Santa Teresa de Jesús

vivió muriendo de amor, deseando ardientemente morir para ver a Dios. Fue impresionante -declaran los testigos que lo vieron- la expresión de su alegría celestial cuando, al recibir el viático en su pobre celda de Alba de Tormes, le decía a su Dios y Señor: “ya es hora, Señor, ya es hora de que nosSigue leyendo «Santa Teresa de Jesús»

Dios te salve, María (Alégrate, María)

La salutación del ángel Gabriel abre la oración del Avemaría. Es Dios mismo quien por mediación de su ángel, saluda a María. Nuestra oración se atreve a recoger el saludo a María con la mirada que Dios ha puesto sobre su humilde esclava (cf Lc 1, 48) y a alegrarnos con el gozo que DiosSigue leyendo «Dios te salve, María (Alégrate, María)»

La Alianza de Dios con David y ¿que tiene que ver con Jesús?

La monarquía estaba también vinculada al Templo. El evangelio de Lucas comienza en el Templo. Jesús niño también aparece allí, Jesús expulsó del Templo a comerciantes y cambistas. En la mayor parte del evangelio se le ve dirigiéndose al Templo. y el clímax se alcanza cuando Jesús llega a Jerusalén, donde purifica el Templo ySigue leyendo «La Alianza de Dios con David y ¿que tiene que ver con Jesús?»

En comunión con la santa Madre de Dios

A partir de esta cooperación singular de María a la acción del Espíritu Santo, las Iglesias han desarrollado la oración a la santa Madre de Dios, centrándola sobre la persona de Cristo manifestada en sus misterios. En los innumerables himnos y antífonas que expresan esta oración, se alternan habitualmente dos movimientos: uno “engrandece” al SeñorSigue leyendo «En comunión con la santa Madre de Dios»

La sangre de Cristo

Si la sangre de los machos cabríos y de los toros, y la aspersión de agua mezclada con las cenizas de una ternera, santifica a los que han sido manchados, dándoles una pureza exterior, ¿con cuánta más razón purificará la Sangre de Cristo nuestra conciencia de las manchas que hemos contraído por nuestros pecados, haciéndonosSigue leyendo «La sangre de Cristo»

En comunión con la santa Madre de Dios

Desde el sí dado por la fe en la Anunciación y mantenido sin vacilar al pie de la cruz, la maternidad de María se extiende desde entonces a los hermanos y a las hermanas de su Hijo, “que son peregrinos todavía y que están ante los peligros y las miserias” (LG 62). Jesús, el únicoSigue leyendo «En comunión con la santa Madre de Dios»

En comunión con la santa Madre de Dios

En la oración, el Espíritu Santo nos une a la Persona del Hijo Único, en su humanidad glorificada. Por medio de ella y en ella, nuestra oración filial nos pone en comunión, en la Iglesia, con la Madre de Jesús (cf Hch 1, 14).

Espíritu Santo

«Si el Espíritu no debe ser adorado, ¿cómo me diviniza él por el Bautismo? Y si debe ser adorado, ¿no debe ser objeto de un culto particular?» (San Gregorio Nacianceno, Oratio [teológica 5], 28) La forma tradicional para pedir el Espíritu es invocar al Padre por medio de Cristo nuestro Señor para que nos déSigue leyendo «Espíritu Santo»

Camino al cielo

«San Ignacio de Loyola se derretía en lágrimas cada vez que pensaba que la muerte le abriría las puertas del Cielo. Tenía tal deseo de unirse a Dios, que, en su última enfermedad, los médicos le prohibieron pensar en la muerte; porque este pensamiento le enardecía tanto, que le hacía palpitar violentamente su corazón, poniendoSigue leyendo «Camino al cielo»