentes de iniquidad inundan toda la tierra y arrastran a tus mismos servidores. LaSigue leyendo «¿Permanecerás callado Señor?»

Sin pecado concebida

El fundamento bíblico de este dogma de fe: la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo La Inmaculada Concepción es un término usado para referirse al nacimientoSigue leyendo «Sin pecado concebida»

Teologia de las prosperidad

Evangelio según san Mateo, 6: 1- 1 «Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos de ellos. De otra manera no tendréis galardón de vuestro Padre, que está en los cielos». (v. 1) Después que Jesucristo perfeccionó la ley en cuanto a los preceptos, empezó a perfeccionar las promesas, a finSigue leyendo «Teologia de las prosperidad»

Interpretación judía sobre la circuncisiónAhhh, pero no es un problema de gęnėrø

Antes de que nadie descarrile el tema con la ablación, recuerden que esta última es ilegal. La circuncisión masculina no. Lo importante aquí es que todas las personas deberían tener derecho a su integridad genital y poder decidir cuando sean adultos Filón de Alejandría (20 a.C.-50 d.C): El legislador divino ordenó la circuncisión sólo paraSigue leyendo «Interpretación judía sobre la circuncisiónAhhh, pero no es un problema de gęnėrø»

Las Lentejas de Esaú

Todos hemos oído alguna vez…, el relato bíblico de la venta que hizo Esaú hijo de Isaac, de su primogenitura por un plato de lentejas. Resumidamente, la historia bíblica nos dice que el Señor le prometió a Abraham, una gran descendencia: “… 5 Luego lo llevó afuera y continuó diciéndole: «Mira hacia el cielo ySigue leyendo «Las Lentejas de Esaú»

Para que seáis hijos de vuestro Padre, que está en los cielos

Evangelio según san Mateo, 5: 43- 48 «Habéis oído que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Mas yo os digo: Amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os aborrecen. Y rogad por los que os persiguen y os calumnian: Para que seáis hijos de vuestro Padre, que estáSigue leyendo «Para que seáis hijos de vuestro Padre, que está en los cielos»

Desfiguración del cuerpo

El fēminįsmo, el cambio de gēnęr0, la modificación del cuerpo y otras intervenciones en el cuerpo humano no son más que herramientas de la idę0logíįå de gēnęr0 utilizadas para desfigurar los cuerpos, para hacer que los gēnęr0s sean irreconocibles y dejen de funcionar. Así que no estamos hablando de modas inofensivas, sino de un ataqueSigue leyendo «Desfiguración del cuerpo»

Una idēōlogía del mal

Según el punto de vista cristiano, el hombre y la mujer no son un engendro de la naturaleza aleatorio, sino que fueron creados así por Dios. Por lo tanto, no cabe duda de que las intervenciones solapadas en la creación, como el fēminįsmo y la trªnsvērrsalisąción de género, son, según esta lógica, satanismo practicado. SeSigue leyendo «Una idēōlogía del mal»

El argumento de la divinidad de Cristo

”Si Jesucristo es Dios, entonces el Cristianismo es la religión verdadera”. La veracidad de esta premisa resulta evidente desde que se aceptan las inexorables implicancias del principio de no contradicción. En efecto, si Jesucristo es Dios solamente el Cristianismo puede ser verdad. Ninguna otra doctrina religiosa puede ser conciliable con este hecho. Jesucristo dijo: “YoSigue leyendo «El argumento de la divinidad de Cristo»

Dedicarás tus juramentos al Señor

Evangelio según san Mateo, 5: 33- 32 «Además oísteis que fue dicho a los antiguos: No perjurarás; mas cumplirás al Señor tus juramentos. Pero yo os digo, que de ningún modo juréis: ni por el cielo, porque es el trono de Dios: ni por la tierra, porque es la peana de sus pies: ni porSigue leyendo «Dedicarás tus juramentos al Señor»