Ahhh, pero no es un problema de genero



Antes de que nadie descarrile el tema con la ablación, recuerden que esta última es ilegal. La circuncisión masculina no. Lo importante aquí es que todas las personas deberían tener derecho a su integridad genital y poder decidir cuando sean adultos.

Como muchas prácticas culturales, las circuncisiones masculina y femenina han sido ejercidas por numerosos motivos y continuadas por la tradición, incluso cuando las razones originales habían quedado atrás. Uno de los motivos menos conocidos en el caso de la primera es el control de la sexualidad masculina. Desde la Antigüedad hasta nuestros días se ha aprobado este procedimiento para reducir el deseo sexual y canalizar las energías del varón al servicio del grupo o comunidad.

Maimónides (1135-1204 d.C.):

Con respecto a la circuncisión, creo que uno de sus objetivos es limitar el coito, y debilitar el órgano reproductivo tanto como sea posible, causando así que el hombre se modere. Algunas personas creen que la circuncisión se realiza para eliminar un defecto en la formación del hombre; pero cualquiera puede fácilmente responder: ¿cómo pueden productos de la naturaleza ser tan deficientes como para requerir una finalización externa, especialmente cuando el uso del prepucio es tan evidente? Este mandamiento no ha sido ideado como un complemento a la deficiente creación física, sino como una forma de perfeccionar las deficiencias morales del hombre. La herida corporal causada a ese órgano es exactamente lo que se desea; no interrumpe ninguna función vital, ni destruye el poder de la reproducción. La circuncisión simplemente contrarresta la lujuria excesiva; pues no hay duda de que la circuncisión debilita el poder de la excitación sexual, y a veces disminuye el disfrute natural; el órgano se debilita necesariamente cuando pierde sangre y es privado de su cobertura desde el principio. Nuestros sabios lo dicen distintivamente: es difícil para una mujer que ha tenido sexo con un hombre no circuncidado separarse de él. Ésta es, considero, la mejor razón para el mandamiento de la circuncisión. ¿Y quién fue el primero en cumplirlo? Abraham, nuestro padre, de quien es bien sabido cuánto temía el pecado

Maimónides, La guía de los perplejos, sección III, capítulo 49

Deep state



El poder no se manifiesta, pues, simplemente en la coacción o la amenaza de coacción. Al decir de Byung-Chul Han: «poco poder tiene quien únicamente sea capaz de imponer su voluntad en virtud de una sanción negativa». El poder mejor ejercido es el poder menos notado. Ciertos discursos, por ejemplo, se ordenan por y hacia el poder.348 Así, ponen en marcha procesos de poder que producen discretamente subjetividades: el poder, en efecto, no está exclusivamente en las armas, sino también en las palabras. Y es que las armas sirven para doblegar voluntades, aunque difícilmente para ganarlas. Son las palabras las que ganan una voluntad; son ellas, en su apariencia aséptica, las que convencen y, al convencer, automatizan la voluntad, cristalizan en B la voluntad de A.

Un poder que solo doblega, que solo tiene la fuerza de forzar al cuerpo, es ciertamente un poder débil e inestable. Un poder eficiente, en contraste, es aquel que fuerza la mente. La estabilidad del poder depende de su aceptación, y su aceptación se construye con palabras, no con armas. Producir sujetos conformes con el poder es la aspiración de todo poder que pretenda permanencia (Gramsci agregaría, además, que a mayor hegemonía, menor necesidad de usar la fuerza), porque él mismo no puede nunca ser pura coerción, mero uso de la fuerza; el poder necesita adhesión y disciplina, y para ello dispone de distintas instituciones, dispositivos y tecnologías de entre las cuales los medios masivos de comunicación, por su capacidad de llegar con un mensaje determinado a una cantidad indeterminada de sujetos, sobresalen con claridad. Con el poder podría construirse toda una tipología que dé cuenta de diferentes modos de ejercicio, diferentes objetos, diferentes sujetos, y así sucesivamente.

Tal vez un poco esquemáticamente, aquí podría llamarse «poder político» a la probabilidad de establecer las normas, según los propios criterios e intereses, que rijan sobre un grupo humano específico;349 «poder económico», a la probabilidad de controlar y dirigir los mecanismos de producción y distribución de bienes y servicios; y «poder cultural», finalmente, a la probabilidad de volver hegemónicos los propios discursos culturales, esto es, las propias ideas, valores, simbologías, mitos, ritos, creencias, costumbres, etc.350 Los distintos tipos de poder, naturalmente, están interrelacionados, y esta división tiene un sentido más bien analítico. En efecto, aquellos que ejercen poder político imponiendo, por ejemplo, una determinada legislación, ¿no han debido ejercer o no deberán ejercer en algún momento poder cultural para producir conformidad con la nueva normativa? ¿No pueden afectar, con su poder político, los esquemas corrientes de producción y distribución económica? Por otro lado, aquellos que detentan poder económico, ¿no suelen impactar sobre el político a través de financiación de campañas, lobbies y otros tipos de presión organizada? ¿No suelen asimismo disponer de medios de comunicación, fundaciones, ONG y hasta universidades a partir de los cuales producen y distribuyen ya no bienes materiales, sino cultura? Y, finalmente, aquellos que disponen de poder cultural, ¿no tienen por objeto último institucionalizar sus discursos culturales en esas significaciones sedimentadas que llamamos leyes, establecidas en última instancia por el poder político? Es más: ¿no tienen fijados de antemano sus propios límites por el sistema de dominación en el contexto en el cual actúan? ¿Y no pueden a menudo condicionar la imagen que del poder económico se ha formado toda una sociedad?




Byung-Chul Han, Sobre el poder (Barcelona: Herder, 2016), p. 31. 348.

Michel Foucault, El orden del discurso (Barcelona: Austral, 2019)




Deep state
Henry Kissinger, digno ejemplo de ello

En realidad Jesucristo no murió en la cruz, solo se desmayó.



Nadie puede morir por estar tres horas en la cruz. El propósito de la crucifixión era constituirse como una muerte lenta, dilatada. De ahí que, como registran los mismos Evangelios, Poncio Pilatos se haya asombrado cuando le dijeron que Jesús estaba muerto (cfr. Marcos 15: 44). Pero solo se había desmayado. Entonces, luego de tres días de reposo en el sepulcro, se recuperó y fue con los apóstoles, quienes lo creyeron resucitado. Por tanto, es esto, y no la teoría de la resurrección, lo que explica los tres hechos mencionados.

Respuesta: Esta es la llamada teoría de la muerte aparente cuyo más conocido defensor
fue el teólogo racionalista alemán Friedrich Schleiermacher y que ha sido también defendida por el apologista islámico Ahmed Deedat. De acuerdo con esta teoría, la muerte de Cristo en la cruz no fue real sino aparente de modo que no hubo propiamente una “resurrección” sino más bien una “reanimación” y eso es lo que explica los tres hechos mencionados. Sin embargo, esta teoría es sumamente débil. En primer lugar, porque resulta en extremo implausible el postular que Jesús no había muerto en la cruz. Es cierto que Poncio Pilatos se sorprendió al saber que Jesús estaba muerto, pero quedó tan convencido con la seguridad del centurión que dio permiso a José de Arimatea para que retirara el cuerpo de la cruz (cfr. Marcos 15: 44- 45). De hecho, el que le atravesaran el costado pero no le quebraran las piernas (cfr. Juan 19: 33- 34) constituye la prueba irrefutable de la muerte de Jesús. Los soldados romanos acostumbraban quebrar las piernas de los crucificados para acelerar su muerte por asfixia (con las piernas quebradas ya no podían apoyarse sobre ellas para tomar aire) y si no lo hicieron con Jesús de seguro es porque ya no era necesario, es decir, ¡porque ya estaba muerto!

En efecto, “estos soldados romanos eran verdugos expertos, y es totalmente impensable que cometiesen un error en un asunto así. Pilato había dado la orden de que fuesen quebradas las piernas de los tres, y no hubiesen osado desobedecer excepto en el caso de estar totalmente seguros de que Cristo ya había muerto. Los incrédulos se exponen a la acusación de mantener un absurdo total si pretenden que Cristo nunca murió, sino que solo se había desmayado. ¡Los soldados romanos son testigos en contra de ellos!”. Y no solo eso. Aun concediendo al crítico, por un acto de caridad cristiana, que es posible que Jesús únicamente se hubiere desmayado, la teoría de la muerte aparente no logra explicar ni siquiera el primero de los hechos: la tumba vacía. ¿O acaso hay un incrédulo tan crédulo que sea capaz de sostener que un hombre que acababa de ser torturado, crucificado y traspasado pudo recuperarse solo y sin asistencia médica en un sepulcro cavado en la roca, deshacerse de metros de lienzos funerarios cargados de especias, mover la enorme piedra que tapaba el sepulcro, burlar a los guardias romanos y caminar varios kilómetros con los pies heridos para ver a sus discípulos? ¿Es acaso esto razonable?

Pero seamos en extremo caritativos. Concedámosle al crítico todo lo anterior: que Jesucristo solo se desmayó en la cruz y que fue capaz de sortear todas las dificultades enumeradas para dejar la tumba vacía. ¿Es ahora la teoría del desmayo una buena explicación? Parece que no, pues no da razón suficiente ni de la “poderosa y transformadora” experiencia de las apariciones ni de la consistente creencia de los primeros cristianos en la resurrección. Tan implausible resulta la teoría de la muerte aparente a este respecto que hasta el mismísimo crítico escéptico del Nuevo Testamento David Friedrich Strauss -quien desde luego no creía en la resurrección- escribió: “Es imposible que un ser que hubiese salido medio muerto del sepulcro, arrastrándose medio muerto y enfermo, necesitando asistencia médica y precisando de vendajes, recuperase fuerzas y, venciendo finalmente sus sufrimientos, hubiese podido dar a sus discípulos la impresión de que era el vencedor sobre la muerte y el sepulcro, el Príncipe de la Vida; impresión que constituyó la base de su ministerio futuro. Una reanimación así (…) no hubiese podido de ningún modo cambiar su tristeza en entusiasmo, ni haber elevado su reverencia en adoración”.

William Lane Craig, Reasonable Faith: Christian Truth and Apologetics, Ed. Crossway Books, Wheaton, 2008, p. 345

Ahmed Deedat, Was Christ Crucified?, Ed. Kazi Pubn Incorporated, 1992.

Arthur W. Pink, Exposition of the Gospel of John, Ed. Zondervan, Grand Rapids, 1945, p 248

David Friedrich Strauss, The Life of Jesus For the People, Ed. William and Norgate, Londres, vol. I, 1879,p.412

Friedrich Schleiermacher

En el obscuro Medievo



En la pintura, una vez más, nos vemos obligados a citar las grandes obras que aun permanecen y que nos siguen asombrando, de las cuales no siempre han quedado los nombres de sus autores, pero toda iglesia europea (cristiandad) de aquella época es testigo de lo que decimos. Sin embargo hay algunos nombres que permiten mostrar el “barbarismo” medieval

Bernat Martorell fue un pintor barcelonés, nacido en San Celoni (provincia de Barcelona) hacia el año 1400, perteneciente a la fase internacional de la pintura gótica. Pertenece a la segunda etapa del estilo gótico internacional en Cataluña, caracterizada por estar más cercana al estilo flamenco. Se considera su estilo un antecedente del de Jaume Huguet.

Retablo de San Pere de Púbol, finales de la década de 1430 (Museu d’Art de Girona)

Familia

La #familia es la #base del #plan
de #nuestro #Señor y todas las #fuerzas
del #mal #apuntan a #demolerla
#Defiendan a sus familias y #protéjanlas
contra la #rabia del #Maligno con
la #presencia de #Dios
#SanCharbeldeMakhlouf

Oración

Oh Dios, que quisiste que tu Verbo se encarnase en las entrañas de la bienaventurada Virgen María al anunciárselo el Ángel: concede a nuestras humildes súplicas que, pues la creemos verdadera Madre de Dios, seamos ayudados ante ti con su poderosa intercesión

Evangelio

San Lucas 2:43-51
Al volverse ellos pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo su padres. Creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos; pero, al no encontrarle, se volvieron a Jerusalén en su busca. Al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y haciéndoles preguntas; todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas. Cuando le vieron quedaron sorprendidos y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando.» Él les dijo: «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?» Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio. Bajó con ellos, vino a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón.


Palabra del Señor

El arranque del feminismo marxista



lo dará, descartando de raíz el método utópico, no otro que Friedrich Engels quien, una vez muerto su socio intelectual Karl Marx, ahondó desde el materialismo dialéctico marxista la cuestión de la mujer y la familia en su obra El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, publicada en 1884.

Allí, Engels presenta un trabajo de base antropológica (fundamentado principalmente en los estudios del célebre antropólogo Lewis Morgan) a través del cual va siguiendo un presunto esquema de evolución del hombre y la sociedad, desde el salvajismo hasta la civilización, haciendo foco en los cambios acontecidos en la institución familiar. Su interés final estriba en mostrar que la familia monogámica es apenas un tipo de familia que nace como reflejo de la aparición y el desarrollo de la institución de la propiedad privada. Antes de ella habrían existido esquemas familiares muy diferentes a los de hoy: “el estudio de la historia primitiva nos revela un estado de cosas en que los hombres practican la poligamia y sus mujeres la poliandria y en que, por consiguiente, los hijos de unos y otros se consideran comunes”.

Asumiendo Engels que esta afirmación era válida, la forma más antigua de matrimonio a la que recurre para dar sentido a su teoría es el llamado “matrimonio por grupos”, en el cual cada hombre tenía muchas mujeres, y supuestamente cada mujer muchos hombres. En estado salvaje ni siquiera el incesto supone límite moral, y Engels cita notas de Marx al respecto: “En los tiempos primitivos, la hermana era la esposa, y esto era moral”. De tal suerte que la primera exclusión sexûâl se refirió a las relaciones carnales entre padres e hijos; la segunda, entre hermanos. Como veremos más tarde, el feminismo de la tercera ola y el feminismo “queer” otorgarán al incēst0 y a la pēdōfįliaåel el lugar de una de sus reivindicaciones más despreciables

Engels, Friedrich. El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. La Plata, De la Campana, 2011, pp. 28-29.

Engels, Friedrich. Ob. Cit., p. 34

Interpretación judía sobre la circuncisiónAhhh, pero no es un problema de gęnėrø




Antes de que nadie descarrile el tema con la ablación, recuerden que esta última es ilegal. La circuncisión masculina no. Lo importante aquí es que todas las personas deberían tener derecho a su integridad genital y poder decidir cuando sean adultos

Filón de Alejandría (20 a.C.-50 d.C):

El legislador divino ordenó la circuncisión sólo para los varones por muchas razones. La primera es que el varón encuentra más placer y tiene más deseo por copular que la mujer, y está [siempre] más preparado para ello. Por tanto Él correctamente dejó al margen a la mujer, y suprimió los impulsos indebidos del varón bajo el signo de la circuncisión [Filón, Preguntas y respuestas sobre el Génesis, Libro III, 47]

Misioneros



Escucha, Señor, los designios de tu misericordia; suscita los hombres de tu diestra, que has mostrado en visión profética a algunos de tus mayores servidores: San Francisco de Paula, San Vicente Ferrer, Santa Catalina de Siena y tantas otras almas en el último siglo y aún en éste en que vivimos

San Francisco de Paula (1416-1507), Fundador de los Mínimos, nació en Paola (Italia) y murió en Francia.
San Vicente Ferrer (1350-1419), gran Misionero popular, nació en España y predicó en Francia, en los mismos pueblos en los que iba a predicar San Luis María de Montfort
Santa Catalina (1337-1380), Patrona de Italia y Doctora Universal de la Iglesia, nació en Siena (Italia), fue a Francia desde donde trajo a Roma al Papa, y murió en la misma ciudad de Roma

Súplica ardiente para pedir misioneros (S. Luis M. G. de Montfort)