Tomar el Nombre del Señor en vano

El segundo mandamiento prohíbe el juramento en falso. Hacer juramento o jurar es tomar a Dios por testigo de lo que se afirma. Es invocar la veracidad divina como garantía de la propia veracidad. El juramento compromete el nombre del Señor “Al Señor tu Dios temerás, a él le servirás, por su nombre jurarás” (DtSigue leyendo “Tomar el Nombre del Señor en vano”

La blasfemia se opone directamente al segundo mandamiento

Consiste en proferir contra Dios —interior o exteriormente— palabras de odio, de reproche, de desafío; en injuriar a Dios, faltarle al respeto en las expresiones, en abusar del nombre de Dios. Santiago reprueba a “los que blasfeman el hermoso Nombre (de Jesús) que ha sido invocado sobre ellos” (St 2, 7). La prohibición de laSigue leyendo “La blasfemia se opone directamente al segundo mandamiento”

El segundo mandamiento y las promesas

El segundo mandamiento prohíbe abusar del nombre de Dios, es decir, todo uso inconveniente del nombre de Dios, de Jesucristo, de la Virgen María y de todos los santos Las promesas hechas a otro en nombre de Dios comprometen el honor, la fidelidad, la veracidad y la autoridad divinas. Deben ser respetadas en justicia. SerSigue leyendo “El segundo mandamiento y las promesas”

Sobre el segundo mandamiento

La deferencia respecto a su Nombre expresa la que es debida al misterio de Dios mismo y a toda la realidad sagrada que evoca. El sentido de lo sagrado pertenece a la virtud de la religión: «Los sentimientos de temor y de “lo sagrado” ¿son sentimientos cristianos o no?  Nadie puede dudar razonablemente de ello.Sigue leyendo “Sobre el segundo mandamiento”

EL SEGUNDO MANDAMIENTO

«No tomarás en falso el nombre del Señor tu Dios» (Ex 20, 7; Dt 5, 11) «Se dijo a los antepasados: “No perjurarás”. Pues yo os digo que no juréis en modo alguno» (Mt 5, 33-34). I. El Nombre del Señor es santo El segundo mandamiento prescribe respetar el nombre del Señor. Pertenece, como elSigue leyendo “EL SEGUNDO MANDAMIENTO”