Oración

Arcángel San Miguel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y las asechanzas del demonio

Evangelio

San Lucas 8:4-15
Se iba reuniendo mucha gente, a la que se añadía la que procedía de las ciudades. Les dijo entonces en parábola: «Salió un sembrador a sembrar su simiente y, al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino, fue pisada y las aves del cielo se la comieron; otra cayó sobre piedra y, después de brotar, se secó, por no tener humedad; otra cayó en medio de abrojos y, creciendo los abrojos con ella, la ahogaron. Y otra cayó en tierra buena y, creciendo, dio fruto centuplicado.» Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga.» Le preguntaban sus discípulos qué significaba esta parábola, y él dijo: «A vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás sólo en parábolas, para que viendo, no vean y, oyendo, no entiendan. «La parábola quiere decir esto: La simiente es la palabra de Dios. Los de a lo largo del camino son los que han oído; después viene el diablo y se lleva de su corazón la palabra, no sea que crean y se salven. Los de sobre piedra son los que, al oír la palabra, la reciben con alegría; pero no tienen raíz; creen por algún tiempo, pero a la hora de la prueba abandonan. Lo que cayó entre los abrojos son los que han oído, pero las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida les van sofocando y no llegan a madurez. Lo que en buena tierra son los que, después de haber oído, conservan la palabra con corazón bueno y recto, y dan fruto con perseverancia.

Palabra del Señor

¿En dónde podemos encontrar expuestas las condiciones para que el Papa sea infalible?

«

– Las condiciones por las que el papa habla infaliblemente son claramente expuestas por
el primer concilio Vaticano, que ha definido precisamente esta infablilidad pontifical. EI concilio
enseña:

Cuando el pontífice romano habla excathedra, es decir que, en el ejercicio de su cargo de pastor y
de doctor de todos los cristianos, él define, en virtud de su suprema autoridad apostólica, que una doctrina concerniente a la fe o a la moral debe ser acogida por toda la lglesia, él goza, en virtud de la asistencia divina que le ha sido prometida en la persona de San Pedro, de esta infabilidad de la que el divino redentor ha querido proveer a su lglesia cuando define la doctrina sobre la fe y la moral.

¿Qué se puede resaltar en este texto del concilio Vaticano I?- Leyendo atentamente este
texto del Concilio Vaticano I, se resalta que las condiciones de la infabilidad pontifical son en
número de cuatro:

-El Papa debe hablar «en el ejercicio de su cargo de pastor y de doctor de todos los
cristianos», es decir, no de manera privada, sino como jefe de la lglesia, mencionando
explícitamente «su suprema autoridad apostólica» recibida inmediatamente de Cristo;
-EI objeto sobre el que se pronuncia debe ser «una doctrina concerniente a la fe o a la
moraľ»;
-Esta doctrina no debe ser solamente enseñada: el papa debe declararla obligatoria por un
acto de autoridad («‘él define, en virtud de su suprema autoridad apostólica, que una doctrina [..] debe ser tenida»);
-Esta voluntad de obligar debe dirigirse a «toda la lglesia»

¿La manifestación de la voluntad de obligar a toda la lglesia, es esencial para que un acto
del papa sea infalible?- Si, la manifestación hecha por el papa de su voluntad de obligar a toda la lglesia sobre un punto de doctrina o de moral, es necesaria para que la infabilidad sea procedente: este acto de autoridad es el elemento esencial de la definición excathedra

¿Cómo manifiesta el papa su voluntad de obligar?- El papa manifiesta su voluntad de
instituir una doctrina obligatoria dentro de la Iglesia declarando claramente que los que la rehúsen no tienen la fe católica y por lo tanto están fuera de la lglesia

«ćE! Papa puede utilizar su infabilidad para imponer novedades?- La infabilidad pontifical
está completamente al servicio de la conservación de la fe, que, como lo hemos visto, es inmutable
y necesaria para la salud.2 El Vaticano I enseña:
-El Espiritu Santo no ha sido prometido a los sucesores de Pedro para que hagan
conocer por su revelación una nueva doctrina, sino que por su asistencia guarden santamente y
expongan fidedignamente la Revelación transmitida a los Apóstoles, es decir, el depósito de la fe



CATECISMO CATOLICO DE LA CRISIS EN LA IGLESIA
Por el Padre Matthias Gaudron

Los procesos canónicos de Galileo



fue sometido a dos investigaciones. El primer proceso (para llamarlo de algún modo) fue en el año 1616 y quizás no es tan conocido porque ni siquiera fue citado ante el tribunal.De hecho, se enteró de la denuncia en su contra a través de terceros y no sufrió condena alguna; solo
hubo algunas diligencias procesales que duraron pocos meses La Iglesia mantenía, en este tipo de casos, una prudente opinión.como puede verse a partir de las palabras del santo cardenal
Roberto Bellarmino (1615): «la astronomía copernicana, čes verdadera, en el sentido de que se funda sobre pruebas reales y verificables, o al contrario se basa solamente en conjeturas y apariencias?». Las tesis copernicanas, son compatibles con los enunciados de la Sagrada Escritura?».

Ni condena, ni exabruptos contra la ciencia: simplemente preguntas sobre la
verosimilitud de las nuevas hipótesis. Según la Iglesia, hasta que no se proporcionaran pruebas fehacientes sobre el giro de la tierra alrededor del sol, era necesario interpretar con
mucha circunspección los pasajes de la Biblia que declaraban la centralidad del globo, pero, de demostrarse lo contrario debería revisarse la interpretación bíblica declarando simplemente que
en dichos pasajes el modo de entender el texto sagrado no era el literal sino que, por la benevolencia divina, el hagiógrafio se había expresado de modo tal que pudiésemos entenderlo, es decir, «al modo humano» y según lo que se vefa. El problema que se planteaba en la comunidad científica era que la prueba dada por Galileo para explicar la rotación de la tierra era errada, al intentar probar su hipótesis a partir del movimiento de las

mareas (cuando algunos de sus coetáneos buscaban la causa del fenómeno en la influencia del Sol y de la Luna). Sería más tarde Newton quien terminaría por definir la cuestión. Es decir, Galileo
acertaba, pero se equivocaba en dos puntos:

1) Ni sus pruebas eran científicamente aceptables (tenía razón en el resultado, pero no en el modo de probarlo).
2) Ni debía meterse en el campo de la interpretación bíblica, cuyo terreno le era ajeno.

Prudencia, esto era lo que la Iglesia pedía en sus declaraciones, simplemente un poco de mesura y pruebas más contundentes para poder explicar su hipótesis. Tal era el revuelo que se había causado con todo esto que, en 1616, se publicó un decreto de la Congregación del Índice, por el que se inclufa en el index de libros prohibidos tres escritos sobre astronomía:

Acerca de las revoluciones del canónigo polaco Nicolás Copérnico, publicado en 1543, donde se exponía la teoría heliocéntrica de modo científico; un comentario del agustino español Diego de
Zúñiga, publicado en Toledo en 1584 y en Roma en 1591, donde se interpretaba algún pasaje de la Biblia de acuerdo con el copernicanismo; y un opúsculo del carmelita italiano Paolo Foscarini, publicado en 1615, donde se defendía que el sistema de Copérnico no estaba en contra de la Sagrada Escritura.

Quedaba afectado por las mismas censuras cualquier otro libro que enseñara las mismas doctrinas. El motivo de dichas censuras era doble:

la doctrina que defendía el heliocentrismo aun no había sido completamente probada y

-por ende- resultaba peligrosa al momento de interpretar las Sagradas Escrituras

Actuaba bien la Iglesia? Recordemos que el heliocentrismo era una postura no solo no comprobada sino también que podía causar grave daño a la Cristiandad al dividir las mentes, máxime en una época en que la mitad de Europa estaba interpretando la Sagrada Escritura a la carta… Se pedía simplemente cautela, cosa que Galileo no aceptaba; fue así que, manteniéndose en sus trece, la Iglesia se vio obligada a amonestarlo al mismo tiempo que le rogaba se abstuviera de defender la teoría heliocéntrica hasta no tener pruebas más contundentes.,

En síntesis, no sería ni condenado a la horca ni torturado, ni flagelado.., el Cardenal Bellarmino le pidió simplemente por medio de un monitum (advertencia) que presentase la teoría de Copérnico solamente como una hipótesis.

Galileo aceptó dicho monitum y hasta fue recibido por el Papa Pablo V quien, posteriormente en 1620, autorizaría la lectura de sus obras previo ligeras correcciones. Se imponía, además, no enseñar por un tiempo de modo público la teoría heliocéntrica hasta que los ánimos se calmasen, pero se promovía que no se dejase de investigar, isi era la Iglesia misma la primera promotora de las quedaría de brazos cruzados, el pisano no se quedó de cruzados y, desobedeciendo públicamente, dio a la luz un libro titulado «Diálogos sobre los dos sistemas del mundo» sin hacer las correcciones que se le habían hecho notar

En efecto, el opúsculo había recibido la aprobación eclesiástica a condición de que se presentara al heliocentrismo como una hipótesis, cosa que Galileo desoyó, motivando el segundo proceso en su contra. Una vez más debía comparecer ante los tribunales eclesiásticos (1633). Había muchos cientificos especialmente religiosos católicos volcados en favor del «innovador» sistema copernicano (condenado-recordemos-por Lutero), que aguardaban las decisiones de la ciencia para continuar con sus estudios.

Los resultados fueron similares al anterior, cosa que no agradó demasiado al imputado. Restablecida momentáneamente la paz entre el ámbito astronómico y bíblico, y confinada la
discusión al ámbito de la ciencia (donde debía estar) la situación se estabilizó hasta que Monseñor Barberini (amigo y admirador de Galileo) fue elegido Pontífice con el nombre de Urbano VIII
(1623).

Siendo todavía cardenal, él mismo había animado a su amigo a escribir su «Carta sobre las Manchas Solares» en la que sugería el movimiento de la tierra;, incluso había escrito una oda en apoyo a Galileo. Todas estas circunstancias hacían que el pisano se envalentonara a la par que crecía en él la sensación de que la prohibición de 1616 había caducado; pocos años después
y fruto de sus estudios publicó por ese entonces (1630) el libro titulado «Diálogo sobre el flujo y reflujo del Mar» en el que creía disponer de un argumento nuevo para demostrar el movimiento
de la Tierra (otra vez, el argumento del movimiento de las mareas).

Análisis critico del Islam


¿Mahoma o el Espíritu Santo?

Juan 14: 16- 17,26: «Y yo le pediré al Padre que les mande otro Consolador, el Espíritu de la verdad, para que esté siempre con ustedes. Los que son del mundo no lo pueden recibir, porque no
lo ven ni lo conocen;, pero ustedes lo conocen, porque mora con ustedes y está en ustedes. (…) el Espíritu Santo, el Consolador que el Padre va a enviar en mi nombre, les enseñará todas las
cosas y les recordará todo lo que les he dicho».

Por lo general, los musulmanes alegan aquí que la palabra griega parakletos -que significa Consolador, Consejero, Abogado- no es la palabra original, sino que Jesús de hecho había predicho la venida de Mahoma por su propio nombre en griego usando la palabra periklutos, es decir, «el Alabado» pero los primeros cristianos la modificaron. Asimismo, se aduce que la mención directa al «Espíritu Santo’ en el versículo 26 en lugar de simplemente «Espíritu» es un agregado posterior y, por tanto, el texto debe referirse a Mahoma ya que, según alegan, en el lenguaje bíblico
«un espíritu» puede signifcar «un profeta» (cfr. 1 Juan 4: 1-3).

Respuestas:

1) La hipótesis conspiranoica de los musulmanes respecto de que los cristianos alteraron el texto para excluir la mención directa a Mahoma es simplemente absurda: por qué habrían de tener
un prejuicio contra alguien que nacería jcomo 5 siglos después!? Y, en el descabellado caso de que así fuera, icómo harían para cambiar la palabra en absolutamente todos los manuscritos
del Evangelio de Juan existentes en la Antigüedad? Eso sería imposible y, de hecho, «no hay evidencia alguna en favor de la aserción de que la palabra original fuese periklutos. Tenemos
miles de manuscritos del Nuevo Testamento anteriores al Islam, y ninguno de ellos contiene la palabra periklutos»

2) Dado el contexto del pasaje, es evidente que Mahoma no es quien está siendo predicho ya que, al ser de carne y hueso, sí fue visto por la gente del mundo y, al nacer varios siglos después,
no estuvo con los apóstoles ni permaneció siempre con ellos ni moró dentro de ellos. Más bien el texto encaja perfectamente con la actuación del Espíritu Santo que llegó a los apóstoles
en el día de Pentecostés tal como había prometido Jesús: «Y se les aparecieron lenguas como de fuego, que, repartiéndose se posaron sobre cada uno de ellos, Y todos fueron llenos del
Espíritu Santo» (Hechos 2: 3- 4). De este modo, el Espíritu Santo estuvo con los apóstoles y moró siempre dentro de ellos desde el día de Pentecostés.

3) Puede ser que en algunos manuscritos del texto no figure directamente la frase Espíritu Santo» sino solo «Espíritu» (por ejemplo, en el Códice Siraco, escrito alrededor del siglo V
y descubierto en 1812 en el Monte de Sinai). Pero eso es simplemente irrelevante desde que, por lo explicado en el punto anterior, es claro que el contexto del pasaje apunta efectivamente
a la persona del Espíritu Santo y eso no cambiaría incluso si solo dijera «Espíritu». En consecuencia, alegar que espíritu» quiere decir «un profeta» es querer estirar demasiado el significado del texto.

Por tanto, parece que las profecías de la Biblia que los musulmanes desean referir a Mahoma, se refiere más bien al ministerio y acción en el mundo de la segunda y tercera Persona de la Trinidad, es decir, el Hijo y el Espiritu Santo

Josh McDowell y John Gilchrist, El Islam a Debate, SEDIN, 1999, p. 143.

La pantalla televisiva absorbe lo político



26 de septiembre de 1960 tuvo lugar, en Estados Unidos, el primer debate televisado de la historia. Se enfrentaron Richard Nixon y John F. Kennedy.

Tanto es así que el debate arrojó resultados distintos en la opinión pública según se hubiera escuchado por radio o visto por televisión. Kennedy era el ganador indiscutido para los
televidentes; Nixon había ganado según la percepción de los radioescuchas.

Confíen plenamente en su productor de televisión; déjenlos que les pongan maquillaje incluso si lo odian, que les diga cómo sentarse, cuáles son sus mejores ángulos o qué piensa hacer con
sus cabellos. A mí me desanima, detesto hacerlo, pero habiendo sido derrotado una vez por no hacerlo, nunca volví a cometer el mismo error. Nixon

Citado en <El debate Nixon-Kennedy>, en diario El Litoral, Santa Fe (Argentina), 6 octubre 201 5, https://www.ellitoral.com/index php/diarios/2015/10/06 /opinion/OPIN-03.html

https://youtu.be/AYP8-oxq8ig

¿Uno o varios dioses?



cómo podemos estar filosóficamente seguros de que el Ser Subsistente es único?

Del siguiente modo:

1) El Ser Subsistente debe ser Perfecto (esto se prueba por el hecho de que toda perfección es perfección en el ser y el Ser Subsistente tiene la plenitud del ser).

2) el Ser Subsistente debe ser Infinito (ello se prueba por el hecho de que toda finitud es una limitación en el ser y el Ser Subsistente, al tener el ser de modo pleno, no puede tenerlo limitado).

3) Pero no pueden haber varios seres subsistentes, es decir, perfectos e infinitos (esto se prueba por reducción al absurdo pues en caso de que estos seres perfectos e infinitos fueran distintos no podrían ser perfectos ni infinitos ya que cada uno no podría tener aquello en que se le distinguen lo otros, y en caso de que no sean distintos no formarían -ontológicamente- más que un mismo ser y, en consecuencia, no serían varios).

4) Luego, el Ser Subsistente debe ser único (es decir solo hay un Dios)

iDIOS SÍ EXISTE!: Cómo defender racionalmente esta verdad ante ateos, agnósticos e incluso creyentes. Dante A. Urbina

Oración

Salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

Evangelio

San Lucas 1:26-31
Al sexto mes envió Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y, entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se conturbó por estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús.

Palabra del Señor

3 cosas



Evangelio según san Mateo, 6: 19- 21 «No queráis atesorar para vosotros tesoros en la tierra, donde el orín y la polilla los consumen: y en donde los ladrones los desentierran y roban
Mas atesorad para vosotros tesoros en el cielo, en donde ni los consume orín ni polilla, y en donde los ladrones no los desentierran ni roban. Porque en donde está tu tesoro, allí también está tu corazón». (w. 19-21)

Pone tres cosas, según las tres clases de riquezas: los metales se destruyen por el orín, los vestidos por la polilla. Pero hay otras cosas a las que no afecta ni c el ormn orín nl ni la la polilla, polilla, como son las piedras piedras precioga preciosas, y por eso pone su destrucción a los
ladrones que pueden robar toda clase de riquezas.

Rábano