Expulsión del seno materno, casual o intencionada, de la vida en gestación, originándole la muerte.
Para hablar del aborto tenemos que partir de afirmar que la vida humana comienza en el instante mismo de la concepción. El Dr. Jerónimo Lejeune, afirma al respecto : “esta primera célula, resultado de la concepción, ya es un ser humano” (tiene los 46 cromosomas propios de la especie humana) y también menciona: “aceptar que después de la concepción un nuevo ser humano ha empezado a existir, no es ya cuestión de gusto o de opinión…, sino una evidencia experimental” y continua: “si el embrión no es desde el primer momento un miembro de nuestra especie humana, no llegaría a serlo nunca. Decir que no es un hombre, es lo mismo que decían los nazis: “un prisionero no es un hombre.”
Dr. Jerónimo Lejeune
Uno de los más brillantes investigadores franceses, catedrático de la universidad de la Sorbona de París, miembro de la academia de ciencia de Suecia, Inglaterra, Estados Unidos, consultor de la ONU, director del Pontificio Concejo para la Vida, y el más importante genetista de su época, descubrió la trisomía del cromosoma 21 que causa el síndrome de Down.
Jesús es Dios
Yo refrenaré la audacia y el furor insensato de este hombre con la autoridad de los testimonios celestiales aduciendo, para demostrarle la persona de la sustancia propia del Hijo, no los que él cavilosamente pretende que convienen a la humanidad asumida, sino los que sin escrúpulo del entendimiento más perplejo confiesan todos unánimes que competen a su divinidad. Leemos en el Génesis que dijo Dios: «Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra» ( Gén 1 ). Ved que habla en plural: «Hagamos», indicando sin duda a otro a quien dirige la palabra. Pues si fuese uno solo, el texto diría: «que lo hizo a su imagen». Pero, habiendo otro, claramente se muestra que también fue hecho a imagen de éste.
San Atanasio, contra haeret
Los fariseos
formaban parte de un partido político-religioso que se mantenía en la más estricta observancia de la ley. Con gran influencia sobre el pueblo de clase media, desempeñaban un importante papel en el Sanedrín como grandes conocedores de la teología y del derecho. La mayoría de los escribas (segunda cámara) integraban el partido fariseo, siendo indispensables por su conocimiento legal. Eran los abogados de la pequeña burguesía y defendían, como sucede a menudo, al mejor postor. San Juan nos dice que muchos hombres del Sanedrín creían en Jesús, pero no se atrevían a manifestarlo por causa de los fariseos, para no ser excomulgados, como el caso de Nicodemo, sanedrita muy prestigioso y escriba al mismo tiempo que hasta se animó a enfrentar a sus cofrades: «¿Acaso nuestra ley condena a un hombre antes de oírle y sin averiguar lo que hizo?», pero ellos le respondieron: «¿También tú eres galileo? Investiga y verás que de Galilea no ha salido profeta alguno» (Jn 7, 51-52)
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Javier Olivera Ravasi
Dios padre
Podemos invocar a Dios como “Padre” porque Él nos ha sido revelado por su Hijo hecho hombre y su Espíritu nos lo hace conocer. Lo que el hombre no puede concebir ni los poderes angélicos entrever, es decir, la relación personal del Hijo hacia el Padre (cf Jn 1, 1), he aquí que el Espíritu del Hijo nos hace participar de esta relación a quienes creemos que Jesús es el Cristo y que hemos nacido de Dios (cf 1 Jn 5, 1)
Oración
Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza
Evangelio
San Marcos 10:17-27
Se ponía ya en camino cuando uno corrió a su encuentro y, arrodillándose ante él, le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?» Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre.» Él, entonces, le dijo: «Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud.» Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme.» Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes. Jesús, mirando a su alrededor, dice a sus discípulos: «¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!» Los discípulos quedaron sorprendidos al oírle estas palabras. Mas Jesús, tomando de nuevo la palabra, les dijo: «¡Hijos, qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios.» Pero ellos se asombraban aún más y se decían unos a otros: «Y ¿quién se podrá salvar?» Jesús, mirándolos fijamente, dice: «Para los hombres, imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios.»
Palabra del Señor
Muerte
Jamás olvides de la muerte, piensa continuamente en el fin que te espera, que el tiempo perdido ya no vuelve más
7:40 En tus obras acuérdate de tus postrimerías y no pecarás jamás.7:41 No hagas el mal y no te cogerá.7:42 Apártate de la iniquidad y se alejará de ti.
Eclesiástico

Jesús es Dios
Mas para no enumerarlo todo hablaremos sólo del punto capital y objetivo: es una sabia y útil disposición, y en nada perjudica a la naturaleza inviolable, que el que era Dios se manifieste humildemente. Pero es un mal la loca presunción que el que es humano se promocione a sí mismo a lo sobrenatural y divino, pues si bien el rey no se degrada obrando con humildad, jamás le será lícito al soldado hacerse oír como reinante. Entonces, si Cristo es Dios humanado, lo humilde está en su lugar. Pero si es simplemente un hombre, lo elevado y grande no se explica
Abad Isidoro, ad Atribium presbiterum, epist. 41,2
¿cómo estaba compuesto el Sanedrín?
Según narran los hermanos Lémann, el «gran concejo» (como también se lo llamaba), era la alta corte de justicia o el tribunal supremo de los judíos. Etimológicamente el término proviene del griego, sünedrion que significa «asamblea de gente sentada»; el mismo fue establecido en Jerusalén después de la cautividad de Babilonia bajo el modelo del famoso concejo de los setenta ancianos creado por Moisés en el desierto (Deut. 17, 8). Su aparición más notable surge en la época macabea. Algunos historiadores señalan su fundación bajo el gobierno de Judas Macabeo, mientras que otros establecen su erección bajo el liderazgo de Jonathan. Sea como fuere su existencia está situada entre el 170 y el 106 a.C.
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Javier Olivera Ravasi
¡Padre!
Antes de hacer nuestra esta primera exclamación de la Oración del Señor, conviene purificar humildemente nuestro corazón de ciertas imágenes falsas de “este mundo”. La humildad nos hace reconocer que “nadie conoce al Padre, sino el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar”, es decir “a los pequeños” (Mt 11, 25-27). La purificación del corazón concierne a imágenes paternales o maternales, correspondientes a nuestra historia personal y cultural, y que impregnan nuestra relación con Dios. Dios nuestro Padre transciende las categorías del mundo creado. Transferir a Él, o contra Él, nuestras ideas en este campo sería fabricar ídolos para adorar o demoler. Orar al Padre es entrar en su misterio, tal como Él es, y tal como el Hijo nos lo ha revelado:
«La expresión Dios Padre no había sido revelada jamás a nadie. Cuando Moisés preguntó a Dios quién era Él, oyó otro nombre. A nosotros este nombre nos ha sido revelado en el Hijo, porque este nombre implica el nuevo nombre del Padre» (Tertuliano, De oratione, 3, 1).







