La sangre de Cristo

Si la sangre de los machos cabríos y de los toros, y la aspersión de agua mezclada con las cenizas de una ternera, santifica a los que han sido manchados, dándoles una pureza exterior, ¿con cuánta más razón purificará la Sangre de Cristo nuestra conciencia de las manchas que hemos contraído por nuestros pecados, haciéndonosSigue leyendo «La sangre de Cristo»

Un sueño…

Recuerdo un sueño que debí tener por esta edad, y que se me grabó profundamente en la imaginación. Una noche soñé que salía a dar un paseo, yo sola, por el jardín. Al llegar al pie de la escalera que tenía que subir para llegar él, me paré, sobrecogida de espanto. Delante de mí, cercaSigue leyendo «Un sueño…»

Espíritu Santo

«Si el Espíritu no debe ser adorado, ¿cómo me diviniza él por el Bautismo? Y si debe ser adorado, ¿no debe ser objeto de un culto particular?» (San Gregorio Nacianceno, Oratio [teológica 5], 28) La forma tradicional para pedir el Espíritu es invocar al Padre por medio de Cristo nuestro Señor para que nos déSigue leyendo «Espíritu Santo»

Camino al cielo

«San Ignacio de Loyola se derretía en lágrimas cada vez que pensaba que la muerte le abriría las puertas del Cielo. Tenía tal deseo de unirse a Dios, que, en su última enfermedad, los médicos le prohibieron pensar en la muerte; porque este pensamiento le enardecía tanto, que le hacía palpitar violentamente su corazón, poniendoSigue leyendo «Camino al cielo»

Ven, Espíritu Santo

«Nadie puede decir: “¡Jesús es Señor!” sino por influjo del Espíritu Santo» (1 Co 12, 3). Cada vez que en la oración nos dirigimos a Jesús, es el Espíritu Santo quien, con su gracia preveniente, nos atrae al camino de la oración. Puesto que Él nos enseña a orar recordándonos a Cristo, ¿cómo no dirigirnosSigue leyendo «Ven, Espíritu Santo»

Oración a Jesús

La oración de la Iglesia venera y honra al Corazón de Jesús, como invoca su Santísimo Nombre. Adora al Verbo encarnado y a su Corazón que, por amor a los hombres, se dejó traspasar por nuestros pecados. La oración cristiana practica el Vía Crucis siguiendo al Salvador. Las estaciones desde el Pretorio, al Gólgota ySigue leyendo «Oración a Jesús»

Confesionario

Salmo 31:5 Reconocí mi pecado y no te oculté mi culpa; me dije: «Confesaré a Yahvé mis rebeldías». Y tú absolviste mi culpa, perdonaste mi pecado¿Acaso hay bajo el sol de este mundo algún objeto que pueda permanecer para siempre? ¿O es que piensas que algún bien de la tierra va a saciar tus anhelos?Sigue leyendo «Confesionario»

Los santos y el Cielo

Si estuviéramos bien convencidos -como lo estaban los santos de que la tierra es el destierro de las almas, un valle de lágrimas y de miserias, un desierto abrasador por el que hay que pasar antes de ir al oasis del Cielo, que es la patria verdadera de las almas, no solamente no temeríamos laSigue leyendo «Los santos y el Cielo»

El disfrute de los sentidos

Nuestros ojos estarán perpetuamente llenos del deleite mayor que puede procurarles la vista de los más bellos objetos. Nuestros oídos estarán eternamente llenos del placer que aquí les causan las más bellas melodías y dulces palabras. San Francisco de Asís fue recreado en esta vida, en un éxtasis inefable, con un instrumento músico pulsado porSigue leyendo «El disfrute de los sentidos»

La oración a Jesús

Esta invocación de fe bien sencilla ha sido desarrollada en la tradición de la oración bajo formas diversas en Oriente y en Occidente. La formulación más habitual, transmitida por los espirituales del Sinaí, de Siria y del Monte Athos es la invocación: “Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de nosotros, pecadores” Conjuga el himnoSigue leyendo «La oración a Jesús»