Oración

El Señor omnipotente y misericordioso desate las cadenas de nuestros pecados. Amén

Evangelio

San Lucas 12:35-40
«Tened ceñida la cintura y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos a quienes el señor, al venir, encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos ellos! Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. Estad también vosotros preparados, porque cuando menos lo penséis, vendrá el Hijo del hombre.»

Palabra del Señor

Oración

Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme

Evangelio

San Lucas 11:27-28
Estaba él diciendo estas cosas cuando alzó la voz una mujer de entre la gente y dijo: «¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!» Pero él dijo: «Dichosos más bien los que oyen la palabra de Dios y la guardan.»


Palabra del Señor

La Naturaleza y la Gracia

La naturaleza se mira como el centro de todas las cosas, lucha y litiga en su propia defensa; la gracia reduce todas las cosas a Dios, de quien como fuente manan; no se atribuye ningún bien, ni es arrogante o presuntuosa; no porfía ni prefiere su opinión a otras, sino que somete humildemente todas sus opiniones y juicios al juicio de Dios y a la eterna sabiduría.

La naturaleza desea saber secretos y oír noticias; le gusta manifestarse al exterior y ver, observar y experimentar muchas cosas con sus sentidos; desea ser conocida y hacer cosas que la gente admira y aplaude; la gracia no se interesa por saber noticias o ver curiosidades; por la naturaleza, ya que no existe sobre la tierra nada nuevo ni permanente.

Así enseña a mortificar los sentidos, a huir de la vana complacencia y ostentación, a esconder bajo la capa de la humanidad lo que de todas las cosas y de todos los conocimientos resulte la gloria y honra de Dios, y el provecho propio y del prójimo

Y no quiere que se hagan elogios suyos o de lo suyo, antes desea que a Dios se bendiga por todos sus dones, pues todos nos lo da por pura bondad

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Teologia de las prosperidad




Evangelio según san Mateo, 6: 1- 1 «Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos de ellos. De otra manera no tendréis galardón de vuestro Padre, que está en los cielos». (v. 1)

Después que Jesucristo perfeccionó la ley en cuanto a los preceptos, empezó a perfeccionar las promesas, a fin de que cumplamos los preceptos de Dios por el premio celestial, no por las recompensas de la tierra que la ley prometía. Todas las cosas terrenas se reducen principalmente a dos, a saber: a la gloria humana y a las riquezas, y parece que ambas cosas están prometidas en la ley. En cuanto a la gloria humana, se dice en el Deuteronomio: «El Señor te hará el más excelso de todas las gentes que hay sobre la tierra» ( Dt 28,1 ). De la abundancia de los bienes temporales dice en el mismo libro: «El Señor te hará abundante en toda clase de bienes» ( Dt 6,11 ), y por lo mismo el Señor excluye estas dos clases de bienes de la intención de los fieles, a saber, las glorias y la abundancia de bienes terrenos

Glosa

San galo

Gracias a Dios no me encuentro entre aquellos (hoy numerosos) que están convencidos de que a ellos se les ha concedido descubrir en qué consista el «verdadero» cristianismo, la «verdadera» Iglesia. Y que piensan que sólo a partir de los años sesenta del siglo XX un grupo de teólogos académicos habrían descubierto qué quiere decir verdaderamente el Evangelio. Como si, durante tantos siglos, el Espíritu Santo hubiera estado aletargado o, sádicamente, se hubiera divertido inspirando de modo erróneo y abusivo a tantas generaciones de creyentes, entre los cuales una multitud de santos que solamente Dios conoce.

En realidad, no somos sino enanos sobre las espaldas de gigantes. Y solamente la conciencia de nuestro extraordinario pasado donde abundó el pecado, sí, pero también la gracia, puede abrirnos el camino del futuro.

VITTORIO MESSORI

Sobre el ejemplo retorcido de familia según Engels



subsiste un problema clave en el sistema de parentesco bajo esta estructura familiar que nos plantea Engels como presunta edad dorada: la descendencia se establece exclusivamente por línea materna, puesto que en los “matrimonios por grupo” sólo se tiene seguridad sobre el vínculo maternal respecto de la criatura. De tal suerte que Engels nos muestra una comunidad primigenia y virtualmente salvaje en la que prevalece la mujer: “la economía doméstica comunista significa predominio de la mujer en la casa lo mismo que el reconocimiento exclusivo de la madre propia, en la imposibilidad de conocer con certidumbre al verdadero padre, significa una profunda estimación de las mujeres (…). Habitualmente, las mujeres gobernaban en la casa; las provisiones eran comunes, pero ¡desdichado el pobre marido o amante que era demasiado holgazán o torpe para aportar su parte al fondo de provisiones de la comunidad!”

Engels, Friedrich. Ob. Cit., pp. 43-44

«Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros»

«Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros»
(lo. 1,14).

Y al juntarse en Cristo las dos naturalezas, divina y humana, bajo una sola personalidad divina—la del Verbo—, todas sus acciones tenían un valor absolutamente infinito. Con la más ligera sonrisa de sus labios, con una simple aspiración brotada de su Corazón divino, hubiera podido Jesús redimir millones de mundos. Sin embargo, de hecho, la redención no se obró sino por el sacrificio de la cruz. Plugo así al Eterno Padre por designio inescrutable de su divina Providencia. Los teólogos se esforzarán en señalar sus conveniencias pero su fondo último permanece absolutamente misterioso y oculto a nuestras miradas

TEOLOGÍA DE LA PERFECCIÓN CRISTIANA POR EL RVDO. P. FR. ANTONIO ROYO MARÍN, O. P

¿Quiénes niegan la espiritualidad del alma?



Los materialistas y los positivistas. Ellos afirman que nada existe fuera de la materia y de las fuerzas que le son inherentes; su sistema se llama materialismo. Es una doctrina absurda, degradante, contraria al buen sentido, a la conciencia, a la sana filosofía, no menos que a la religión.

Efectivamente, si no hay más que materia, no hay inteligencia, ni libertad, ni ley moral, ni Dios. El hombre puede seguir sus instintos, aun los más perversos; la sociedad queda sin base, y no hay otra ley que la del más fuerte. La opinión dominante entre los incrédulos de nuestros días es que el hombre desciende del mono, que no es más que un mono transformado, perfeccionado. Así estos pretendidos sabios, que no hablan más que de la dignidad del hombre, del respeto de los derechos del hombre, no temen atribuirle un origen bestial y reducirlo a un nivel inferior al de los brutos. El género humano ha visto siempre en el hombre dos cosas: el alma y el cuerpo, el espíritu y la materia. El género humano ha visto siempre una diferencia esencial entre el hombre y el animal, porque el hombre está dotado de un alma inteligente y espiritual.

Epicuro fue el primero que enseñó el materialismo. El mundo pagano rechazó horrorizado su sistema, y no vaciló en calificar a los pocos discípulos de Epicuro con el expresivo epíteto de puercos. ¿Es posible que, después de veinte siglos de cristianismo, los materialistas modernos osen renovarlo?… Sólo las pasiones y el deseo de liberarse de la justicia de Dios pueden inducirnos a errores tan groseros

R. P. Hillaire, la religión demostrada LOS FUNDAMENTOS DE LA FE CATÓLICA ANTE LA RAZÓN Y LA CIENCIA